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Sin Photoshop 30 de Septiembre de 2017

Ricardo Acevedo Magaldi y el relato de cómo superó la obesidad

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Foto: Carolina Meneses.

Ricardo Acevedo posa para el lente de Gente Caribe, en su vivienda, situada en el norte de Barranquilla.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Es barranquillero y productor audiovisual. Hace unos años sufrió de sobrepeso y en el presente es ‘personal trainer’. Además, cuenta con una empresa de claras de huevo.

“Me quité dos pesos de encima: la grasa y a mi ex esposa”. Con estas palabras el barranquillero Ricardo Acevedo Magaldi inicia el relato de su vida, sentado en un sofá blanco junto a dos carabelas y lámparas de decoración. Sonríe y repasa su pasado. En medio de este ejercicio trae al presente la idea de que, algunas veces, la vida en pareja conlleva al sedentarismo. Dice que el plan de comer por fuera o en casa sin ejercitarse, incita a que el cuidado del cuerpo pase a un segundo plano. Él se considera un claro ejemplo de ello.
 
“Cuando vine a ver yo tenía 130 kilos encima. Antes de ser obeso yo estaba en 85, peso que era acorde a mi estatura de 1.80 cm. De modo que gané todo el peso de más cuando estuve casado”.
 
Sigue rebuscando en sus recuerdos y se traslada a su niñez. Menciona que vivió en su ciudad natal hasta los 11 años. Luego, llegó a Bogotá con sus padres. Allí recibió formación personal y educativa hasta los 18. Cumplir la mayoría de edad le permitió contraer matrimonio con su ex esposa.
 
A los 28 años regresó a la Arenosa junto a su ex pareja, donde nació su hijo Ricardo Andrés, quien es, según él, la mejor bendición.
 
Su estadía en la capital del Atlántico no fue duradera. Al transcurrir cierto tiempo Bogotá esperó por él, debido a su empleo en el área de producción de RCN. Este tiempo finalizó al cumplir siete meses. Después regresó a Barranquilla, donde ingresó al programa mañanero ‘Feliz día’, como coordinador de piso. Allí conoció al nutricionista y fisiculturista Enzo Fiorillo.
 
“Mi vida se partió en dos cuando conocí a Enzo. Lo que era antes de conocerlo y lo que soy ahora: un adicto al gimnasio. Recuerdo que él llegó como invitado a ‘Feliz Día’ y me le acerqué detrás de cámaras. Le dije que estaba interesado en bajar de peso y me respondió que me esperaba al día siguiente, así que empezamos todo el tratamiento”, señala Acevedo, que es productor y director audiovisual.
 
Su cargo en el programa duró un año. Más tarde empacó maletas para vivir durante varios  meses en Estados Unidos. Revela que llegar a este país nunca hizo parte de un sueño americano, pero sí fue el de su ex esposa. 
 
Este viaje fue productivo para él. Manifiesta que allá logró certificarse como personal trainer y asegura que llegar a su peso ideal fue un camino difícil. Resume esta experiencia con la palabra “disciplina” y recalca que para tomar la decisión fue vital preguntarse qué tanto quería hacer por su vida.
 
“Yo me cansé de ser obeso. Nunca olvidaré la vez que un señor de un parqueadero me preguntó ¿gordito, le cuido el carro? Cuando escuché esto sentí que me empezó a salir agua de los oídos y dije que hasta ahí aguantaba. Además, llegué a presentar problemas en las rodillas, úlcera gástrica y físicamente me sentía el hombre más feo del mundo. Así que me dije que necesitaba un cambio en mi vida”.
 
Como ‘personal trainer’.
 
Para ejercerlo señala que fue necesario ver referencias como Enzo Fiorillo y Gladys Giraldo, pues fueron quienes lo impulsaron a adentrarse a ese mundo. Hoy día es entrenador y da a conocer que para ayudar a cambiar el estilo de vida de una persona no se puede obligar a nadie. Enfatiza en que para hacer cambios rotundos es necesario que la persona llegue “casi que rogando ayuda, porque cuando este tipo de cosas ocurren, suceden grandes cambios”. 
 
Ricardo asegura que el cambio en su estilo de vida lo convirtió en un adicto al ejercicio.
 
Manifiesta que luego de recibir su certificación en los Estados Unidos, su primer empleo, en 2016, fue con cinco personas de la tercera edad.
 
Al vencérsele su estadía en este país, su idea no era trabajar como extranjero ilegal, así que por esto regresó a su ciudad. Su plus como entrenador personal es su empatía por los pacientes con sobrepeso, ya que hace unos años experimentó lo mismo.
 
Sobre la obesidad, menciona que algunas personas no prestan la debida atención al tema. De hecho, asegura que hay quienes descuidan los efectos negativos de esto, que repercuten en la mente y en el físico.
 
“Algunos llegan a decir que son gordos felices, pero puedo afirmar que no existen gordos felices, eso es mentira. La gordura es gordura, tengas plata o no, tengas el amor de una persona o no. La gordura tiene consecuencias desagradables. Ser delgado es parte del sueño de muchos seres humanos en la tierra”, enfatiza con convicción.
 
Una idea de negocio.
 
Clara Bella es un proyecto de claras de huevos, que nació durante su estadía en Estados Unidos.
 
“Las claras de huevos son la fuente de proteína más saludable, así que me junté con un socio que tiene una granja con gallinas y nos arriesgamos. Hace dos meses salimos al ruedo con frascos de un litro de huevo líquido pasteurizado y los vendemos en tiendas naturistas. Ya estamos en todo el proceso del registro Invima para poder entrar a los supermercados nacionales”.
 
El proceso del producto, según Acevedo, consiste en llevar huevos de gallina frescos a una máquina encargada de separar las yemas de las claras. Pero antes, esta proteína con cáscara pasa a ser pasteurizada (para matar las bacterias que producen salmonela), se envasan y se mantienen refrigerados, para luego ser comercializados.
 
Puntualiza en que esta empresa cuenta con seis empleados en la línea de producción.

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