EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/143417
Sin Photoshop 10 de Junio de 2017

Faride Ramos, de Mompox para el mundo de la moda

El usuario es:

Foto: Andrés Espinosa

Alejandro Rosales Mantilla

Ser huérfana de padre desde muy niña, no nacer en cuna de oro y sudarse cada logro no le han impedido ser hoy una de las mejores diseñadoras emergentes en Colombia. Esta es parte de su historia.

Las primeras puntadas de Faride Ramos las dio en Barranquilla, en la casa de una tía materna donde siempre iba a pasar vacaciones cuando salía del colegio en su “Mompox del alma”. Era uno de sus lugares favoritos, allí tomaba retazos que quedaban y con eso se inventaba vestiditos y pañoletas. Mientras ella ensayaba, su tía le hacía los vestidos que luego luciría desde el Día de Velitas hasta Reyes Magos. Esa era su segunda mayor motivación para visitar la Arenosa, estrenar.
 
Y es que Faride Ramos (ojo con este nombre, no le extrañe empezar a escucharlo cada vez más seguido dentro del mundo de la moda) nació para el diseño, para crear tendencias con su estilo andrógeno, muy particular en Colombia.
 
De nada sirvió el afán de algunos de sus familiares porque estudiara Administración de Empresas en Cartagena. Eso no era para ella, de hecho, lo consideraba una tortura. Las clases de Costos solo le servían para sentarse en la última silla del salón de clases y dibujar los diseños que luego hacía. Naturalmente esa materia la perdió dos veces. Esa fue la vencida.
 
“Perdí costos uno y dos, me tocó repetir con los que estudiaban Economía y eso aumentó mi fastidio, realmente lo era, tener que aparentar que me gustaba algo cuando en verdad no era así, me sentía totalmente incómoda. Mis compañeras de clases estaban enteradas de eso y sabían que lo que a mí me gustaba era ir a comprar telas a William Chams, en Cartagena había uno en el Centro que quedaba cerca de la universidad”.
 
Finalmente, Faride recibió el apoyo de su hermano mayor, Franklin Ramos. El reconocido asesor de imagen de varias celebridades en Colombia la recibió en Bogotá y al poco tiempo empezó a estudiar lo que desde niña, empíricamente, ya hacía en la casa de su tía.
 
En la capital, como a la mayoría de caribes que no son “hijos de papi y mami”, le tocó trabajar para pagar sus estudios. Así las cosas, salía de la casa a las 6 de la mañana y regresaba a las 11 de la noche. “Nada nos lo han regalado. Franklin también la ha guerreado mucho (…) Nosotros fuimos huérfanos desde chiquitos, mi mamá es una de esas mujeres guerreras, como hay miles en el mundo (…) Me gradué con honores, después participé en un concurso y me lo gané. Sabía que estaba en lo mío. A punta de disciplina, amor y pasión hemos ganado nuestro espacio. No importa si eres pobre, de pueblo, huérfano, las limitaciones te las pones tú así llueva, truene o relampaguee”.  
 
‘Faride y Nina’. La carrera de esta diseñadora caribe tuvo un antes y un después hace poco. Entre 26 diseñadores emergentes colombianos seleccionados por la curaduría del Bogotá Fashion Week 2017, Nina García, una de las mujeres más influyentes en el mundo de la moda, la  eligió como la mejor. 
 
Afirma Faride que la conexión creativa con Nina fue inmediata. Solamente fue hablarle de su colección para que la barranquillera le diera toda su atención.
 
“Cuando le conté que era de Mompox, que el concepto de la pasarela eran los juegos infantiles, que queríamos expresar los recuerdos que teníamos de los días que jugábamos con los amigos del barrio, bailando el trompo o jugando bolita uñita, ella quedó enloquecida. Al final le regalamos un tocado de unos trompos. También hicimos de barquitos, bolita uñita y avioncitos”, expresa con emoción.
 
El Premio American Express a la Innovación que ganó Faride incluye una placa de reconocimiento, un libro de moda, así como un viaje a Nueva York para dos personas (irá con su hermano Franklin) y una visita programada a la revista Marie Claire. 
 
Allí vivirá la experiencia de hacer un editorial de moda al lado de Nina García, su directora creativa.
 
 
‘Su estilo’. Faride Ramos hoy piensa en femenino a la hora de vestir. Las mujeres son su mercado; sin embargo, al estilo andrógeno que la caracteriza no llegó así porque sí. De hecho, empezó diseñando solo para hombres. Así lo hizo durante toda su carrera de Diseño y Mercadeo en la escuela Arturo Tejada Cano (Bogotá); y luego en su especialización de Community Management para emprendedores creativos en el IED, en Barcelona, España.
 
“Resulta que cuando yo estudié me concentré en lo masculino. La tesis, el proceso de graduación y luego la especialización estuvo concentrada en diseños masculinos, pero cuando me enfrenté al día a día, me senté en frente de la caja registradora y tenía que hacer que sonara, pues... para nadie es un secreto que el hombre colombiano es tímido a la hora de vestir, clásico a la hora de escoger sus prendas y no es un consumidor constante. Franklin también me metió el gusanito de diseñar para mujeres, él ya tenía bajo sus alas varias influenciadoras de moda en Colombia: Taliana Vargas, Paola Turbay, Paula Andrea Betancur, Alejandra Azcárate, Carolina Acevedo. Ahí me pregunté por qué no lo hacía y empecé”.
 
Así, Faride fue encontrando la transición de lo masculino a lo femenino, “pero de una forma amigable”, para hoy día hacerle una propuesta andrógena a la mujer latina, una sugerencia globalizada que se aleja de los colores, con una sastrería impecable y de la vieja escuela, elegante, mesurada y sobre todo confortable.
 
“Me decían que si yo era costeña, por qué no usaba colores, ni la tirita, ni el vestidito corto”. Recuerda que contestaba, con el acento costeño que no pierde, que lo caribe está ahí, presente en su mente, como las primeras puntadas que dio en Barranquilla, en la casa de su tía. 

Etiquetas

Más de revistas