EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/148416
Sin Photoshop 14 de Abril de 2018

Antonio Jassir, el atleta que libró batallas y llegó a la meta

El usuario es:

Foto: Orlando Amador

Antonio Jassir cuenta su historia de vida para concientizar a las personas que llevan una vida desordenada.

Loraine Obregón Donado

Luego de llevar una vida desaforada, este barranquillero encontró un mejor rumbo en el atletismo. Su disciplina en el deporte logró que completara el Campeonato Mundial de Maratones.

A sus 60 años el barranquillero Antonio Jassir Atique completó una de las competiciones más codiciadas de todo maratonista: The Abbott World Marathon Majors, campeonato mundial de maratones que se corren en Nueva York, Chicago, Berlín, Londres, Boston y Tokio.
 
Este sueño, que el administrador de empresas hizo realidad el 25 de febrero pasado, inició hace cuatro años con entrenamientos y bajo la supervisión diaria de su cuerpo médico. Pero antes del triunfo vivió distintos sucesos que lo marcaron y arrastraron hacia un abismo del que casi no regresa. 
 
“Cuando cumplí los 18 años llevé una vida de rumba con todos los juguetes y excesos. Esas rumbas eran pesadas, tanto que me iba de largo y no dormía por cuatro o cinco días. En estas había exceso de drogas y alcohol, un festejo que no se compara con el que disfrutan los jóvenes hoy día”.
 
Señala que los años fueron pasando y su condición física se fue declinando debido a su estilo de vida desordenado y la aparición de enfermedades como tres hernias cervicales, tres hernias lumbares, artrosis severa de columna, artrosis severa de cadera y desplazamiento de la cabeza del fémur.
 
 “Yo sé que soy un milagro de vida, porque yo debería estar muerto (...) Hace cinco años hubo una carrera de 10 km en la ciudad y alguien me dijo que la corriéramos, así que accedí y la hice. La verdad nunca imaginé que la lograría, porque no había corrido antes; además, pesaba 130 kilos y me fumaba cuatro paquetes de cigarrillos diarios. La logré, pero al llegar a la meta me colgaron la medalla, me desplomé y me llevaron de urgencias para estabilizarme, esto tomó cerca de 10 horas”.
 
La carrera en mención fue el ‘empujoncito’ que lo ayudó a reconocer que su estado físico iba en detrimento, de modo que tomó la decisión de cambiar y contratar a un entrenador y dietista que lo ayudaran a bajar de peso, lograr los 65 kilos y mejorar su físico.
 
Por otro lado, resalta que gran parte de su decisión se la debe a los consejos que una vez le dio su hija única, que es médico. 
 
Dice que escucharla sirvió para dar el paso e iniciar un proceso de tres años con el acompañamiento de un médico cubano que lo ayudó a desintoxicar su cuerpo y contrarrestar su problema de adicción. Rescata que fue “duro, pero posible gracias a la ayuda de Dios, voluntad propia y amor”. 
 
“Yo siempre he pensado que Dios me escogió para algo, porque no tiene lógica humana lo que me ha pasado. Todas las personas expertas en atletismo coinciden en que es una locura cómo logré cambiar y en tres años hacer posible lo que muchos atletas no pudieron en lo que llevan de vida, que fue completar The Abbott World Marathon Majors”.
 
Rescata que es entrenador de atletismo, entrenador de fuerza y dietista deportivo, estudios que cursó de manera virtual para autoentrenarse y cumplir su objetivo como maratonista, de hecho, gracias a los conocimientos adquiridos diseñó un plan de entrenamiento para lograr su mejor récord en una maratón: 42 kilómetros en tres horas y 40 minutos.
 
Durante tres años participó en las maratones que conforman el circuito de The Abbott World Marathon Majors en las diferentes ciudades. Dentro de esta lista destaca la de Boston “por ser la única maratón en el mundo en la que ingresan los corredores clasificados” y asegura que es el “único costeño que la ha recorrido en dos ocasiones”. También ha participado en la Media Maratón de Bogotá, Media Maratón de Medellín, Media Maratón de Barranquilla, 10 km de Cartagena y 10 k m de Santa Marta, entre otras.
 
Llegar a la meta en cada carrera significa para Antonio Jassir un momento de gloria que le genera mil sensaciones a la vez. Arrodillarse, gritar ¡qué locura!, y luego cerrar el momento con una oración dirigida a Dios es para él un ritual que no debe faltar.
 
 
 
Asegura que todos los días entrena. Cuenta con la asesoría de su equipo médico para evitar quebrantos de salud.
 
 
 
Respecto a los eventos en los que próximamente participará, da a conocer que son la Media Maratón de Barranquilla, que se llevará a cabo mañana y la Media Maratón de Bogotá que será en julio 29, entre otras.
 
Hace una crítica y enfatiza que en la capital atlanticense poca es la gente que verdaderamente apoya el deporte. Formula la pregunta de ¿por qué en la ciudad no hay fondistas que puedan traer medallas de oro en unos Juegos Olímpicos?, a lo que él mismo responde que “todo se debe a que hacer un fondista vale mucho dinero y no hay recursos para formarlo”.
 
Un consejo. Hace un llamado a grandes y pequeños que llevan un estilo de vida fuera de la realidad, de derroche y que debido a sus acciones se han hecho daño así mismos y también a sus familiares. A ellos les dice que “los paradigmas se pueden cambiar y uno como ser humano tiene la capacidad de decidir y definir lo que queremos ser. La rumba al final no trae nada bueno”.
 
Pone de ejemplo su historia de vida para que las personas se reflejen en ella y entiendan que así como él decidió empezar un proceso deportivo, correr todas las carreras que escuchaba y lograr ser “hoy día un atleta de seis estrellas (distinción otorgada por completar el circuito del campeonato mundial de maratones)”, quien tenga fuerza de voluntad también podrá hacerlo.
 
“Si yo no hubiese llevado una vida desordenada te garantizo que hoy día, siendo atleta, el mejor atleta del mundo no sería mejor que yo, tengo la plena seguridad (...) Ahora, da pena decir que yo, un señor en edad máster ha logrado lo que ningún otro atleta de la Costa ha podido alcanzar”. 
 
El precio de ser atleta...
El proceso que se vive como atleta es duro. “Si toca madrugar desde las 3:00 a.m., para entrenar hay que hacerlo. El costo de la indumentaria y los suplementos son elevados, así como los viajes. Ahora, tener que entrenar 22 semanas para un maratón no tiene punto de comparación, pues hay días buenos y otros no tan buenos, pero aún así hay que hacerlo. En fin, no es nada fácil”.

Etiquetas

Más de revistas