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Sin Photoshop 16 de Septiembre de 2017

Ana y Moshe, una pareja que tiene convicción

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Foto: Archivo particular

La pareja decidió viajar a Israel en su luna de miel. Aquí en su paso por Jerusalém. También visitaron otros lugares históricos y ciudades cercanas.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Estos costeños tienen menos de 30 años de edad, pero más de 7 de amores. Hoy cuentan su historia de amor en la que las diferentes religiones con que fueron criados no obstaculizaron su relación.

Ana María es de Corozal y nació en el hogar de una familia católica. Cursó su primaria y bachillerato en Sincelejo, y hace 12 años llegó a Bogotá. 
 
En la capital del país estudió en el CESA (Colegio de Estudios Superiores de Administración), institución donde también Moshe Schmulson estudió su carrera profesional. Él es judío, y es su esposo.
 
Pero en el alma máter no fue donde se conocieron. Fue por amigos en común. “Un día una amiga me dijo para salir, ella salía con un primo de él, eso fue hace siete años”, afirmó Ana. “¡Y yo tenía que ‘caerle’ enseguida!”, bromeó Moshe.
 
En esa ocasión, el barranquillero recordó que le dijo a su primo: “dile a la monita que salga conmigo, me dé un beso y, si quiere, que más nunca me hable, pero que salga conmigo” . 
 
An aceptó. La pareja continuó hablando toda esa semana, días después fueron a una discoteca y al mes se ennoviaron.
 
Pero por supuesto, no todo fue color de rosa. El noviazgo tuvo sus primeros momentos en Bogotá, hasta que, por trabajo, Moshe tuvo que trasladarse a Portugal, lo que afectó la relación un año. Aún así su amor estaba intacto. Cuando volvió Ana lo contactó, y volvieron.
 
Según la pareja, esta historia comenzó como una ‘mamadera de gallo’. Ambos sabían que pertenecían a religiones distintas, pero nunca imaginaron que ese amor y dedicación los llevaría al altar. 
 
“Aunque no me había pedido la mano, sí habíamos compartido que queríamos casarnos y que para hacer realidad esto, yo tenía que convertirme. Nunca pensé en otra opción”, dijo Ana. Ella tuvo claro, desde que conoció al amor de su vida, que si quería casarse con él tendría que escoger un cambio de religión. Y así fue. Juntos comenzaron un proceso de cambio de hábitos.
 
Moshe y Ana se casaron el 6 de agosto de este año, siete años después de haberse conocido. Sus nupcias las contrajeron en Cartagena.
 
Así decidieron vivir juntos en Bogotá, hace dos años, cuando comenzaron a estudiar, cuando ya veían “la relación más consolidada”. “Yo quería conocer y darme cuenta que ser judía no es algo que te tienen que imponer, sino que es algo que te tiene que nacer. Que le tienes que encontrar el sentido a ser judía”. 
 
Este paso Moshe lo recuerda como lo que terminó “cautivándolo”. “Eso fue una de las cosas que también me motivó a estar 100% seguro que era la persona con la que yo quería estar, que fuese la madre de mis hijos, porque le nació, nunca se lo impuse. Ella quería compartir esas vivencias conmigo”.
 
Del proceso, Ana cuenta que pudo haber estudiado y ya. Pero dice que para ella es más que eso. “Se trata de interiorizar sobre la religión, sobre cómo iba a cambiar mi vida y cómo explicarle a mi familia que ahora soy judía”.
 
Sobre el contarle a su familia comparte que no fue fácil, pero que finalmente la apoyaron. “Nunca hubo un rechazo ni con Moshe ni conmigo, siempre estuvieron muy interesados en aportar para facilitarme el proceso”, relata Ana. Entretanto, la familia Schmulson también recibía la noticia, aunque ellos ya habían pasado por eso.
 
“La preocupación de mi familia era que lo hiciéramos con el corazón. Porque no se trata de leer los libros, porque el Papa podría saber más de judaísmo que mucho judíos, pero es la mística y el aplicar lo que dice la teoría. Mi mamá es convertida y hoy nos guían todavía”, explica Moshe, quien también tuvo un cambio en su vida, pues ahora es 'kosher' (un concepto en hebreo basado en regirse por los preceptos bíblicos de Levítico). 
 
“Yo por ejemplo, fui la que le propuse a Moshe ser 'kosher'. Mucha gente que se convierte no lo es, y yo quería vivirlo como se debe hacer. Quisimos vivirlo siguiendo las reglas al pie de la letra, de una manera real”, asegura Ana.
 
En la religión judía se acostumbra ubicar a los novios bajo un techo de tela, llamado jupá. Es ahí donde dan el ‘sí’.
 
Luego de más de siete años de relación y dos años de preparación, estudio y práctica, la pareja contrajo matrimonio el 6 de agosto de este año, en Cartagena, en ceremonia judía. Hoy viven en Barranquilla.
 
“Las decisiones no son solo por amor, pero sí alimenta mucho con quién quieres compartir tu vida. Por eso les digo a los jóvenes que se quieren casar que escojan a su aliada, a su amiga”, dice Moshe.
Ana, por su parte, dice que “las cosas son por convicción”, y aunque ama a su esposo “por su forma especial de ser” considera que su amor está basado en “el respeto, la admiración y la convicción”. 

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