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Sin Photoshop 13 de Mayo de 2017

Ana María Peláez: “Simple-Mente sé feliz”

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Foto: Orlando Amador Rosales

Alejandro Rosales Mantilla

Es mamá, hija, tía, pedagoga, exitosa empresaria y una apasionada por el trabajo filantrópico. Esta semana publicó su primer libro con el que ahora es más feliz.

 Simple - Mente sé feliz. Así se titula el libro de Ana María Peláez, una barranquillera que nació en Londres, aunque suene disparatado. Llegó a la capital del Atlántico cuando apenas era una bebé y desde ahí solo se ha podido ausentar de esta tierra caliente por poco tiempo.
 
“Yo no me hallo ni me imagino viviendo en otra parte”, expresa en la sala de su apartamento, en el norte de la ciudad, donde nos concedió esta entrevista. Y no se imagina vivir en otra parte porque aquí es feliz, aquí aprendió el arte de la contemplación, aquí ayuda a personas de la tercera de la edad, a niños, a “perritos” abandonados. Aquí es una exitosa empresaria, educadora por vocación, mamá, tía y ahora escritora.
 
Ana María está más contenta de lo normal con Simple-Mente sé feliz, y a continuación nos cuenta, sin photoshop, los motivos que la llevaron a publicarlo y las facetas de su vida que más alegría le generan.
 
 P  Usted habla del “placer de la contemplación”, ¿a qué se refiere con eso?
 R  Hace un tiempo lo descubrí. Yo medito, oro y contemplo. Son las tres maneras que tengo para conectarme conmigo misma, es una forma de pensar, o de no pensar, y de alguna manera logras desconectarte de todo lo que es el día a día, el trabajo, las obligaciones. Llega un momento en el que en realidad no quieres pensar en nada, entonces que rico observar una foto, un paisaje y tener la sensibilidad de apreciar el pico del pájaro, la pata del león, el pelo del perro, la gota de agua que se desliza por la hoja de un árbol (...) La persona que hace una foto, pienso que lo motiva esa idea, que quien la vea aprecie su arte a través de esos detalles, pueda entender con lo que se conectó el fotógrafo, eso para mí es lo que significa el arte de la contemplación. Eso quise manifestarlo en este libro, para que la gente tuviera una forma de desconectarse.
 
 P  ¿Y simplemente se es feliz contemplando y dando algunos consejos para la vida?
 R  Como lo dice el título Simple-Mente sé feliz, porque pienso que en la simplicidad en que tú tengas tu mente logras ser más feliz. Entre más simple estés mentalmente más fácil logras llegar a la decisión de ser feliz, porque al final es una decisión. Aunque suene elemental, entre más simple sea, más fácil es ser feliz.
 
 P  Las fotografías son muy importantes en su libro…
 R  Es lo más lindo, yo escribí primero los textos y empecé a pensar cómo lo iba a diagramar. Un tío que hace unas fotografías espectaculares me regaló una foto en la que entre las nubes salía un rayo de sol. Tu abres la ventana y simplemente al hacer eso encuentras la felicidad, ahí está la vida, el mundo. Empecé a recopilar fotos de mis familiares Clemencia, Giorgi, Diana y Manuela Peláez; Daniella Jassir, Rodrigo Bueno, Patricia Piana, Mauricio Noguera Gieseken, un amigo al que quise mucho y que lamentablemente falleció una semana antes de que yo mandara a imprimir el libro, y Gonzalo Arzuza. Fue la manera de hacerles un homenaje, ver cómo a través de sus lentes nos regalaban obras tan hermosas que pude incluir en el libro.
 
 
 P  ¿Para dónde van los fondos que recoja con la venta de su libro?
 R  Van para Tiempo feliz. Esa es una fundación que tengo con mi hermana Diana Peláez y mi mamá, Ana de Peláez. A través de la fundación ayudamos a niños, personas de la tercera edad. Ahora hemos empezado a rescatar perritos. Con los fondos que se recojan aspiro a construir un refugio para los perros, todo va destinado para eso. Sinceramente si no fuera a recoger los fondos, no lo estaría vendiendo. La idea inicial era imprimir solo 50 ejemplares y regalarlos a mis seres queridos y ya, nunca pensé en trascender comercialmente con esto.
 
 P  Usted además es una empresaria exitosa, háblenos de eso...
 R  Yo tengo dos partes muy fuertes, la social, que es una influencia muy grande que viene de mi mamá y otra laboral, que es de mi papá. Él me influenció siempre con el trabajo duro, con ganarse las cosas por uno mismo, no depender de nadie. Mi mamá siempre tuvo la iniciativa de ayudar a los ancianos, a los niños. Soy una mezcla de los dos.
 
 P  Le gusta hacer felices a los demás, así sea a un perro...
 R  Es la satisfacción más grande, cuando logras mejorarle la vida en algo a otro ser, cuando le puedes aportar un poco de felicidad, alegría, conocimiento, compañía, afecto, caricias, cariño.
 
 P  También es mamá…
 R  Me casé con una persona espectacular, Anatolio Santos, nos separamos hace 20 años, pero somos los mejores amigos, es el padre de mi hija María Gabriela. Me dediqué a ella, la llevaba y la recogía en el colegio, solo éramos ella y yo aunque vivíamos en la casa de mi mamá. A los 17 años Gabi se fue y me dijo que no volvería a vivir en Barranquilla, eso me dio durísimo. Fue casi año y medio de duelo. Afortunadamente tengo a mi hermana y a mis sobrinos. Hoy día aún se vienen a dormir a mi apartamento los fines de semana, pasamos mucho tiempo. También tengo a mi perro Max. Mi hija viene por lo menos una vez al mes a Barranquilla, o sea que sí volvió.
 
 P  ¿En qué momento se vinculó a los negocios?
 R  Yo empecé a trabajar a los 17 años en una joyería. Después me fui a vivir afuera, cuando regresé tenía 22 años y empecé a laborar en el preescolar del colegio Lyndon B. Johnson. Un día a mi papá le dieron la concesionaria de los camperos de Chevrolet y él me pidió que lo acompañara a la convención de la marca (…) Me entusiasmé mucho, renuncié al colegio y me fui a trabajar con mi papá. Montamos Costacamperos en 1988. Llevamos casi 29 años en el mercado. Hoy día soy la gerente de Autolitoral Miramar. 

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