EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/145395


Que Ha Pasado Con
30 de Septiembre de 2017

Rossana Redondo, una modelo de lujo a los 43 años

Daniela Fernández Comas @danielaferco
Pueden haber pasado dos décadas desde que representó a su departamento en el Concurso Nacional de Belleza de 1997, pero sin duda Rossana Redondo no ha olvidado cómo posar. 
 
La ex señorita Guajira, que si bien no ganó pero se coronó como segunda princesa del CNB en 1997, se relaciona muy bien con el flash de la cámara, moviéndose al compás del obturador sin necesidad de ser dirigida. Sabe a la perfección sus ángulos y juega con la luz natural que la ilumina mientras se pavonea con cada 'look' que luce.
 
Así lo demostró hace un par de meses cuando en su última visita a Colombia concedió esta entrevista, luego de un fuerte aguacero en Cartagena. 
 
Eran las 11 de la mañana de un miércoles y mientras las gotas caían Rossana reía. Los corredores del hotel Santa Clara fueron testigos de que “el talento no se improvisa”, pues la sesión de fotos, como pueden ver, fue un éxito.
 
Esta hermosa e imponente mujer guajira de 1.78 metros de estatura tiene fresca la actividad del modelaje. Vino a su país no solo a continuar su labor con la fundación Sol Azul, en la que es creadora y presidente.
 
Contó que nunca ha estado lejos de la materia, pues “modelaba, pero sin agencia”. Hace poco firmó un contrato con una firma de modelaje que se llama Visage (rostro en francés) y es la imagen exclusiva, y la' brand ambassador' (embajadora), de una lujosa marca de carteras italianas, Fregoli. “Ahora están de moda las modelos no tan jóvenes, modelos de 40 y más”, dice entre risas, aunque ella no se considera vieja. 
 
“Ese es el 'target' (objetivo) de ahora, de las marcas de lujo, porque las clientas que compran estos productos son mujeres de mi edad (43) y se sienten identificadas con alguien como yo, que las representen. Esa es la tendencia mundial. No hay que tener solo 20 años para ser modelo”. 
 
Y es que esta beldad se conserva como si aún fuera esa joven aspirante al máximo título de belleza que se da en el país, experiencia que recuerda con mucho cariño, y que le abrió puertas para conocer el mundo.
 
“He vivido en muchos países gracias a eso, he aprendido varios idiomas gracias a eso y no puedo decir nada malo del reinado porque a mí el reinado me trajo muchas cosas maravillosas”. 
 
Rossana nunca soñó con ser reina y modelo. De hecho, ella era ingeniera electrónica cuando fue al Miss Colombia, pero no se arrepiente de haber puesto en pausa su carrera. “Si yo me pongo a ver, casi todas las cosas buenas que me han pasado en la vida han sido gracias a que yo fui Señorita Guajira”.
 
Comparte que ha sido “de todo un poco”. Luego del reinado, fue modelo en México, España, Alemania, Italia, y otros lugares, pero hizo un pare por la maternidad, además de su profesión. 
 
“Trabajé como ingeniera en España, y también presenté un programa de televisión allá (Latino). Luego me fui a Italia porque me casé. Pero he sido de todo, tengo más puestos que un bus (risas)”.
 
Sobre los trabajos que ha tenido dice que la presentación es uno de los que más le gusta. “Me encanta ser presentadora y estoy trabajando en un proyecto para ser presentación en Italia, para un público latino”. Agrega que este proyecto aún se está cocinando.
 
Hoy Rossana vive en Roma junto a su esposo, el flautista Andrea Griminelli, y sus dos hijas. Está concentrada en sus múltiples proyectos y afirma que está alejada del manejo que se le da hoy en día a los concursos de belleza. Sin embargo, si alguna aspirante le pide un consejo le diría que “el reinado dura un año y hay que aprovechar ese año para comenzar a construir una vida”.
 
Extraña Colombia, todos los días. Su gente, su comida y su música, razón por la que hace zumba “solo para bailar salsa, champeta y vallenato”, reconociendo que su “ser caribe” sigue ahí. 
 
“Creo que es una conexión intrínseca, eso no se puede desconectar. Mis raíces están ahí y me he convertido en una embajadora de Colombia. En Italia todo el mundo me conoce como la colombiana, por eso nunca cambio mi acento cuando hablo otro idioma”.
 
De su día a día también resalta el criar a sus hijas como dos niñas costeñas,  haciéndoles saber la realidad del país y explicándoles cómo pueden contribuir. Ellas la acompañan en sus viajes a La Guajira, cuando hace seguimiento de la alimentación y salud de los niños que hacen parte de Sol Azul. 
 
Les aconseja que hagan lo que las haga feliz, así quieran ser reinas, pero que tengan claro a qué país van a representar. “¡A Colombia! Como me vengan con que van a ser reinas de Italia, ¡habrá problemas! (risas)”. 
 
TEXTO: Daniela Fernández Comas @danielaferco
FOTOS: Carolina Meneses @carolinamenesesphoto
VESTUARIO: Francesca Miranda
MAQUILLAJE Y PEINADO: Diego Moya Salón
LOCACIÓN: Hotel Sofitel Legend Santa Clara Cartagena

 

REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Anuncio