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Que Ha Pasado Con 02 de Septiembre de 2017

Obeida Benavides, una actriz que no piensa en la fama

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Foto: Carolina Meneses.

En su visita a Barranquilla Obeida posó para Gente Caribe desde el Gran Malecón del Río Magdalena.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Luego de ser la Abuela Morales la actriz habla, sin filtros, sobre el reconocimiento, el éxito y su profesión, en la que siempre busca resaltar su ser caribe.

Algunos creerán que el arte es una disciplina que va de la mano con personas extrovertidas y ampliamente sociales. Pero lo cierto es que el arte llega a la vida de cada quien de manera distinta. A Obeida Benavides, por ejemplo, le llegó cuando tenía nueve años, a través de la literatura, edad a la que arribó a la Arenosa desde su natal Cartagena. 
 
Desde pequeña desarrolló el gusto por la lectura mientras disfrutaba tener tiempo sola. Dice que “vivía en una cápsula”, pues era asocial, y estar con gente a su alrededor no era lo suyo. 
 
Siendo solitaria, aspecto que no considera negativo, aprendió en el colegio de las diferentes ramas del arte. La danza y el teatro le pintaron el mundo de colores, mundo al que se entregó mientras estudiaba Derecho, en la Universidad Libre, en Barranquilla.
 
“Entré a estudiar Derecho con un interés totalmente utilitario: necesitaba ganarme la vida para poder ser totalmente independiente y no tener que pedirle un peso a nadie”, recuerda con gracia, siempre sonriente.
 
De sus días como estudiante de Leyes solo le queda reírse, como lo hace constantemente, mientras recalca que, definitivamente, eso no estaba hecho para ella. Al año de su carrera profesional entendió que “pa’ eso no servía”, entrando en “crisis” a mitad de camino. Finalmente se graduó, “con mucho esfuerzo” pues solo tenía en mente una cosa: quería dedicarse a la actuación y la danza. No ejerció como abogada.
 
El arte.
 
Obeida estuvo durante 15 años en Koré Danza Teatro, donde su habilidad para el arte la pudo mostrar sin dejar su ciudad de corazón. Pero con el tiempo sintió que “ya había aprendido todo lo que tenía que aprender, ya le había chupado todo a Barranquilla”, razón por la que decidió emprender viaje a la capital.
 
Estando en Bogotá, la cartagenera estudió voz escénica y así empezó a recoger los frutos de su pasión artística. Llegaron a su vida papeles que la acercaban nuevamente al calor que extraña, como el de una matrona en 'Chepe Fortuna', entre otras producciones televisivas. Roles en los que afianzó su identidad caribe, y con los que aprendió a arraigarse más a sus raíces costeñas. Desde usar turbantes, ser más carnavalera y mantener su acento “así lo sepa neutralizar por competo”,  la artista no deja de ser quien es por vivir en esa ciudad.
 
Una de estas personificaciones como costeña fue la que hizo como la Abuela de Kaleth Morales. Es de sus más recientes trabajos para TV, y del que tiene numerosas anécdotas, no solo preparando el personaje, también siendo reconocida en las calles fuera de este. 
 
“El día del Eclipse estaba en la Plaza de la Paz, y me pidieron un par de fotos. Eso me pareció curioso y me hizo pensar sobre la realidad. Y es que no se puede perder contacto con la realidad porque un personaje dura dos meses, y ¿después qué?”. 
 
Ahora se prepara para 'La luz de mis ojos', dirigida por Jorge Alí Triana, y 'La diosa', con “un personaje pequeñito” .
 
Su último papel para una producción de televisión, a la fecha, fue la Abuela Morales, en ‘Los Morales’. La actriz también trabajó en ‘Chepe Fortuna’.
 
Sin pelos en la lengua.
 
La frescura y sencillez con la que habla Obeida se van tornando en completa honestidad, especialmente si de hablar sobre su profesión se trata. 
 
Cuenta que eso que muchos piensan de que “es difícil hacer arte en Barranquilla” no es algo de una sola ciudad. “Es exactamente lo mismo en todas”. 
 
“Los problemas que tenemos culturales y artísticos son generales, de toda la nación. Allá hay los mismos grupos que hay aquí, con las mismas dificultades de supervivencia y permanencia, con las mismas dificultades creativas”.  
 
Con esto quiere acabar con el mito de que “lo que está en la capital tiene que ser mejor”, o de que “a los actores y actrices les pagan muy bien y viven ‘bomba’. Pero no es así”.
 
Aclara que “pagan bien por producciones intermitentes. Pero cuando se prorratea lo que pagan por una producción es más o menos lo mismo que lo que le pagan a un profesor o a una persona en una oficina. Por eso tenemos que tener la disciplina del ahorro”.
 
También confiesa que ha vivido momentos de crisis, días en los que le han cortado el agua o la luz, y que le hacen pensar que lo que escogió para su vida no era lo que debía ser. Pero siempre “echa pa’lante”, el arte es su pasión.
 
 Afirma vivir en Bogotá porque Barranquilla “tiene un gran apego a la educación convencional, donde la competitividad está basada en el éxito económico”. Tiene dos hijos y ha optado por brindarles educación en un ambiente alternativo, que dice haberlo encontrado allá. Pero no olvida a su Caribe, lo lleva con ella en las producciones para las que aún la llaman, como en las obras que monta y presenta alrededor del país.
 
Sigue actuando, trabajando y visitando la tierra que la acogió desde los nueve años, llevando sus montajes a diferentes escenarios y presentando sus proyectos, como el que realiza con comunidades sobre Solución Pacifica de Conflictos y Reconstrucción de Tejido Social, pues piensa que el éxito no está en la fama ni en el reconocimiento. Dice que eso “enferma si no se tiene un polo a tierra”, el cual considera que son sus hijos. Para ella el éxito está en “la solidaridad y en la conexión humana del uno con el otro. Eso es lo que reformará el mundo. Eso, y el arte”. 

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