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Que Ha Pasado Con
28 de Octubre de 2017

Diseñar a la medida, el reto diario de Érika Quizena

Para la sesión de fotos, Érika lució un kimono dorado y un pantalón de lino, ambos confeccionados por ella. Un ‘look’ que considera ‘chic’ y a la moda.
El negro es el color por excelencia de los vestidos de fiesta. La diseñadora cree que “es un ‘must’, que da elegancia” y sofisticación.
Cortes clásicos en telas de tendencia es una fórmula que pone en práctica Érika al crear, pues así tendrá vestidos que nunca pasarán de moda.
Érika considera el color ‘blush’ como el más popular del momento. “Es un tono entre el palo de rosa y el ‘nude’, perfecto para las fiestas en la Costa”.
Daniela Fernández Comas @danielaferco
Cuando una persona ve un boceto, o se mide un vestido, esta diseñadora espera que le digan: “esto era lo que yo quería”. Es por eso que Érika Quizena no permite que nada se vea mal. Desde que ha hecho la primera parte, y siente que no le gusta, empieza de cero. “No espero llegar a ese punto. Si yo lo veo en el maniquí y no me gusta, yo sé que a mi clienta no le va a gustar. Ahí mismo desbarato el vestido y hago las correcciones que se tengan que hacer antes de que la persona venga a verlo, así me toque perder. Me ha pasado”.
 
Así explica también cómo en ocasiones, cuando ya tiene todo dibujado, le surge otra idea, que favorece la silueta de la clienta, y lo cambia. “La llamo y le digo que al pintarlo pensé que otra cosa le quedaría mejor, que le voy a hacer un ajuste, y edito en el proceso”.
 
Ese es el día a día de Érika Quizena, una diseñadora barranquillera apasionada por dar exclusividad. Aunque no todo fue diseño para ella, al menos no desde el comienzo.
 
Estudió Administración de empresas pero siempre le gustó confeccionar. Luego de trabajar como administradora, quiso estudiar Diseño de Modas, y así fue “desarrollando todo”, haciéndoles los vestidos de fiesta a sus amigas. Ya lleva 10 años diseñando, de esos, cinco los ha dedicado a hacer atuendos de gala.
 
“Las fiestas son muy frecuentes y a las personas no les gusta repetir, quieren todo exclusivo, y en eso es en lo que me he enfocado, en hacer vestidos exclusivos. Cojo varias telas y las mezclo para crear un vestido que no tenga nadie, que sea completamente diferente al que tienen los demás, y que le favorezca a la que lo va a usar. Que muestre lo que tiene más bonito y esconda lo que no quiere que se vea, y en la fiesta se sienta la estrella (risas)”. 
 
Pero crear estos vestidos no es nada fácil. Es una dura tarea, un reto, sobre todo cuando sus clientas llegan a ella “buscando algo especial”. “Conecto lo que esa persona quiere con lo que le conviene, lo que le queda bien. Tratamos de llegar a un acuerdo, pero siempre soy complaciente, solo hasta el punto que sea lo que mejor se le vea. A veces vienen con una idea pero les digo que no, porque no les va a quedar bien”, explica sobre sus reuniones con ellas.
 
Y es que en las reuniones Érika pone sus conocimientos de diseño de modas en la mesa. Pues no es solo vestirlas, también asesorarlas. Decirles, de la mejor manera, que no van a lucir transparencias, por ejemplo, si no tienen el cuerpo para lucirlas.
 
No sigue tendencias. Sigue la que mejor le quede a quien va a vestir. Sea alta, o baja estatura, delgada o 'curvy'. Les dice la verdad, a todas.
 
“Recomiendo de acuerdo a la persona. A mí no me gusta seguir tendencias. Pienso que la tendencia es lo que le quede bien al cliente. Hay personas que definitivamente no se pueden poner estampados, o necesitan colores sólidos. Otras que pueden destacar transparencias, pero si una persona no puede ponerse la transparencia yo no le puedo decir que se la ponga”.
 
Con esto, Érika hace una lista. Piensa en los cuerpos que ha tenido que vestir y continúa. “A una persona que tiene caderas le funciona el corte a la cintura y luego algo que caiga. Si es delgada le aconsejo el corte sirena, y si es 'curvy' lo mejor es la falda A. Eso y el negro. Ese nunca puede faltar”, afirma la experta.
 
Sabe que las costeñas siempre quieren estar a la moda, verse elegantes y acaparar miradas. Y es lo que más le gusta, aunque admite que es su mayor desafío: complacer los deseos que le piden hacer cumplir.
 
"Esta es mi pasión. Cada vez que viene una persona buscando un vestido es un nuevo reto para mí, porque esa persona está buscando ser la más linda de la noche, verse y sentirse femenina, romántica. Es eso lo que quiero lograr con el vestido, y a la vez lo más difícil para un diseñador: cumplir cada una de las expectativas”. 
 
Fotos: Orlando Amador Rosales
Maquillaje y peinado: Benjamín Villar
Agradecimientos: Saskia Badrán
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