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Perfil 24 de Diciembre de 2016

“Yo creo que Diomedes fue feliz, murió en su ley”: Víctor Sánchez

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Foto: Orlando Amador Rosales.

Víctor observa la imagen que captó de Diomedes, en la que pareciera que el Cacique lo estuviese mirando a él.

ALEJANDRO ROSALES @ALEJOSALESM

El autor del libro ‘Diomedes Díaz Maestre, el inmortal’, que está en las librerías, habló con Gente Caribe de la relación profesional y personal que tuvo con el Cacique de La Junta.

Al final de la década de los 80 Víctor Sánchez Rincones tuvo su primer encuentro con Diomedes Díaz. Cuenta que esa es una de las situaciones que más lo ha desilusionado y entristecido en su vida. El Cacique que él tanto admiraba y en ese momento aspiraba entrevistar, lo hizo a un lado en medio de la algarabía que seguía al cantante esa noche en Cartagena. A pesar del traspié Víctor persistió y no solo logró entrevistarlo, también se convirtió en su amigo y sin proponérselo, en la persona que mejor documentó los últimos años de vida del artista en sus correrías por Europa.
 
Diomedes Díaz Maestre, el inmortal, es el título del libro que resume el trabajo del periodista oriundo de Aracataca. La obra de 160 páginas contiene más de 300 fotografías inéditas del artista, un documental en DVD y varias entrevistas, entre esas, la que el Cacique le dio meses después de la trágica muerte de su acordeonero Juancho Rois. Sin filtros, como lo acostumbramos hacer en esta sección de Gente Caribe, Víctor habló de su trabajo, su cercanía con el Cacique y las canas que le sacó hacer el libro.
 
 P:  ¿Cuántas canas le sacó publicar este libro?
 R:   Lo que más me tensionó fue la selección de las imágenes, sin duda no fue un proceso fácil porque yo tengo más material fotográfico. Tenía que mostrar un seguimiento a nivel fotográfico, una estructura, el ser humano, el artista, cada uno dentro de su capítulo, eso me costó mucho. Visité varios maquetadores que me daban ideas que en verdad no me convencían, entonces decidí contratar una maquetadora a la que le dije que las decisiones a la hora de maquetar las tomaba yo, porque yo tenía la estructura del libro en mi cabeza, quería que fuera como un disco, que la imagen de la portada fuese la más icónica dentro del proyecto. 
 
 P:  Supe que lo criticaron mucho por esa imagen de la portada...
 R:  Sí, esa foto la criticaron mucho porque la mayoría de los diomedistas querían una foto bonita de Diomedes y no la del ojo gacho, pero ese era el real Diomedes Díaz. Esa imagen no tiene retoque, no ha sido trabajada, es la realidad de lo que él era.         
 
 P:  ¿Cómo fue ese primer encuentro con Diomedes, porqué lo describe como el más triste?
 R:  Fue como un campanazo, estaba empezando en El Universal de Cartagena, era muy ingenuo. Cuando yo lo abordo él salía de una presentación, estaba rodeado de guardaespaldas, eran las épocas de la bonanza marimbera, me dice: “usted quién es, usted es un muchacho, váyase de aquí, yo no le voy a dar ninguna entrevista”. 
 
P:  ¿Lo volvió a ver en esa época?  
 R  Pasaron tres o cuatro años cuando lo volví a ver en el Hotel Hilton, esa imagen nunca se me olvidará, estaba recién fallecido Juancho Rois, Diomedes estaba acabado, deteriorado, bebiendo a borbotones Aguardiente Cristal, que en ese entonces tomaba mucho. La entrevista está en el libro y no le cambié ni una coma.
 
 P:  Y cómo se dio el reencuentro…
 R:  Se dio 20 años después en España. Fue a través de Betsy Liliana (exesposa del artista) y mi hermano, que fue profesor de ella en la facultad de Medicina, le habló de mí y se dio todo. Ese día él se presentó en una discoteca que se llama Juanchito, me pegué una borrachera, estaba muy emocionado, él me mencionaba en las canciones. Él también se emborrachó, después nos fuimos para el hotel. Al otro día me pidió sancocho y llegué al hotel con una olla cargada de sopa que dejó el aroma por todo el lobby. Por supuesto, en el hotel protestaron.
 
P:  Él era como un rockstar, pero a lo colombiano…
R:  Diomedes era un personaje único en su especie. Alguien me preguntaba que si él tenía sucesor, pero él mismo decía que ni sus hijos podrían superarlo, ese carisma no se supera.
 
 P:  ¿Diomedes fue feliz?
 R:  Yo creo que él fue feliz, murió en su ley, hizo con su vida lo que le dio la gana, por más que lo criticaban él siempre fue Diomedes Díaz.
 
 P:   ¿Cree que el personaje de Diomedes lo embrujó de cierta forma?
 R:  A mí me llamaron como a las 5 de la mañana a contarme que había muerto, en ese momento me di cuenta de lo importante que fue Diomedes en mi vida, lo lloré como a un ser querido, ahí me di cuenta que debía honrar su memoria, no tanto con el libro, sino tratando de que su legado siga intacto. 
 
 P:  ¿Qué opinión le merece el Diomedes humano y no el artista?
 R:  Con la parte humana no me voy a meter, los grandes genios de la música nunca se han destacado a nivel humano, vas a encontrar historias terroríficas en sus vidas, pero creo que ese mundo de contradicciones es lo que lo hacía grande. Si él hubiese sido una perita en dulce, creo que no habría llegado hasta donde llegó. El libro ha sido una manera de agradecerle su cariño y su amistad. 
 
En su estadía en Barranquilla, Víctor Sánchez aprovechó para visitar EL HERALDO y tomarse estas fotos.
 
 
SU VIDA EN ESPAÑA
 
Víctor Sánchez Rincones nació en Aracataca Magdalena, pero se crió en Santa Marta. Es comunicador social y empezó a laborar en El Universal de Cartagena. Vive en Madrid hace 17 años y allá trabajó para el diario Latino. Cuando este  medio desapareció montó su empresa de comunicaciones que se llama El poder de tu música. Ahí  le presta servicios de promoción a artistas latinos y españoles.
 
Una Anécdota...
“Una vez en Madrid me pidió que le consiguiera carne con yuca. Yo le dije la yuca no se conseguía en España. Al final solo le llevé la carne”.

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