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Perfil 01 de Julio de 2017

Una opción de vida consagrada en “lo social”

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Foto: Giovanny Escudero

Mercedes de Hani, Gladys Varón, Elba María Osorio, Elvira Barceló, Nancy Vergara, María Oralia y María Eugenia de Samur.

Estefanía Fajardo De La Espriella

En una casona tradicional del Viejo Prado, siete mujeres dedican buena parte de su tiempo al Instituto Secular Fieles Siervas de Jesús. Esta entidad busca féminas consagradas, cooperadoras y matrimonios en servicio que difundan la palabra de Dios.

Consagrar la vida al servicio de la religión no es tarea para todas las mujeres, ni todas están dispuestas a hacerlo. Sin embargo, esta consagración no se da únicamente dentro de un claustro o con un hábito.
 
En Barranquilla se encuentra el Instituto Secular Fieles Siervas de Jesús, una entidad a nivel nacional que busca mujeres cooperadoras y matrimonios en servicio.
 
Sentadas en la sala de una casona tradicional del Viejo Prado, siete mujeres están dispuestas a hablar de su elección de vida, con una enorme sonrisa.
 
“Somos una opción para vivir consagradas al Señor en el mundo, desde nuestras realidades. Tenemos vida social, somos mujeres de hoy, pero el mundo necesita vivir el amor de Dios”, explica Elvira Barceló, directora general del Instituto y mujer consagrada.
 
Cada una tiene una experiencia de vida diferente y una característica particular de cómo llegó al Instituto, pero todas tienen un mismo fin: llevar la palabra de Dios a las personas, a través de la cotidianidad.
 
Nancy Vergara, directora regional,  indica que esta es una opción para las mujeres “que no quieren o pueden dejar su vida y que tienen vocación”.
 
Añade que tienen “los mismos compromisos y características de una religiosa. Es una opción nueva sin dejar la casa o el trabajo”.
 
El trabajo y su cotidianidad no cambian, es por ello que ahora buscan que las jóvenes entreguen su vida a la consagración y el mensaje se siga difundiendo. María Olaria, consagrada de la institución señala que este estilo se puede vivir de dos maneras, la religiosa y la secular. “Nosotras vivimos la segunda y estamos con nuestra familia, no vestimos hábitos y nos desenvolvemos en el mundo”. 
 
Dentro del grupo de mujeres hay dos que llevan en sus manos un anillo de matrimonio, símbolo de unión con un hombre y con el Dios al que le entregaron el sacramento. Mercedes de Hani es una de ellas, hace parte del Instituto pero no como consagrada, ella es miembro de la rama de matrimonios en servicio. Para ella esto es una escuela de formación espiritual. “Estamos guiadas por las consagradas, y eso es un don de Dios. Debemos ser lo que somos, pero con un sello especial”.
 
María Eugenia de Samur también hace parte de este grupo en el que consagran el matrimonio a Jesús.
 
Estas parejas asisten a diferentes eventos y brindan su ayuda a quienes lo necesitan. Llevan la Palabra a su hogar y a su círculo cercano. Afirman que esta es su razón de ser, lo que siempre soñaron. 

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