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Perfil 15 de Abril de 2017

Por los caminos de la riqueza de Colombia

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Foto: Archivo particular.

Juan Camilo, en su paso por la Ciudad de Piedra, en San José del Guaviare.

Inguel Julieth De la Rosa Vence

Juan Camilo Vélez es un arquitecto de 27 años que cada fin de semana cambia la rumba por un viaje ecoturístico a los lugares menos explorados del país.

Una vergüenza en el extranjero motivó a Juan Camilo Vélez Ortega a recorrer cada rincón de Colombia antes de viajar alrededor del mundo, como es el sueño de muchos. 
 
Una vez terminó la carrera de Arquitectura, en la Universidad de Antioquia, Juan Camilo hizo un préstamo bancario de unos 13 millones de pesos para irse de intercambio a Australia y aprender su idioma. Nació en un pequeño municipio antioqueño, Andes, y lo más lejos que sentía haber ido era a los llanos orientales.
 
“Mi sueño era salir del país y conocer todo lo que había fuera de él, entonces logré irme para Australia, pero estando allá, en mis clases de inglés, el profesor nos hacía exponer temas de nuestros países. Entonces yo mostraba La Guajira, La Macarena, el Amazonas... Al final ellos me preguntaban que si conocía todos esos lugares y yo, con mucha pena, tenía que decir que no. Todos quedaban sorprendidos porque conocía Australia y no esos lugares tan maravillosos”, narra el paisa de 27 años.
 
Vale decir que con lo que el banco le prestó para salir de Colombia solo le bastó para pagar tiquetes, visas y el colegio donde estudiaría.
 
Después del  primer mes se quedó sin plata.
“Al principio no tenía buenos ingresos, porque como no sabía inglés, la contratación no era formal, se aprovechaban y me pagaban como 16 dólares australianos cada hora. En los últimos nueve meses sí entré a una empresa en la que me pagaban, por hora, 24 dólares australianos (unos 50 mil pesos colombianos), además recibía beneficios, entonces me quedaba libre parte del salario”, recuerda.
 
Fue así como trabajando 20 horas semanales, Juan Camilo pagaba arriendo, servicios y alimentación, sin cohibirse de explorar Australia. Incluso, en su regreso a Colombia, hizo escala en Asia. De mochilero viajó por Tailandia, Singapur, Hong Kong y China. En esos dos meses aprendió a viajar de manera económica, en los vagones de tren más baratos, de ser necesario. Se acostumbró a comer y dormir en los barrios tradicionales.
 
El acuario natural de San Andrés Islas es uno de los destinos que ha disfrutado el antioqueño en el Caribe.
 
Menos de 2 millones invirtió en ese recorrido, con eso supo que en Colombia su plan viajero podría dejar de ser un sueño.
 
“La ventaja de trabajar en una empresa en Australia es que cuando regresas a tu país de origen, como fuiste estudiante internacional, te devuelven todos los impuestos que pagaste cuando estuviste allá. Entonces es chévere, porque tienes esos ahorros de vuelta, a mí me dieron como 5 millones de pesos y con eso viví y viajé los primeros tres meses cuando llegué a Colombia”. 
 
Otra Colombia. La estrategia de Juan Camilo para descubrir la verdadera riqueza nacional es investigar y leer sobre los lugares menos explorados del país. De lunes a viernes trabaja como arquitecto en Bogotá y los fines de semana, en vez de rumbear, viaja a un lugar nuevo. 
 
“Me he dado cuenta que más gasta uno en un fin de semana rumbeando y yendo a comer que viajando” —dice con conocimiento de causa. “En un restaurante puedes gastarte 50 mil pesos, mientras que un cuarto en un hostal o en una casa finca con ecoturismo puede salirte en 20 o 30 mil pesos la noche. Y lo cierto es que el placer de la comida dura una media hora, mientras que caminar y meterte por hermosos paisajes no te cuesta nada”.
 
El joven arquitecto muestra las montañas de la región cafetera donde nació, en el municipio de Andes.
 
Es así como Juan Camilo ha paseado desde el Caribe (donde se ha dejado cautivar por sus “infinitos colores y sabores”) hasta el Amazonas. En su mente guarda recuerdos de San Andrés, Barranquilla, Valledupar, Santa Marta, Cartagena, Tunja, Villa de Leyva, Neusa, Pasto, Leticia, Puerto Nariño, San Francisco y San José del Guaviare; por solo mencionar los que se le vienen a la cabeza. 
 
En esta Semana Santa sus planes apuntan a visitar el Santuario de Las Lajas en Nariño, llegar a  la Laguna de la Cocha y luego pasar por el trampolín de la muerte que lleva a Mocoa. Hasta ahí prometió llevar ayuda a los damnificados antes de coger rumbo hacia la cascada del fin del mundo, el llamado ‘Ojo de Dios’ y otros lugares naturales en Putumayo.
 
De sus historias puede ser testigo en Instagram, en la cuenta @kasedna_travel, donde procura transmitir un solo mensaje: “No tenemos que salir de Colombia para poder maravillarnos con un paisaje”.
 
Aventuras.
 
 
 
 
Juan Camilo cree que la mejor forma de disfrutar un destino es acoplándose a su cultura, por eso viaja en caballo de Villavicencio a Restrepo (Meta), como es costumbre en los llanos orientales (foto 1); disfruta caminar por los fríos cerros de Antioquia (foto 2) y no se cohíbe de un refrescante baño ante una imponente cascada como las de Moniquirá en Boyacá (foto 3).
 
Viaje económico...
“El truco está en buscar lugares no tan comerciales, pequeños pueblos que son muy ricos, en vez de los grandes destinos que son más caros por ser más frecuentados”.
 
 
 
 
 
 
 

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