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Perfil 14 de Enero de 2017

“Para ser actor y presentador hay que saber escuchar”: Mario Espitia

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Foto: Orlando Amador Rosales

Con su jocosidad y picardía, Mario Espitia posa ante el atardecer que cae en el norte de Barranquilla.

Loraine Obregón Donado

El barranquillero habla sobre su primera aparición en cine y todo lo que ha vivido en su carrera. Mientras vacaciona en su ciudad, recuerda sus días de desempleado, sin desconocer que nunca ha recibido algo a destiempo.

Mario Espitia vive en Bogotá debido a sus proyectos laborales como actor y presentador, pero no deja de sentirse enamorado del Caribe colombiano, de sus raíces, su familia y Dios, ese que lo ha ayudado a enfocarse y “enderezar” su vida.

En Colombia su faceta como presentador se le conoció en La fila del canal Caracol y en el programa de entrevistas Lo último del día, emitido por el canal Tr3ce. Como actor se le recuerda por su participación en telenovelas como Oye bonita, Tierra de cantores, Rafael Orozco, el ídolo, y Sinú, río de pasiones. Recientemente estuvo en el elenco de la película Expatriot y la comedia de Telemundo La fan.

Mientras vacaciona en su ciudad natal, el barranquillero habla con Gente Caribe sobre lo que ha sido su trayectoria laboral y cómo está su situación sentimental.

P ¿En qué momento surgió el gusto por el Periodismo?
R Antes de empezar a estudiar Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte, yo tenía pensado estudiar Relaciones Internacionales, pero estaba indeciso. Me decidí gracias a una tía que me sugirió Periodismo y Medios Audiovisuales, pues ella veía en mí potencial para tener contacto directo con la gente. Cuando comienzo a estudiarla me encuentro con que no era sencillo como muchos decían y que era realmente apasionante.

P  ¿Cómo fueron esos pinitos en la presentación?
R  Yo empecé en el canal local por cable, Telebarranquilla, en un programa donde no ganaba ni un peso, pero me formó. Este era en directo todos los días y grabábamos con una cámara. Ahí aprendí a improvisar, a saber manejar el verbo, a entender que al principio uno trabaja por amor al arte, a gozarme cada cosa mínima y hacer que lo más pequeño fuera grande, con el fin de que la gente se comiera el cuento.

P ¿Y la actuación cómo llegó?
R Cuando cumplí 19 años entré a participar en el reality Desafío 2014, luego regresé a Barranquilla a culminar mi carrera profesional y tuve la posibilidad de estudiar Artes Dramáticas en la escuela que tenía el canal Caracol. De ahí salté a la televisión y empecé en Oye bonita y pasé a la serie Tierra de cantores. Después me quedé sin trabajo durante un año y medio, antes del papel de antagonista en Rafael Orozco, el ídolo y de participar en la comedia La suegra y en Sinú, río de pasiones.

P ¿Cómo fue el tiempo en el que los proyectos no surgían?
R  Fue durísimo. Yo me presentaba en varios castings, pero las cosas no salían y yo le preguntaba a Dios ¿qué era lo que pasaba? Seguía en Bogotá, buscando y en últimas me le medí a trabajar en lo que fuera, porque debía subsistir en la capital. Si había una producción de fotos, yo me le medía a trabajar ayudando. Recuerdo que una vez me tocó manejar la camioneta de la gente de producción para poder pagar el arriendo. Después, Dios me dio la respuesta y empecé a soltar cosas como cambiar de representante y darle fin a una relación que tenía. Me quedé solo para entender el aprendizaje de ese momento y me encontré con mi mánager actual que me agarró fuerte y me dijo: “yo te creo”. Ahí empezaron a llover los sís.

P  ¿Qué pasó realmente con el programa ‘La fila’?
R  El programa finalizó al cumplir un año y medio porque era el tiempo estipulado para durar al aire. Los rumores que surgieron porque no tenía rating son falsos, el programa de los sábados en la tarde era este por ser del pueblo.

 El barranquillero ama el Caribe colombiano, por lo que siempre disfruta sus vacaciones en La Arenosa.

P  ¿Qué tal la experiencia en el programa ‘Lo último del día’?
R  Este fue un proyecto con el que siempre soñé, lo escribí y se lo sustenté al gerente del canal y me dio el sí. Finalmente logré hacerlo todos los sábados y simultáneo a esto grababa La suegra y el programa La fila, su plus era que solamente escuchábamos a los invitados. En este manejaba un morbo escondido, porque los artistas cuando asisten a las entrevistas, los jefes de prensa llegan y le advierten a uno que no van a hablar de distintos temas, pero al final ellos terminan hablando. Fueron en total 99 historias realizadas en teatros de Bogotá, sin  público. Te cuento que toda la gente que entrevisté durante tres años me agradeció el hecho de que los supe escuchar.

P  Y ahora llegó al cine...
R  Sí, cuando me llamaron para la audición de la película Expatriot, estaba un poco asustado porque mi inglés no es perfecto, le falta el ‘pelito pa’ la moña’, pero me la gané, esto para mí fue como ganarme un premio Óscar, porque sería mi primera aparición en la pantalla grande, todo actor sueña con hacer cine. En ese momento mandamos una audición para Telemundo y quedé. Aquí el problema era la visa, pero puse todo en manos de Dios y dije que si me tenía que ir, pues lo hacía para sembrar en otra tierra. Para mi sorpresa, la visa de trabajo me salió en 15 días y me fui a Miami, todo fue rápido. Hice una comedia maravillosa, llamada La fan, el personaje fue como una bola e’ trapo que se convirtió en un balón de fútbol profesional, ya que logramos cogerlo y hacer algo bellísimo.

P  ¿Qué ha aprendido hasta el momento?
R  El tiempo en el que estuve desempleado me sirvió para ser buen administrador de lo que Dios me ha dado, a amar mi trabajo, a no quejarme por más jornadas que tenga y a que si se quiere ser actor y periodista, es fundamental saber escuchar. Además, agradezco a Dios que en mi carrera nunca he recibido algo a destiempo.

P  Finalmente, ¿cómo anda su situación sentimental?
R Estoy soltero y tranquilo. La verdad es muy difícil sostener una relación por esta profesión. La distancia complica las cosas. Tenía una relación maravillosa, pero llegó a su fin por eso. GC

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