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Perfil
11 de Noviembre de 2017

Laura de León y la ‘Soledad’ que la persigue

Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
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Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Orlando Amador Rosales
Alejandro Rosales Mantilla
Laura de León Céspedes es bullera, alegre y obsesionada por su trabajo. Su pasión por lo que hace llega al límite de sufrir con sus personajes, llorar, gritar si es preciso. Con su papel protagónico de Soledad, en la novela  del canal RCN La luz de mis ojos, llegó a levantarse en la mitad de la noche y sentir en su vientre el hijo que su personaje esperaba en la historia. En ese momento sintió que debía hacer un esfuerzo del tamaño de las Murallas de Cartagena para deshacerse de Soledad. En la serie del mismo canal, La Playita, su personaje se llamaba igual, por eso de cariño su papá le dice “Laura Soledad”. Con esa producción se metió en el corazón de millones de televidentes en Colombia y mostró por breves segundos que también podía cantar. Ahora el canto, y el porro en especial, hacen parte de su vida y duda mucho que se pueda desprender de ese talento melodioso.
 
Si se mete tanto en sus personajes, ¿cómo hace para exorcizarlos y salir de ellos?
Soltar eso para mí no es fácil. Hay actrices y actores que usan el método de respirar, de relajación. Yo soy mucho más de sentimientos, del yo, como si a mí me pasara y a veces me dejo afectar. Toca como que alguien me hable y me sacuda, de lo contrario me quedo ensimismada en mi actuación.
 
¿Sintió más responsabilidad al encarnar a Soledad?
Sí, la amo, la veo y así como cuando la gente me escribe y me cuenta que lloran con su historia yo también lo vivo igual (…) Ahora, yo sentía que tenía una gran responsabilidad, porque ha sido el personaje, sin demeritar a los otros, más importante que yo he hecho, sobre todo por la forma como Jorge Alí Triana (el director)cuenta la historia. Parece una poesía, la forma como la cuida, tuve una carga profesional y personal impresionante.
 
Por las características de ‘La luz de mis ojos’, que es un musical, ¿cree que se pueda desligar de la música?
Yo te cuento, en La Playita grabé una canción que compuso Juan Gabriel Turbay, pero ahora tenemos un musical. Grabamos un montón de canciones con Boris García (director y productor musical de la novela) (...) En todas las giras que hemos hecho, las mamás se nos acercan y nos dicen que sus hijos escuchan porro y las canciones de la novela. En Soledad, Atlántico, una niña me cantó La múcura, por ejemplo. Entonces creo que esto es un mensaje (...) Con Boris estamos planeando una gira con todo el amor y el respeto del mundo. Es una gira nacional para cantar todos estos porros, música tropical, es difícil que me vaya a desligar, aunque aclaro que en mis planes no está ser cantante, es una carrera muy difícil, me quito el sombrero frente a esas personas que la están luchando, que escriben canciones, es muy complicada esa industria. Yo solo quiero aportar un granito de arena por el folclor. 
 
Me dicen que usted siempre ha sido muy amiguera, que se sienta en la terraza de su casa en Cartagena y saluda a todo el que pasa…
(Risas). Así soy, bullera, costeña, hablo duro, me encanta saludar: “buenas vecino”. Soy muy desparpajada, pero respetuosa, me considero muy noble, no me gusta hablar mal de nadie, allá los que hablen mal de mí.
 
¿Dónde se crió en Cartagena?
En el Pie de la Popa, allí siempre estuvo mi casa, me encanta el plan de la mecedora en la terraza. Estuve también mucho en Turbaco, porque mi papá, Mario de León, es de allá.
 
¿Cuándo se fue para Bogotá?
Un día estaba en el odontólogo y me llamó mi hermano, el segundo, Fabián, yo ya había terminado mi carrera y estaba buscando dónde hacer las prácticas. Yo le había dicho que me ayudara a buscar algo allá, ojalá en Comunicación Organizacional, que era el área que más me gustaba. En fin, él me dijo que tenía que estar al otro día a las 4 de la tarde para una entrevista. Ese mismo día viajé a las 10 de la noche. Ya llevo siete años viviendo en Bogotá. Terminé haciendo mis prácticas en RCN Televisión, en el departamento de Talento. Mi trabajo era logístico, pero nada de actuar ni presentar.
 
¿Y cómo llegó a la televisión?
Un amigo que trabajaba en la misma empresa donde yo estaba me dijo que estaban haciendo un casting en City Tv, para un programa juvenil. Me insistió y fui. Me acuerdo que tenía mucha pena. Después me llamaron a otro y quedé. Llamé a la casa y lo consulté con mi familia, a mi papá le encantó. A l final dije que sí, estuve como un año, presenté dos programas, uno que era como en directo y el otro era pregrabado.
 
¿Y qué pasó después?
Estando en City conocí un actor, él me dijo que me iba a presentar a su mánager y al mes tuvimos una cita, me cayó muy bien. Después me invitó a presentarme para el casting de una novela. Lo hice y después me llamaron a decirme que había quedado, pero para otro personaje. Ahí dije: en qué me metí. Me fue muy bien con el director, con los otros compañeros, les decía que nunca había actuado, que me tuvieran paciencia. Todo se hizo con mucho respeto. Ahí me decidí a estudiar un poco el tema e hice algunos talleres en diferentes escuelas. Esa novela se llamó Mamá también, luego vino La Playita en donde me fue súper bien. Después hice Microteatro. También estuve en la novela de Gali Galeano.
 
¿Qué recuerda de las fiestas del 11 de noviembre en Cartagena?
Me encantaba hacerme trencitas, hacer bolsitas de agua con azulín para tirarlas después. En la casa nos reuníamos con primos y tíos y hacíamos una fiesta en la terraza a todo volumen, nos tirábamos agua y maicena. Nunca me gustó ir al Bando porque yo soy claustrofóbica, me daba miedo estar entre tanta multitud. Las fiestas eran en mi casa con mis primos y mis amiguitos. También recuerdo que se hacían bandos en los barrios, como en San Diego, mi mamá tenía una casa y yo lo veía con ella y mis tías desde el balcón. Después los vecinos sacaban sus sillas y bailaban. Eso se ha perdido.
 
Agradecimientos: Hotel Sofitel Legend Santa Clara Cartagena
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