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Perfil 21 de Octubre de 2017

La lucha contra el hambre de Mónica Schraer y Francis Zylberblum

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Foto: Orlando Amador Rosales

Alejandro Rosales Mantilla

Son las cabezas de la Fundación nu3, una empresa social que en el próximo mes de diciembre celebrará 12 años de existencia. Aseguran que su trabajo por la infancia no es lindo, por el contrario, es intenso, apasionante y difícil.

La palabra “ayudar” no hace parte del léxico de las creadoras de la Fundación nu3,  Mónica Schraer y Francis Zylberblum. Prefieren utilizar “comprometer” y no ser asociadas, por ningún motivo, con una organización que hace obras de caridad. 
 
Mónica, con su gestualidad imponente y voz ronca, define a nu3 (Nutres) como “una empresa social” que está comprometida en transformar vidas y así lo hace. 
 
“No es ayudar, es dar lo mejor de uno, apostarle a la ciudadanía, a los muchachos más vulnerables, para poder salir adelante. Esa es la satisfacción más grande. Puedes tener dinero, los mejores vinos en tu casa, amigos, conexiones, pero, si lo que tú tienes y lo que tú eres no lo pones a disposición del que está frente a ti, ¿de qué te sirve?”, se cuestiona la partner de Francis en los 12 años de existencia que cumple la Fundación nu3.
 
Y es que el compromiso humano de estas dos señoras, que bien pudiesen andar disfrutando de las mieles de la dolce vita de forma constante, va más allá del discurso. Mónica y Francis se la juegan cada día por los 26.000 participantes (no beneficiarios ¡ojo!) que hacen parte de los diferentes programas sociales que emprenden en los departamentos de La Guajira, Bolívar, Chocó, Magdalena y Atlántico. Programas que, en líneas resumidas, trabajan en: educación, salud, emprendimiento con los papás de los niños que asisten a sus centros, y, por supuesto, nutrición y seguridad alimentaria a los menores.
 
Su trabajo, para muchos quijotesco, en una sociedad que le falta en demasía ponerse la mano en el corazón y hacer algo más por el prójimo que sentarse a observar, debe “estrellarse” con la indolencia de un sector de la empresa privada, los intereses malsanos de funcionarios públicos corruptos, la falta de visión de algunos gobiernos, la poca practicidad del sistema que corta la continuidad de un buen proyecto con el cambio de mando, y la propia apatía por parte de algunas comunidades que a veces les falta compromiso para retribuir en algo el trabajo que realizan por sus hijos. Por fortuna, —recalcan—esto último ha estado cambiando, y en la actualidad esas poblaciones de los barrios se han ido empoderando de las metas y objetivos que se trazan en nu3.
 
Pero, por sobre todo, nada las detiene. Por el contrario, las malas experiencias, como en las tormentas más apocalípticas en las que al final el sol sale, las impulsan a seguir luchando con más coraje y amor que antes.
 
“A veces es muy doloroso, el año pasado tuvimos la pérdida de un niño que llegó en un muy mal estado. Tenía desnutrición crónica, estaba muy chiquito, no soportó y falleció. Ese día nos volvimos nada. Me cuestionaba sobre qué hacía yo ahí, porqué tenía ese sufrimiento. Miré a los otros niños que estaban en las cunitas recuperándose y allí estaban las respuestas. Es mucho dolor, todo el mundo dice: ‘que linda la fundación, que belleza, yo quiero trabajar’. Pero esto no es lindo, es tremendamente intenso, apasionante y difícil”, reconoce Mónica. Francis —menos expresiva, con un suave tono de voz, pero igual de contundente—  mira y constata que su amiga ha terminado. Añade que ese trabajo le da sentido a su vida, que puede dormir con la sensación de que está haciendo lo que quiere hacer, recuperar a mucha gente de las garras de la desesperanza y el resentimiento que genera el hambre.
 
 
‘Algunas cifras’. Nu3 celebrará 12 años de existencia este 5 de diciembre de 2017. Comenzaron atendiendo 35 niños en un comedor en el barrio Santa María, en el suroccidente de Barranquilla. Hoy tienen cinco centros integrales. Ahora no son solo niños y sus programas promueven oportunidades, proyecto de vida y salud emocional y física para que los participantes de esas iniciativas “echen para adelante” de forma honrada y sostenible.
 
En total, hoy hay aproximadamente 26.000 participantes diarios de los programas de nu3, entre ellos adultos mayores, que es un programa que tienen con la Alcaldía de Barranquilla, así como adolescentes, madres lactantes y gestantes. 
Asimismo cuentan con 300 mujeres y dos hombres que trabajan para la fundación.
Están en Chocó, La Guajira, Magdalena, Bolívar, Atlántico y se van dónde los necesiten, porque el hambre no tiene fronteras. Afirman que si existiera una sinergia con los entes estatales, Gobierno nacional, departamental y local, las empresas privadas y ONGs como nu3, su labor tendría aún más calado en la prevención. Por ejemplo, se pudiese prevenir más el embarazo adolescente, un reflejo claro de la pobreza extrema, y el hambre infantil que todos los días mata niños y sueños.
 
En el próximo mes de noviembre, el día 14, realizarán el VII Congreso de Lactancia, Nutrición y Desarrollo, Trasforma el Presente. 
Este es un espacio académico cuya inscripción es de 30.000 pesos y reúne a más de 1.000 profesionales de la salud, muchos especialistas nacionales e internacionales y funcionarios públicos que trabajan en estos campos. El 19 de ese mismo mes será la carrera Knu3, de 5 y 10 kilómetros. Las dos son recreativas y se puede recorrer con la mascota o con un bebé en coche, como ellas lo explican. En preventa la boleta vale 50 y 60 mil pesos. Después del 1 de octubre subirá $5.000. Se pueden comprar en la calle 60 con carrera 74-35 (donde está ubicada la sede de nu3) y también en los gimnasios Gim Box, Go Fitness, Living Fit Studio, Muévelo, o a través de la página web de la fundación, www.nu3.co. Con una sola inscripción a la carrera un niño se alimentará durante un mes. No ayudemos, mejor es comprometernos con esta causa. 

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