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Perfil 24 de Marzo de 2018

“La felicidad es mi inspiración a la hora de llevar historias al cine”: Nina Marín

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Foto: Orlando Amador Rosales

La cineasta Nina Marín posó para el lente de Gente Caribe en la sede Country de la Cinemateca del Caribe, en Barranquilla.

Daniela Murillo Pinilla- @DanielaMurilloP

Con más de 13 años de trayectoria cinematográfica, Nina Marín será uno de los dos colombianos que participarán este año en el Plume & Film por DreamAgo, en Suiza, uno de los talleres de guion para cine más importantes del mundo.

Ver películas hasta la madrugada con su hermano en la casa era el plan que más disfrutaba realizar la valduparense Nina Paola Marín Díaz cuando era pequeña. Sentía fascinación por la trama de las historias, por la capacidad de los actores de interpretar a personajes multifacéticos y la manera como las distintas escenas resultaban coherentes entre sí en cada filme. 
 
Su pasión por las producciones cinematográficas la llevó cada día a “despertar un amor por el arte”. Soñaba con llegar un día a dirigir y producir las películas que veía en su televisor, pero sabía que no sería “un camino fácil”. 
 
“Desde que era niña empecé a experimentar con varias expresiones artísticas como la música, el arte dramático y, a los 11 años, comencé a escribir cuentos y poesía. Siempre supe que el séptimo arte era una parte de mí, pero cuando llegó el momento de elegir mi carrera profesional, mis papás me dijeron que si me decidía por estudiar Cine y Televisión me iba a morir de hambre. Finalmente, influenciada por este pensamiento, decidí estudiar Derecho en la Universidad Popular del Cesar”, contó Nina, quien en la actualidad es madre de dos hijos. 
 
Luego de culminar sus estudios profesionales, se especializó en Derecho Administrativo y ejerció la profesión durante tres años. Nina reconoce que aunque sabía desenvolverse en este ámbito, no era lo que de verdad le apasionaba. 
 
“En un momento dije que no podía continuar así. Tomé la decisión de renunciar al trabajo que tenía en ese entonces y me propuse estudiar lo que a mí siempre me ha gustado. Fue un proceso difícil porque incluso mi mamá me dejó de hablar por un tiempo, ya que no estaba de acuerdo conmigo”, agregó. 
 
Motivada por aprender más de la industria del cine, ingresó a estudiar Arte Dramático en la Universidad del Atlántico y se aventuró a realizar sus primeras producciones empíricas. En el 2005 hizo una adaptación de la obra teatral Angelina en el cine y, tiempo después, produjo un pequeño ejercicio audiovisual con un grupo de indígenas Wayúu. 
 
“Todo transcurría de esta manera hasta que un día me encuentro con Ernesto McCausland en un café de Valledupar. Le muestro un texto en el que estaba trabajando y, desde ese momento, nos pusimos a la tarea de escribir juntos el guion de Vigilia, uno de mis primeros cortometrajes”, explicó. 
 
Con el tiempo supo que era momento de formarse integralmente en la industria. Realizó la especialización en Dirección y Producción de Cine y Televisión y se dispuso a escribir historias que “involucren culturas y rescaten la esencia y la verdad de lo que somos como personas del Caribe colombiano”.
 
La valduparense trabaja de la mano de Óscar Alvarado, su esposo y quien ha sido el productor de varios de sus proyectos cinematográficos. 
 
“En el 2015 escribí Manuel, un pedazo de felicidad, un cortometraje grabado en el corregimiento de El Jabo, en Cesar y con el cual obtuvimos 10 premios a nivel nacional e internacional. Luego, le apostamos a Elemento, una producción que deja una enseñanza sobre el cuidado del agua en el río Guatapurí y con el que fuimos merecedores de tres galardones”, agregó. 
 
Hace poco la cineasta recibió la noticia de que cumpliría una de sus metas profesionales. El guion de El camino de las luciérnagas, que escribió hace cuatro años, fue seleccionado entre los diez mejores a nivel mundial entre 184 proyectos para participar en el taller Plume & Film de DreamAgo, en Suiza. 
 
“Con mi historia, que pretende hacer una mixtura entre el conflicto armado y los mitos y leyendas del Caribe colombiano, estaré durante ocho días en la ciudad de Sierre en un proceso arduo de formación con guionistas de películas como 21 gramos y Babel. La idea es fortalecer el guion para llevarlo exitosamente a las pantallas”, estableció. 
 
Así pues, para esta valduparense, la felicidad ha sido el tema que la inspira a la hora de llevar historias a la pantalla grande y el elemento “que no falta” en sus guiones. 
 
“Yo me encargo de representar la felicidad de distintas maneras y lo relaciono también con la influencia del caribe en mi proceso creativo. Para mí, nuestra región es color y encontrar la verdad en cada detalle de la realidad. Cada día me enamoro más de nuestra gente, tierra, agua y muelles. Como Gente Caribe, somos especiales, místicos y bellos”, concluyó. 

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