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Perfil 31 de Diciembre de 2016

“La actitud es lo más importante”: Kathy Sabbagh

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Foto: Orlando Amador

Kathy, en la sesión de fotos durante su visita a Barranquilla.

Daniela Fernández Comas

Barranquillera de crianza, nacida en Michigan, EE.UU., Kathy lucha contra la neurofibromatosis, condición que no le ha hecho perder positivismo frente a la vida.

Tener una limitación física no es fácil, especialmente si se vive en Barranquilla. Si bien la gente es muy amable, “la ciudad no está acondicionada para personas (en este caso) en silla de ruedas”, así lo afirma Katherine Sabbagh, una barranquillera de corazón que hace 35 años nació en Michigan, Estados Unidos.

Desde hace tres años Kathy, como le dicen sus seres queridos, se moviliza en silla de ruedas, razón por la que hay quienes la miran más de la cuenta. Según ella, en ocasiones algunos adultos “son más imprudentes” que los niños. Pero con estos últimos es diferente, a ella no le molesta, piensa que es “muy bonito”, pues ellos no tienen filtro. “No se guardan las cosas. Siempre preguntan: oye, ¿por qué estás ahí (en la silla de ruedas)?  Y yo les digo que en esto me movilizo. Si uno les contesta, se quedan tranquilos”.

Su vida cambió a los 16 años. Sintió una molestia en el lado izquierdo de su cuello y no la diagnosticaron bien.

Viviendo en Barranquilla, Kathy decide volver a su país natal. No solo quería aprender inglés, también buscaba alternativas para lo que sentía. “Aquí me diagnosticaron como si tuviera algo catastrófico, y el seguro no quería cubrir exámenes ni cirugías, por eso me fui a Estados Unidos”, recuerda.

Allá los médicos le diagnosticaron Schwannomatosis, conocida como neurofibromatosis tipo III, no sin antes decirle que “no tiene cura ni tratamiento, que la cirugía era lo mejor, en ese momento”.

Hoy en día lleva más de 16 años entrando y saliendo de quirófanos, lo ha hecho 22 veces exactamente, donde 18 han sido por la columna, solventando dolores y pérdidas de sensibilidad. “He estado en silla de ruedas, en caminador, bastón, he quedado cuadripléjica, y he echado pa’ trás”, explica. La última vez que estuvo bajo el bisturí fue en el 2013, desde entonces es cuando se moviliza en silla de ruedas.

Esto no le ha impedido hacer su vida, al contrario, busca a diario cómo ser independiente cada vez más, aunque necesite siempre “apoyo de alguien”. En Barranquilla ha encontrado personas especiales, “a pesar de haber caído en huecos mientras iba por calles o andenes”. Pero considera que “la actitud es la más importante”. “Como humanos a veces nos sentimos derrotados, pero con amor y apoyo de quienes nos rodean, seguimos en la lucha diaria”.

Positiva, Kathy cuenta que estudia Diseño de modas en Miami, ciudad donde reside, y espera lanzar una colección de ropa que “facilite la vida a quienes tengan una limitación física”, pues tiene claro que “todos debemos vivir con dignidad, sea cual sea la situación que nos haya tocado vivir”.

Luchando por los demás

Además de estudiar, Kathy preside la fundación Neurofibromatosis Fighters. A través de esta, recauda fondos para darles calidad de vida a personas como ella y aporta a investigaciones y experimentos con células humanas para ayudar a quienes son diagnosticados con esta condición.

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