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Perfil 09 de Septiembre de 2017

Javier Trespalacios y su lucha por el conocimiento del desarrollo sostenible

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Foto: Carolina Meneses.

En su visita a Barranquilla Javier estuvo en casa de sus padres. Aquí bajo el lente de Carolina Meneses.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Este barranquillero le ha dedicado su vida profesional a la Ingeniería Mecánica. Hoy vive en Suiza, pero tiene claro que en su ciudad natal se puede hacer más por la energía “si todos aprendiéramos más sobre ella”.

Hablar con Javier Trespalacios es sentir que se aprende un poco sobre la energía, el sol y el desarrollo, especialmente el sostenible. 
 
En solo 15 minutos este barranquillero puede explicar con facilidad qué es en sí el desarrollo sostenible, cómo se puede lograr a grandes rasgos y resume en unas cuantas palabras cómo está su ciudad natal en el tema. Tierra donde no vive desde hace casi un cuarto de siglo, pero a la que piensa todo el tiempo.
 
Dice que para entender el término hay que remontarse a la historia, pues “viene del siglo XVII” cuando la palabra progreso se escuchaba de boca en boca. De ahí da un salto a la década de los 30, cuando recuerda haber leído que “referirse al desarrollo era referirse al económico, y el objetivo era que todos pudiéramos tenerlo sin importar qué se hacía para eso”.
 
Continuando con su explicación, Javier pasa a los 60, recordando que fue el tiempo cuando “mucha gente empezó a darse cuenta que estaban pasando cosas. Empezaron a tener conciencia de que ese desarrollo estaba provocando algo: contaminación del planeta”. 
 
Así –asegura– organizaciones como la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) surgieron, entre otras, dándole paso en 1983 a que la primera ministra de Noruega fuera encargada por las Naciones Unidas de “hacer un trabajo sobre lo que estaba pasando en el planeta”. Por eso no fue sino hasta 1985, luego de esta investigación, que se escuchó la referencia al desarrollo sostenible por primera vez, definiéndolo como “buscar las necesidades pensando en las generaciones futuras”.
 
A esto, el ingeniero mecánico expresa que hoy en día el desarrollo sostenible “abarca muchas cosas, como lo económico, lo ambiental y lo social”.  
 
Javier es ingeniero mecánico, máster en Energía Renovable y actualmente cursa un doctorado con la misma temática.
 
Su historia.
 
Luego de explicar las generalidades del tema que lo trajo a dar varias conferencias en Barranquilla, Javier Trespalacios hace una pausa para brindar chocolates, pues considera que los de Suiza, país donde vive en la actualidad, son los más ricos del mundo.
 
Habla con soltura, a pesar de que por su nuevo acento ya no parezca barranquillero sino cubano, tomando sorbos de Coca-Cola cada vez que cierra una frase para refrescarse del calor de la ciudad.
 
Termina la pausa y sigue. Esta vez para responder a la indiscutible pregunta que se le hace a un personaje como él: ¿cómo llegó un barranquillero a ser ingeniero mecánico en Suiza?
 
“Me fui a los 25 años, luego de comunicarme con un profesor de Robótica. Yo había comenzado a estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad del Atlántico, pero era inquieto. Me apasioné por la Robótica y así conocí a Jean Daniel Nicoud, el que inventó el 'mouse”. Y fue gracias a la invitación de este profesor a Javier, para hacer su tesis y prácticas en Suiza, que terminó quedándose, pues cuando había finalizado sus proyectos allá la Universidad del Atlántico estaba en paro.
 
“Decidí quedarme para aprender idiomas. En ese entonces nada más sabía inglés y allá se habla francés. Yo solo sabía decir cerveza y gracias (risas) pero también quise hacer cosas que no haría aquí, como ser mesero”. De su experiencia en el país europeo cuenta que se enamoró, se casó, tuvo una hija y hasta volvió a hacer su pregrado. “Intenté varias veces homologar lo que había hecho aquí pero veía que era muy difícil, por eso preferí estudiar allá, para orgullo propio, de noche, mientras trabajaba de día”.
 
Sus esfuerzos valieron la pena. Javier trabajó con importantes personalidades intelectuales, como Jack Steinberger, Nóbel de Física, y pisó reconocidas empresas como el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) y la ESA (Agencia Espacial de Europa), organización equivalente a la NASA en ese continente. Todo esto alternando su preparación como máster en Energía Renovable.
 
Hoy se dedica a analizar casas y barrios para que consuman menos y ubiquen energía renovable, mientras adelanta un doctorado en la materia que le apasiona. Además crea “conciencia con lo que está pasando en el planeta”.
 
De hecho, de eso habla en las charlas y conferencias que dicta: “ETO, energía para todos”. 
 
“Mi papá, por ejemplo, se queja de Electricaribe, de que no puede ver la novela, así lo asocia él, pero eso no es la energía. La energía es economía. Si el consumo de energía baja también lo hará el PIB (Producto Interno Bruto)”. 
 
Sobre Barranquilla dice que le preocupa el crecimiento, sobre todo el hecho de que “la gente no entiende qué es la energía”. “Puede que el sol pegue en una casa pero es ilógico que una pared esté tan caliente, eso se puede ahorrar con aislamiento”. Para esto invita a ver todas las opciones que brinda el desarrollo sostenible y la energía. “Hay mapas que te dicen dónde hay más sol, dónde se consume más. Y así se va haciendo la estrategia. Pero la energía renovable no es solo sol, también es eólica. Hay que ver dónde está el mejor potencial, y definir dónde se puede utilizar esta energía o la otra”.
 
Javier ve el desarrollo sostenible como más que energía. Afirma que “es pensar en que no haremos un daño ecológico, que también podemos aportar en lo social, por ejemplo, generando empleo”. Por eso viaja alrededor del mundo con un mismo mensaje: “mucho se haría con que la gente sepa”.
 
Pensando en el siglo XXI
 
Javier estuvo en Barranquilla gracias a una invitación de la Universidad Autónoma del Caribe. El ingeniero hizo presencia en el evento ‘Pensando en el siglo XXI’, donde habló sobre energía y desarrollo sostenible, “proyectos que impactan ciudades”. El barranquillero dice que disfruta dar conferencias, pues así logra la concientización en otros sobre este tema, vital para el planeta.

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