EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/143623
Perfil 24 de Junio de 2017

Giselle Herrera, desde Barranquilla para Harvard

El usuario es:

Foto: Orlando Amador y archivo particular

Giselle, de 28 años, está de visita en la ciudad, mientras se prepara para partir a Estado Unidos, nuevamente.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Disciplinada desde el colegio, esta abogada cuenta cómo, a través de logros académicos, llegó a cumplir su sueño: estudiar en una de las más prestigiosas universidades del planeta.

Giselle Herrera Kheneyzir nació en Barranquilla hace 28 años. Sus años de colegio los cursó entre el Altamira International School y el Marymount y desde pequeña dio indicios sobre cuál sería el camino que escogería para su vida profesional.
 
 No solo era aplicada con sus quehaceres escolares. También participó de modelos de Naciones Unidas colegiales en Barranquilla y otras ciudades, desempeñándose como Presidenta de algunos comités. Y cuando su momento de decidir qué profesión estudiar llegó, ella no pensó en lo que le apasionaba. Solo pensó en qué le iba bien, qué sentía que era fácil para ella y así escogió Derecho, con énfasis en Economía.
 
A los 17 años emprendió su aventura profesional hacia la capital del país. Recién graduada de bachiller optó por estudiar en la Universidad de los Andes, y fue su dedicación en sus estudios lo que la llevó, no solo a ser monitora de varias asignaturas, también presidenta del periódico estudiantil. Llegó a representar a Colombia, junto con un grupo de compañeros, en un concurso de Derecho universitario, el más grande del mundo.
 
“El Philip Jessup (nombre del concurso) es un juego de roles”, explica Giselle. Primero tuvo que pasar las rondas nacionales ganando todas, y llegando así a Washington, en el 2009. Estando en el concurso tuvo que recrear un juicio con partes demandadas y demandantes, hacer memoriales escritos, y participar contra más de 500 representantes de otras universidades. 
 
“Es tal cual como un mundial, pero de Derecho”, dice, ya que hay eliminatorias por grupos para poder llegar a la final. Ese año fue la primera vez que Colombia se alzaba con la copa de ganador, y aunque el premio no fuera más que el honor de haber ganado, su desempeño le comenzó a abrir las puertas del mundo al que ella quería entrar desde entonces. 
 
Ser parte de la firma de abogados Philipi Prietocarrizosa Ferrero DU y Uría fue una de las tantas cosas que logró hacer luego de volver a su país, para graduarse con los honores de Cum Laude. 
 
También estuvo en La Haya, en la Corte permanente de arbitraje, lugar que comparte sede con la Corte Internacional de Justicia. Ahí permaneció un año aprendiendo más sobre Derecho y arbitraje internacional, experiencia que le recordó su triunfo como estudiante. “Fue una experiencia bastante retadora, porque tenía que combinar todas las habilidades como abogado”.
 
Luego de un tiempo regresó a Colombia. Volvió a trabajar en la misma firma de abogados y comenzó a aplicar a varias maestrías. Envió sus datos a múltiples universidades como Oxford, la Universidad de Columbia, la de Nueva York (NYU), Harvard, entre otras, para finalmente decidirse por Harvard. Esta, para ella, es “la más atractiva”.
 
El día de su grado, en la biblioteca de Derecho de Harvard, con su papá, Humberto, su hermana Shadia, su mamá, Yaneth y su hermano, Daniel.
 
“Harvard era más selectiva, más prestigiosa y me ayudó financieramente. Pero la verdad es que era mi sueño”, confiesa la barranquillera.
 
Hoy, ya tiene en sus manos el título de Máster en Leyes, realizado en el alma mater. Con este, Giselle explica que tiene una mayor visión sobre la Abogacía, puesto que las materias que cursó son para estudiantes extranjeros. “Esta maestría está diseñada para personas que vienen de otros países y quieren, como yo, tener una visión más internacional. Pero el requisito es que hayas estudiado Derecho en tu país”.
 
Con este título tiene un permiso para trabajar en el país anglosajón, por un año, pero ella está concentrada en algo más prometedor.
 
Dentro de sus estudios pos universitarios decidió instruirse para lo que quiere ser, una abogada que pueda ejercer en Nueva York. Ella no quiere trabajar un año solamente en Estados Unidos. Por eso tomó clases específicas durante su maestría, y ahora espera con ansias, mientras sigue preparándose fuertemente, para realizar el examen que la certificaría como tal.  
 
Y aunque sabe que con el gobierno de Trump las cosas son más rígidas, ella tiene esperanzas de tener validez en las leyes de la ciudad capital del mundo.
 
Si bien la mayor de los tres hijos de la familia Herrera Kheneyzir tiene claro que su disciplina es lo que la define, comparte, que le gusta salir a rumbear y es amante de la cocina. También confiesa que es un poco introvertida, pero que lleva ese ‘cógela suave’ del barranquillero a todas partes del mundo. Aunque dice que “eso hay que saberlo manejar”.

Etiquetas

Más de revistas