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Perfil 27 de Mayo de 2017

“Fue muy duro tener a mis hijas conmigo”: Judy Henríquez

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Foto: Cortesía Canal RCN

‘La ley del corazón’ fue la más reciente producción en la que Judy Henríquez estuvo al aire en la televisión.

Inguel Julieth De La Rosa Vence

A los 16 años, la barranquillera crio a 13 hermanos. Aun con la experiencia, confiesa que no fue fácil criar a sus dos hijas, dadas las exigencias de la actuación.

Judy Henríquez fue mamá mucho antes de parir. Demostró de qué estaba hecha desde el momento en que se hizo cargo de 13 hermanos. Un perrenque innato en los nacidos, como ella, en esta tierra caribeña, ese que también la ha mantenido intacta por más de 50 años en la televisión colombiana.

Es la inolvidable ‘Vieja Sara’ de Escalona, la matrona Josefina, de Chepe Fortuna, es la barranquillera que se desvive por el mar y la comida costeña, aunque ya no recuerde cuándo fue la última vez que visitó su tierra.

De su matrimonio con el libretista Bernardo Romero Pereiro nacieron sus dos hijas, Jimena y Adriana. De ellas vinieron cuatro nietos. Su  descendencia es su adoración, tanto como la actuación. Hoy habla con franqueza de cómo es madre y actriz en esta era.

P  ¿A qué se dedica ahora?
R  Ya terminamos La ley del corazón, esa Carmencita chismosa, sinvergüenza tuvo mucho éxito. Creo que RCN va a hacer la segunda parte y espero que a Carmencita la incluyan en eso. O a lo mejor no, porque ella se despide de esta empresa al terminar la serie. Entonces, no sé, no sé qué piensan hacer.

P  Lo importante es que sigue vigente y se mantiene a los 76 años…
R  Sí, es verdad. Yo he sido una persona que siempre me cuidé, nunca tomo trago, lo único que hice toda mi vida fue fumar, pero mi hija me pidió que por mis nietas dejara de hacerlo, así que ya hace cuatro años que tampoco fumo. Soy una persona que no voy a rumba y realmente me cuido. También pienso que eso es herencia, la familia de mis padres duró muchísimos años, tengo parientes de 100 y 103 años.

P  A propósito de su familia, usted es la segunda de 15 hermanos y desde joven tuvo que hacerse cargo de los 13 menores, ¿cómo hizo?
R  Exactamente, mi mamá estaba embarazada y murió en el parto, y a mí me entregaron esa bebita, que hoy día vive en Holanda. Yo me hice cargo de todos, porque mi hermana mayor estaba casada y vivía en Cali, prácticamente fui mamá muy pronto, tenía 16 años. Solo una hermana murió en un accidente de tránsito, de resto, gracias a Dios, están vivos. Claro, mis hermanas, como Jackeline (también actriz), me ayudaron mucho a criar a las más chiquitas.

P  Muchos reniegan porque les toca cuidar a sus hermanitos...
R  Yo lo hice siempre con mucho cariño, porque a mis hermanas siempre las quise mucho, de pronto sí fui menos dura como mamá de mis hermanas, que como mamá de mis hijas. Cuando tuve a mis hijas ya estaba un poquito, digámoslo así, cansada de ser mamá. Además, estaba trabajando, y quizá mis hijas sí se me echan en cara un poquito eso, que no permanecía en casa.

P  Precisamente, ¿cómo fue ser madre y asumir el absorbente trabajo actoral al mismo tiempo?
R  Espero que mis hijas, sobre todo Adriana, que ha tenido que escribir y actuar, pues hoy lo entiendan, porque hubo épocas en las que durábamos mucho tiempo grabando por fuera. Desafortunadamente tampoco tuvieron abuelas, entonces las empleadas del servicio me ayudaron mucho a criarlas. Fue muy duro tener a mis hijitas conmigo, pero, bueno, hoy en día lo entienden, son dos maravillosas mujeres, maravillosas mamás y espero que me entiendan cada vez más.

P  ¿Qué les diría a esas mamás que también deben salir a trabajar y temen el reclamo de sus hijos?
R  Más que decirles a las mamás es decirles a las hijas que entiendan a estas madres, que comprendan que las mamás trabajan y desafortunadamente no pueden estar en la casa para poder darles muchas cosas que ellas quieren.

P  ¿Y cómo es la abuela Judy?
R  Yo no soy la abuela querendona, soy consentida, los adoro, los quiero, pero los corrijo mucho, no me gusta que contesten feo. Juego con ellos, pero no soy de esas abuelas que todo lo consienten. Fui mamá muy pronto, entonces me volví muy correctora (risas).

P  También se divierte jugando cartas...
R  Claro, yo soy como Carmencita, la de La ley del corazón, me gusta el bingo y con mis hermanas juego cartas, siempre me ha gustado. También me encantan los crucigramas. Eso es muy bueno para la memoria, porque para una persona que vive de la memoria, como yo, es aterrador perderla.

P  ¿Cuál es el sueño que le queda por cumplir?
R  Yo lo único que quiero hacer realmente es que el Gobierno cree un museo del actor, porque en todas partes existen y en Colombia no, quiero que la gente recuerde a los actores, directores, productores, sobre todo esos que ya no están con nosotros. Eso me gustaría muchísimo y por eso estoy peleando, que no consideren que este es un oficio como cualquier otro, sino una profesión que ha creado la televisión. Eso lo vi en México y me impactó muchísimo ver cómo los mexicanos quieren a sus actores, a su gente de la televisión, y en Colombia no, es todo lo contrario, si tienes éxito, te atacan, te critican, no te llaman, prefieren llamar a la gente joven a hacer el papel de viejo, en vez de llamar a los mayores que no tienen de qué vivir y lo único que saben es actuar, eso merece un respeto. Yo porque soy amiga de todos los directores de las series y los llamo todo el tiempo, si hay un personaje, ahí me ponen, pero no todos lo pueden hacer.

P  Como dicen, la cara del santo es la que hace el milagro…
R  (Risas) Yo no dejo que me olviden, llamo a cada rato y les digo: aquí estoy. Yo lo único que pido es que mientras pueda trabajar me den trabajo, me den papeles como el de Carmencita, que no es protagonista, sino un personaje chévere al que yo le di cierta importancia. Ese tipo de personajes hay en todas las novelas, por qué no llaman a los actores que son capaces de hacerlo. Ahí estamos. ¡Que nos llamen! GC

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