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Perfil 07 de Enero de 2017

Esthanedh Motta, pionero de la masoquiropraxia reconstructiva

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Foto: Orlando Amador Rosales

El doctor Esthanedh Motta posa en su consultorio, que está ubicado en el norte de Barranquilla.

Alejandro Rosales Mantilla y Loraine Obregón Donado

Un accidente de tránsito le permitió conocer técnicas curativas de pueblos indígenas que con el tiempo fue perfeccionando. Hoy es reconocido por recuperar, entre otros, a deportistas de alto rendimiento como Teófilo Gutiérrez.

A  los 14 años Esthanedh Motta sufrió un accidente en moto que le provocó dos fracturas y lo hizo encontrarse de frente con  un conocimiento ancestral que lo marcó para el resto de su vida.

Recuerda que era un joven inquieto, que practicaba motocross cuando vivía en el barrio Recreo. Con su pierna y mano derecha fracturada, “vomitando del dolor” y sin poder tener la atención del centro asistencial al que lo llevaron, por allá en los años 80, una camioneta blazer llena de guajiros se parqueó al lado del bordillo donde él estaba.

Del vehículo se bajaron dos personas que cargaban a un herido de puñal. Un hombre, al que Esthanedh llama “maestro”, se quedó en la camioneta, bajó y le preguntó qué le había pasado.

“Luego me montaron a la camioneta, ningún amigo se montó por miedo, era la época de los traquetos (la bonanza marimbera), pero yo no tuve elección. Me llevaron a una casa, adentro había una silla empotrada en el piso con concreto. En esa silla me amarraron con cuerdas gruesas, después sentí que el maestro me estiró la pierna unos 15 o 20 centímetros más de lo que uno la estira. Ahora pienso que eso me favoreció porque las venas y los tendones sintieron un alivio de la presión que tenían de recogerse (…) Cuando miré la pierna ya no estaba inflamada. Me la entablillaron con madera de una caja de tomates. Después fue el turno para la mano. Utilizó el mismo método de estirarla, fue mucho más doloroso. La mano también se me desinflamó”, narra el barranquillero.

Luego de este primer encuentro —señala— trabajó por un tiempo con ese maestro guajiro, que le contó que los conocimientos con los que lo curó, los había aprendido de descendientes del pueblo Tayrona y unos holandeses que lo habían criado en La Guajira. Ambos saberes eran milenarios.

“Me parecía entretenido ir a esa casa y ver cómo el maestro hacía su trabajo. Admiraba mucho el cuerpo humano y empecé a ayudarlo”, cuenta. Agrega que después empezó a poner en práctica lo que aprendía de ese guajiro con amigos y mecánicos del mundo del motocross en Barranquilla. Hasta ahí todo era un hobby.

La masoquiropraxia. Luego de viajar por islas como Aruba, Curazao, San Martín, San Kitt y Bonaire, donde adquirió más conocimientos, Esthanedh regresó a su ciudad natal y se dedicó de lleno a ayudar a las personas a través de un término que él creó: la masoquiropraxia reconstructiva.

Explica que esta es la unión de varias técnicas manuales que ayudan al paciente a rehabilitarse sin ningún tipo de intervención quirúrgica. Se basa en unos movimientos con los que la persona recupera parte de su esqueleto. El método es totalmente manual, se le hacen unos movimientos que son bastante fuertes y parecen soportarse con una actitud masoquista, por lo que le llama masoquiropraxia, pero a pesar de eso, genera un alivio al cuerpo humano.

“Básicamente es colocar la estructura del cuerpo humano en su lugar, específicamente el sacro, la cadera, las cavidades femorales y contener la columna en su perfecto centro. El cuerpo fluye como un árbol que crece en tierra buena”, define.
Con esta práctica, Motta señala que ha recuperado a deportistas de alto rendimiento como Teófilo Gutiérrez o Giovanni Hernández, cuando era jugador del Junior de Barranquilla.

El pionero de la masoquiropraxia explica que esta técnica trata las complicaciones que se presentan en el sistema óseo del hombre, generadas por los golpes, el mal uso del cuerpo, estar sentado con una postura inadecuada, sentir tensión por el trabajo diario y la pérdida del estado físico.

Consejos. Sobre el hueso sacro, conocido por su función de transmitir el peso del cuerpo a la cintura pélvica, Motta manifiesta que es importante cuidarlo, y para ello “es esencial que la persona camine de forma correcta”.

Explicó que para caminar, los pies deben situarse mirando hacia adelante, dando pasos sobre una línea gruesa imaginaria. Respecto a los pasos, menciona que la técnica es caer en el talón y despegar en punta. Estas recomendaciones, combinadas con un calzado adecuado, facilitarán la buena pisada.

Otro tip indispensable que evitará las fallas estructurales del diseño original del cuerpo humano, según Esthanedh, es saber comer, ya que si las personas lo hacen de forma exagerada, estarían generándole un peso adicional a la columna vertebral. También, es importante prestar atención a la ingesta de alimentos que producen gases, pues el colon y el organismo estarían expuestos a inflamarse en la madrugada y con una mala postura al dormir, las lumbares se correrían hacia adelante, produciendo una fractura de columna vertebral, aunque no haya huesos rotos.

El acumulamiento de heces fecales también es la causante de que los pacientes experimenten problemas en la zona lumbar, por ello recomienda estar atentos ante los problemas de estreñimiento.

Por último, dice que cuando se presenta esta clase de fractura en la columna vertebral, los tendones especializados para sostener el cuerpo humano se ven impedidos, por lo que el cuerpo comenzaría a trabajar sobre los músculos, desencadenando patologías, pues estos están para crear movimientos y no para funcionar como los tendones. 

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