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Perfil 27 de Enero de 2018

Enrique García, el eterno fotógrafo de Carnaval

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Foto: Orlando Amador Rosales y archivo particular

Desde su estudio, Sparta, Enrique posa sin despojarse de una cámara fotográfica.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Detalles y color es lo que busca, cada año, este as detrás del lente. Chicas Miércoles y bodas son logros del pasado, él sigue desfilando la Vía 40, con cámara en mano.

Si se le pregunta cuál fue el primer Carnaval que fotografió, Enrique García no duda en contestar entre risas: “¡Uy, mi madre, eso sí está lejos!”. A ciencia cierta no se acuerda, pero “a vuelo de pájaro” recuenta poco más de 50 años en ello. 
 
Pero si el cuestionamiento es sobre la razón de su profesión dice, seguro, que es un experto en la materia. “Yo participaba en el Carnaval desde niño, y me pintaba el pelo de dorado”. Como pueden ver, con el tiempo decidió pasar al otro lado del lente. ¿Por qué?  Porque “la fotografía, cuando es buena, tiene una recompensa”.
 
“Yo quería ser el artista, pero me convencí de que yo era un medio para que la gente viera un personaje. Inicialmente comencé hacer planos generales, pero me di cuenta con el tiempo que no me resultaban muy atractivos. Fue cuando decidí acercarme más al protagonista”, recuerda el fotógrafo.
 
En ese entonces revelaba las fotos en Fotocol, luego de acabarse 20 rollos. Hoy, por supuesto, ya no tiene el problema de antes, cuando de un rollo solo tenía unas cuantas fotos buenas. Aunque confiesa que siempre tuvo el “don de la previsualización”. 
 
Ansel Adams era su ídolo. A él le intentó seguir los pasos, estudiando meticulosamente su trabajo del que pudo desarrollar un estilo parecido. “Él, al momento de tomar las fotos, sabía cómo iba a revelarlas y copiarlas. Yo adopté su técnica”. Técnica que le ha valido numerosos reconocimientos, además de material suficiente para condensar en libros.
 
Claro está que sus experiencias tomando fotos no son solo en las fiestas del dios Momo. Hace 10 años -recuerdo- mi mamá no tuvo duda en que Enrique sería quien tomara mis fotos de 15 años. Dice ella que “él siempre ha sido el más experimentado, en todo”. Y él, sin pena, lo reconoce.
 
“Hice un cambio muy grande en la fotografía social y de retratos. Pero sobre todo en las bodas”, afirma. Su ojo de águila para los detalles hizo que los momentos captados en un matrimonio evolucionaran desde antes de la ceremonia. Por eso asegura que el pre-wedding, de moda hoy en día, ya lo hacía él hace muchos años. 
 
Y qué decir de su talento natural para lograr las mejores poses de una modelo. Más de 300 Chicas Miércoles fueron bajo su previsualización. Pero ahora su energía la concentra en la Vía 40, cada año, y espera hacerlo nuevamente en esta oportunidad, antes de cumplir sus 78 años.
 
Cada año, con chaleco, gafas, sombrero y, por supuesto, su cámara, Enrique recorre los desfiles de Carnaval esperando lograr la mejor foto en la Vía 40.
 
“Últimamente he tomado las fotografías de Carnaval no como un hecho en sí sino como un concepto. Las expresiones faciales, las caras, los gritos y las gesticulaciones es lo que he tenido más en cuenta, porque en las fotografías a grandes rasgos no se ven”, explica el experto.
 
Considera que es el Congo el personaje que capta más la atención a través de una fotografía, siempre está en su repertorio visual. “Reúne color y expresión, tiene un tocado colorido, además de vestimenta y agresividad. Casi todos los personajes del Carnaval tienen una expresión agresiva, pero en los congos es donde más encuentras todo”.
 
Con respecto a la más difícil, admite que es la de la cumbia ya que “no desfilan en planos frontales, sino laterales”. “A veces a uno le toca volverse director de comparsa para poder hacer la foto. Es un baile de miradas, de comunicación en los ojos, las velas, el tocado, es muy difícil hacerla y no me gusta armar las cosas”.
 
¿Su mayor reto? La luz. “Ya no puedo luchar contra eso, pero nunca he entendido la razón de por qué tienen que hacer el desfile a contra luz”.
 
La experiencia de este maestro de las fotos ha sido enviada por algunos y codiciada por otros. Agencias y firmas de diferentes lugares del mundo han solicitado de sus servicios pero él, como el Joe Arroyo, dice: “en Barranquilla me quedo”.
 
De copiar sus imágenes en Fotocol pasó a hacerlo desde su propio estudio, Sparta. Ahí, en su oficina, pasa la mayor parte de su tiempo, editando o tomando fotos. Aún las entrega impresas. Cree que eso es fundamental de un fotógrafo, algo que hoy ya no ve tanto.
 
“No sé si la fotografía ha cambiado para bien o para mal, porque la parte testimonial se está perdiendo. Ya no se venden las fotos impresas, sino digitales, y eso es una falta a la consigna del fotógrafo. Ya no se cuida la razón de ser de la fotografía”.
 
Tiene claro que la tecnología avanza pero piensa que “la cámara no es creativa, la creatividad está en el cerebro”, por eso se ríe cuando le hablan de las selfies.
 
Él solo espera continuar capturando fotos de Carnaval como lo ha venido haciendo con sus hijos Enrique y Ricardo. Eso, y sacar más libros, para que Barranquilla y Colombia sigan con su legado en las manos.
 
Homenaje en la ciudad
 
Desde el 25 de enero, los pasillos de los centros comerciales Buenavista I y II exhiben imágenes captadas por Enrique García. Es un homenaje a su carrera artística, en el que podrá ver fotos inéditas que ha fotografiado en los últimos cinco años del Carnaval, como recopilaciones para un nuevo libro que piensa publicar.

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