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Perfil 03 de Junio de 2017

El liderazgo de María Claudia Páez

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Foto: Orlando Amador Rosales

María Claudia viajó hasta Barranquilla para esta sesión de fotos. Aquí posa en el tercer piso del hotel Hilton Garden Inn.

Alejandro Rosales Mantilla

Es la presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena y desde ahí lidera procesos de crecimiento y unión entre los empresarios del Caribe. Aquí cuenta parte de su historia de logros y sinsabores.

María Claudia Páez Mallarino es cartagenera, ama su ciudad y el pasado jueves celebró los 484 años de la capital del departamento de Bolívar.
 
Es la presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena desde junio de 2015 y bajo su mando el organismo cumplió 100 años de funcionamiento y protagonismo. 
 
Hace unas semanas apareció en los principales medios de comunicación de Colombia cuando dio declaraciones sobre Lal Expo, el polémico congreso de la industria para el entretenimiento de adultos que está programado para julio, y al que el alcalde Manuel Vicente Duque le negó los permisos.
 
Como en ese momento, María Claudio se mantiene en su punto de vista. “Los grandes eventos en el mundo empiezan a mirar a Cartagena. Hay unos que no nos gustan, como es el congreso porno. Ese es un sector que está ahí y produce recursos. Qué me preocupa, la conexión que se pueda hacer de este sector con la explotación sexual infantil, eso es uno de los peores flagelos en el mundo entero”, afirma con claridad. 
 
‘El aprendizaje constante’. Detrás del rostro sonriente de María Claudia Páez hay una historia de logros y sinsabores. Por ejemplo, el motivo, aparentemente intrascendente, de no tener el característico ‘golpeao’ bolivarense, ese que ignora la letra ‘r’, entre otras consonantes.
La razón, como ella lo explica mientras degusta un café, es que se cayó de un árbol cuando era muy niña. Este accidente le afectó su rostro y la operación que le practicaron no fue la más acertada. 
 
“Tuve una parálisis facial, yo no tengo cóndilo (mandibular). Fueron dos años de fisioterapias todos los días. Yo no podía abrir un ojo, la mitad de la cara estaba paralizada, eso marcó la diferencia. Ese es uno de los grandes aprendizajes que he tenido en mi vida”.
 
Hoy, María Claudia tiene 52 años, dos hijos, Carlos Felipe (27) y María Carolina (23), está casada con Rodolfo Guillén y goza de una perfecta dicción. Las cicatrices desaparecieron y “solo quedan enseñanzas”, incluso, de los momentos más trágicos. Como la muerte de su padre, Felipe Páez Correa, por un tumor en el cerebro cuando ella solo tenía 13 años. 
 
“La muerte de mi papá, que ha sido una de las cosas más difíciles en mi vida, y sigue siendo difícil, fue una oportunidad enorme porque me enseñó que hay que disfrutar cada momento, que yo no soy dueña de nada (…) Cada espacio de mi vida, bueno o malo, es una oportunidad de aprendizaje”.
 
Recuerda que su madre, Lourdes Mallarino Benedetti, al siguiente día de la desaparición de su padre asumió las riendas del hogar y sacó adelante, con estudios universitarios incluidos, a María Claudia y sus dos hermanas. 
 
“Eso fue muy difícil para todas porque él era un padre muy querido, era perfecto, me quedé con ese imaginario, a todas se nos desbarató el mundo (...) mi mamá terminó de formarse estudiando en la noche y llegó a ser gerente  de Aces (Aerolíneas Centrales de Colombia) en Cali. Nos terminó de educar muy bien. Una hermana vive en París y la otra, en Tampa. Esa enseñanza de mi madre me marcó, me generó autonomía, me enseñó a no depender de los demás. Si el día de mañana mis hijos tienen que irse, por ejemplo, los respaldo en todo lo que pueda”.
 
 
‘La mujer y los negocios’. María Claudia es clara en el momento de dar opiniones o expresar conceptos. Sobre el machismo y los negocios sostiene que hay unas preconcepciones con respecto a cómo se concibe  este en los imaginarios de la mujer y el hombre empresario en la sociedad. 
 
“Hemos mejorado mucho. Todavía tenemos mucho que avanzar, y no es solamente un tema del hombre, es cómo se siente la mujer. A muchas féminas todavía les cuesta trabajo asumir ciertos roles de liderazgo empresarial dentro de la propia empresa, no es que el hombre no le dé la oportunidad, que puede que se dé, es que la mujer se pregunta ¿para qué? Entonces, ¿eso significa que me debo ausentar más de la casa, de mis hijos? Las mujeres, y esa es una condición muy propia, llegan a un punto de satisfacción personal en la que no quieren seguir avanzando. Que se tiene que mudar, por ejemplo, y no lo hace porque sencillamente es feliz donde está”. 
 
En Aecom –la multinacional donde laboró antes de llegar a la Cámara de Comercio–, María Claudia lideraba el área de Arquitectura y Planeación Urbana. Asegura que en ese momento  la proyección era enorme en Latinoamérica, pero cuando le ofrecieron devolverse a Cartagena, de vivir en su ciudad y hacer algo por ella, no dudó en postularse, a sabiendas de lo exigente y minucioso del proceso.
 
En últimas cree que su hoja de vida habló por ella. No en vano ha laborado en diferentes organizaciones, públicas y privadas desde 1998.
“He tenido la fortuna de trabajar montando empresa, laborar en una multinacional, ese fue mi último empleo (Aecom). Trabajé con Tecnoquímicas, en mercadeo, pero también he sido funcionaria pública como asesora en el ámbito de planeación y los procesos de contratación de Icfes, jefe de planeación de la Universidad de Cartagena, de la Gobernación de Bolívar, fui Secretaria de Planeación de la Alcaldía de Cartagena. Mi vida laboral comenzó en el mercadeo, de hecho, esa es mi especialización, pero mi desarrollo en los últimos 20 años ha estado centrado en el ámbito de la planeación y el desarrollo territorial (...) La Junta ha creído en mí y estamos haciendo el trabajo. Me siento feliz de aportar a mi ciudad y mi región”, expresa.
 
 
‘La unión hace región’. María Clara es una convencida de que solo con la unión de fuerzas, de la complementación, la Región Caribe se convertirá en la principal fuente de desarrollo para el país.
 
Subraya que las fortalezas del Caribe son enormes, comenzando por el orgullo que le genera a sus habitantes sentirse caribe. “Cuando uno sale se da cuenta de cómo marca y diferencia positivamente ser de esta parte del planeta (...) la gran cuenca del Caribe tiene hoy tres premios Nobel de Literatura, tiene unas condiciones muy especiales (...) Me identifico plenamente con lo que expresa Gustavo Bell, uno de los grandes defensores de pensar como caribes y no como océano Atlántico. Me identifico también con Alfonso Múnera cuando menciona en sus libros el gran fracaso del Caribe político que, además, lo menciona recientemente Adolfo Meisel: ¿dónde están nuestros líderes?, hay que trabajar mucho”.
Y así sigue hablando María Claudia  sobre las ventajas que el Caribe colombiano debe explotar: la navegabilidad del río Magdalena, el tema de los offshore y la riqueza cultural y turística. Temas que, por fortuna, ella no deja solo en tertulias, sino que, también, los lidera en la práctica, como lo hace la Gente Caribe.
 
Agradecimientos al hotel Hilton Garden Inn Barranquilla. 

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