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Perfil 28 de Enero de 2017

El estilo al comunicar de Angélica Meza Franco

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Foto: Orlando Amador Rosales

Angélica, de 31 años, posa en la casa de modas de Goretty Medina, en el norte de Barranquilla

Alejandro Rosales Mantilla

Esta comunicadora social tiene su propia empresa de comunicaciones en Bogotá. Asegura que su forma de ser caribe es el plus que la diferencia en el mercado.

A los 16 años, Angélica Meza Franco, nuestra millennials de hoy, aterrizó con sus padres en Bogotá para supuestamente pasar unos días de vacaciones. Lo que sus progenitores no sabían es que esta comunicadora social barranquillera no contemplaba volver con ellos a Cartagena, ella quería cambiar definitivamente el calor por la ‘nevera’, sentía que en la capital estaba su presente y su futuro.

Pero muchos se preguntarán: si solo era una adolescente ¿por qué sus padres se lo permitieron?, ¿no sería esta decisión el típico capricho de una niña que sueña con vivir en Bogotá por fuera del control de sus tutores?

A todos esos interrogantes la mejor respuesta es su presente. Hoy tiene una próspera empresa, AMF Comunicaciones; cuenta con un hogar estable al lado de su hija de 10 años y su esposo y,  sobre todo, es “absolutamente feliz”.

“Yo iba a entrar a la universidad en Cartagena cuando mis papás me dijeron que nos íbamos para Bogotá de vacaciones, desde ahí tuve la clara intención de que me iba a quedar en la capital. Así las cosas, eché toda mi ropa en la maleta. Estando allá les dije que me iba a quedar, que lo mío estaba en Bogotá, así que les pedí su bendición porque de allá no me iba. El primer semestre no logré entrar a estudiar, pero trabajé y conocí más la ciudad. Todo esa experiencia fue fundamental para lo que hoy soy”.

Con esa misma determinación, Angélica empezó a estudiar Dirección y Producción de Radio y Televisión, después se cambió para Comunicación Social en  la universidad Javeriana, con énfasis organizacional, y espera graduarse antes de que finalice este año. En su momento empezó a trabajar con una compañera de estudio en el campo de las relaciones públicas y la asesoría en comunicaciones. Desde el comienzo todo pintó bien, como ella misma lo indica. Hoy día ese es el campo en el que se mueve como pez en el agua, o más bien, en Bogotá, solo que la sociedad con la que empezó ya no existe.

El desarrollo de su marca. Para Angélica Meza la principal barrera al hacer empresa en Colombia está en la actitud de quien emprende la idea.

“¿Cómo hacer empresa sin ser rico o de familia millonaria? Es complicado, pero creo que el obstáculo más grande es que tú creas que no se puede. Cuando tienes la disposición, la energía y confías en lo que puedes hacer, más temprano que tarde lo vas a lograr. Hay que meterle empeño y persistencia”, expresa la barranquillera después de realizar la sesión de fotos.

“El obstáculo más grande para hacer empresa es que tú creas que no se puede”.

AMF Comunicaciones es el nombre de su empresa, con esta tiene solo año y medio, pero en total ya son casi ocho “haciendo la tarea” de asesorar diferentes organizaciones en Colombia. “Hoy no tengo que salir a buscar clientes, son ellos los que vienen a mí. A veces llego a un punto donde quiero seguir creciendo pero ese valor agregado que las empresas han visto en mí, de atenderlos personalmente, siento que a veces me limita. No puedo multiplicarme para tantos, pero ese cariño que me expresan los clientes me hace sentir orgullosa de mi trabajo”.

Angélica no duda en agregar que la relación entre medios de comunicación y las empresas “es fundamental” porque es a través de ese canal que se difunde la labor y productos de cada organización.  Esa —define— “es la mayor herramienta para mostrar lo que haces, cómo lo haces y el impacto que esto tiene en la sociedad. “Hoy soy feliz sirviendo de puente entre ambos”. 

Su familia y la cocina

Hace año y medio, Angélica está casada con José David Lee. “Tengo la fortuna de que mi esposo adora a mi hija, Ana Sofía Osorio Meza. Él se enamoró primero de ella que de mí. No sé si fue una estrategia, pero la conquistó (risas). Ya llevamos más de tres años juntos”. Agrega que cocinar en casa es otra de sus pasiones. La cocina típica colombiana es su especialidad. Esto lo aprendió de su madre, que le dio los secretos para una “sazón amorosa”. 

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