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Millennials 18 de Marzo de 2017

El acordeón detrás de los partidos de béisbol de Colombia

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Foto: Orlando Amador Rosales

Además del acordeón, Francisco aprendió a tocar la guitarra, el piano, la guacharaca, la caja, la armónica y también compone, cuando le nace.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Francisco Castillo Saker estudia Negocios Internacionales. En el Clásico Mundial llevó el vallenato a la tribuna del estadio donde jugó el equipo nacional.

De hablar pausado es Francisco Castillo Saker. Un acordeonero, amante del vallenato, la salsa y la música ranchera. Sus familiares y amigos cercanos le dicen ‘Pachito’.
 
Desde su habitación, en su hogar en el norte de Barranquilla, compartió que nació el primero de noviembre de 1996,  que sortea su tiempo entre la música y el estudio y que estuvo recientemente en Estados Unidos, como asistente al Clásico Mundial de Béisbol.
 
Ahí, en medio de instrumentos, micrófonos, equipo de sonido y gorras de todo tipo contó por qué la música le apasiona. Que cursa cuarto semestre de Negocios Internacionales en la Universidad del Norte y que tiene un restaurante que abrió hace poco. Es descomplicado, alegre y habla con naturalidad, la misma con la que dice componer canciones, cuando le nace.
 
Francisco no dudó en tomarse una ‘selfie’ en el estadio Marlins Park.
 
Su pasión. “A mí me gusta la música en todos sus aspectos. Pienso que se trata de entender los géneros musicales y sus funciones”, dice Francisco, en su “humilde opinión”.  Su afición por la música comenzó desde los tres años, con el violín. Pero como no pudo con él, pasó a la guitarra eléctrica. Esta tampoco fue su fuerte y decidió dejarla a un lado y aprender a tocar batería. “Era la época en que me gustaba el rock, no me gustaba el vallenato”, pero ahora todo es diferente. 
 
“Me enamoré del vallenato”, confiesa, amor que surgió solo un tiempo después de que empezara a entender cómo se usaba un acordeón, a sus 12 años. “Con el acordeón me quedé, y con él estoy desde hace ocho años”, admite el fanático de las composiciones de Rafael Escalona.
 
La guitarra es otro de sus instrumentos favoritos. De hecho con ella es con la que compone. Actividad que –asegura– sale cuando el cuerpo se lo pide. “Un día estaba tocando algo de Fonseca y se me olvidó la letra. Empecé a decir palabras y a seguir tocando. Así salió mi primera canción y vi que podía escribir. Ahora soy compositor”, cuenta el joven que desde entonces emprendió el movimiento #ComponiendoComoAntes.
 
“Hace un año comencé a publicar videos en Instagram (@franciscocastillosaker) cantando o tocando algún instrumento con el hashtag #ComponiendoComoAntes, porque quiero rescatar la pureza musical de antes, la forma como se escribían las canciones, que tenían letras con fundamento”, explica el barranquillero, que aunque algunos amigos le dicen que debe hacer algo más moderno, él lo hace porque le nace.
 
‘Pachito’ tocó el acordeón durante el partido de Colombia contra República Dominicana, animando a la tricolor en su primera participación en un Mundial.
 
 
La sensación del estadio. Esa pasión fue la que se evidenció hace unos días, en algunos televisores que sintonizaron el partido de béisbol de la Selección Colombia ante República Dominicana. Colombia participaba por primera vez en el Clásico Mundial de Béisbol, y él fue a apoyar con su familia, donde fue enfocado varias veces por las cámaras, tocando el acordeón en el Marlins Park.
 
“Fui a Miami porque que mi primo Nabil Crismatt jugaba como pitcher. Cuando llegamos al primer partido vimos que había gente con tambores y guacharacas, y nosotros (él junto a su familia) que somos los más desordenados no teníamos nada”, relató pausadamente, mientras guardaba el acordeón con el que fue fotografiado. “Allá, un barranquillero, amigo de unos primos, me prestó su acordeón, lo llevé al estadio y toqué La cumbia cienaguera y La gota fría, en el último partido. Los dominicanos vieron que no solo somos buenos en béisbol,  también tenemos un folclor hermoso”, recuerda, agregando que, indudablemente, para el mundial 2021 será lo primero que empacará. 
 
La combinación. La música es fundamental en la vida de Francisco, pero solo le saca espacio luego de dedicarle tiempo a sus estudios. “Me gusta hacer las cosas bien, no me gusta ser mediocre”, afirma el innato negociante. “En el colegio vendía platanitos, crispetas, hasta fui prestamista”, dice entre risas del porqué decidió estudiar esa carrera. De hecho, hace cuatro meses abrió un restaurante. “Con mi hermano y mis primos, creé ‘Primos’, en Puerto Colombia, un lugar de comidas rápidas”, dice el estudiante de Negocios Internacionales.
 
Él espera mantener vigente su negocio sin quitarle el ojo a su movimiento #ComponiendoComoAntes. Razón por la que si un productor musical lo llega a buscar, él le dirá: “yo no sé si lo que hago es bueno o malo, pero de lo que estoy seguro es que es diferente”. 

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