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Perfil 14 de Enero de 2017

Andrea Saieh se inspira en las prendas reciclables

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Foto: Selwyn Ramos

El trabajo de Andrea también estuvo ligado a un patronista reconocido por trabajar con Carolina Herrera, Óscar de la Renta y Proenza Schouler, entre otros.

Sara Hernández C.

Esta diseñadora incursiona en calzado, accesorios y el ‘Prêt-à-Porter’ femenino desde Nueva York.

Desde niña, Andrea Saieh Jiménez estuvo atraída por temas afines a la moda. De hecho, todo sobre ello le resultaba fascinante. Estuvo en clases de pintura razón por la que el arte, sumado al entorno colorido y pintoresco del Caribe, marcó un detonante en la carrera de esta diseñadora de modas.

Ella estudió negocios a petición de sus padres pero ya su destino estaba trazado. Andrea luego viajó a los Los Ángeles a estudiar lo que le apasiona, Diseño de Modas, en el Fashion Institute of Design & Merchandising. Lo hacía mientras trabajaba, con el único interés de culminar su formación, en lo que ella se sentía cómoda. Después, en el 2013, volvió a reforzar sus estudios, esta vez en Parsons, una escuela de arte y diseño de la Universidad The New school for Design, en Nueva York.

Proyectos actuales. Desde hace dos años y después de varias experiencias empezó a explorar en el área de calzado, de hecho, su tesis la enfocó en la parte ambiental. “Mi idea fue construir zapatos que disminuyeran el desperdicio del mundo de la moda. La idea es que las piezas se regeneren, crear nuevas y luego reciclar”.

“La industria de la moda está creando desperdicios y no lo hemos notado. De ahí surgió la idea de dar ese producto al público, de crear algo que no sólo sea bonito, sino útil. Fue una gran experiencia inspirar a otros a explorar estas tendencias”, explica la finalista de la pasada edición, con su tesis, del concurso CFDA Fashion Awards, premios que otorga el Consejo Americano de Diseñadores de Moda.
Además decidió experimentar con la tecnología. “Los zapatos han creado desperdicio porque es difícil separar sus componentes, lo que no permite que la prenda tenga un adecuado proceso de degradación. Por eso opté por piezas que se armaran unas dentro de otras y dejé de lado este problema”.

Su crecimiento. Pasó por la alta costura, haciendo vestidos de novia. De hecho ganó un premio por uno que diseñó en denim, en Los Ángeles. Luego llegaron algunos trabajos en donde compartió conocimientos con la diseñadora Diane Von Furstenberg. “Trabajé en su tienda en Miami y logré conocer el último paso del producto a la industria. Como diseñadora, tener contacto directo con la clientela me dio otra visión. Allí aprendes a mirar cómo compra la gente, algo que no sabes hasta estar de ese lado”.

El bagaje adquirido en la tienda, realizar una pasantía en patronaje y diseño de vestidos de novia con la firma Marchesa y luego trabajar el Prêt-à-Porter –expresión francesa que significa listo para llevar-, le ayudó a delimitar muy bien su campo de acción en la moda y a explorar la industria de frente. “Aunque, de hecho, siempre me interesó mucho el patronaje, para mí es importante conocer cómo se construye una pieza de ropa o accesorio, esto ayuda a expandir tu creatividad”. GC

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