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Millennials 27 de Enero de 2018

La pasión que hace ‘volar’ a Sabrina Gómez

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Foto: Orlando Amador Rosales

En su tiempo libre, Sabrina disfruta leer y compartir con sus amigos. Además, añade que visita Colombia cada dos años.

Daniela Murillo Pinilla- @DanielaMurilloP

Con 26 años, esta barranquillera es una de las ingenieras aeroespaciales encargadas de la fabricación de aviones comerciales de la empresa Bombardier Airspace, en Canadá.

Cuando Sabrina Gómez acompañaba a su abuela al aeropuerto, cada vez que tenía un viaje, no podía evitar sentirse maravillada por los aviones estacionados en la pista. Aunque era pequeña, sentía fascinación cada vez que un avión despegaba o aterrizaba. Sentía curiosidad por su forma y la manera como “un medio de transporte que pesaba toneladas podría transportar a cientos de personas” y aun así “elevarse y volar con libertad”. 
 
Desde ese entonces, Sabrina supo que tenía una afinidad que la conectaba con la industria aeronáutica y que serían precisamente esas inquietudes que sintió en aquella época las que la llevarían, años después, a elegir la Ingeniería Aeroespacial como su proyecto de vida. 
 
“Estudié en Barranquilla en el Colegio Biffi y desde noveno grado los profesores empezaron a orientarnos en nuestros proyectos profesionales mediante pruebas de aptitud. Las matemáticas siempre han sido mi fuerte, entonces me imaginaba que quería estudiar un ámbito que tuviera relación con la ingeniería y la ciencia”, contó Sabrina. 
 
En el 2008, al graduarse del colegio, tomó la decisión de mudarse a Canadá, donde reside también su papá, a buscar universidades donde pudiera estudiar Ingeniería Aeroespacial, pues en Barranquilla “no hay suficientes opciones para estudiar esta profesión”.
 
 Al llegar a Canadá, realizó dos años de secundaria con el propósito de que pudiera acumular “los créditos mínimos y necesarios para ingresar a una universidad de este país”. Se propuso estudiar arduamente, pues su objetivo fue lograr altas calificaciones que la hicieran merecedora de una beca para adelantar sus estudios profesionales.
 
“Finalmente obtuve una oportunidad para ingresar becada a Ryerson University en Toronto. Me demoré un poco tratando de adaptarme al idioma, al sistema, al clima y a la cultura del país. Pero también fue el proceso en el cual pude entender más sobre la industria aeronáutica”, explicó. 
 
Al terminar su carrera profesional, empezó a trabajar en Bombardier Airspace, una empresa canadiense encargada de la fabricación y producción de aviones y trenes.
 
“Una parte de la compañía, que tiene sede en Toronto y Montreal, se encarga de la fabricación de aviones comerciales y privados. Yo me encargo del costo de mantenimiento de la sección de aviones comerciales, como el CRJ100, CRJ200 y la serie Q400. Los aviones que producimos están diseñados para vuelos regionales, de no más de una hora y media de vuelo, y son muy comunes en Suramérica, Europa y África”, añadió. 
 
Al mismo tiempo, Sabrina se encuentra estudiando una maestría en Ingeniería Aeroespacial con énfasis en Aviación Sostenible de la Universidad de Toronto. 
 
“Este es un tema de suma importancia porque cada vez hay más regulaciones estrictas en la aviación y más exigencias en cuanto a temas de minimización del sonido, la emisión de dióxido de carbono y el ahorro de la gasolina”, agregó.
 
De acuerdo con esta barranquillera, poco a poco ha podido ir “conquistando cada uno de sus metas”, gracias a tres pilares que ha adaptado en su vida: la disciplina, la organización y la ética laboral. 
 
“Estos principios me ayudaron a encontrar mi proyecto profesional y cumplir varios logros. Por ejemplo, este año fui elegida para representar, en marzo, a la empresa en el SkyWest Mini Indy, una carrera automovilística en St. George, Utah (Estados Unidos) en el que participan varias empresas cada año. Es un reconocimiento poder hacer parte de esta iniciativa”, concluyó. 

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