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Millennials 20 de Enero de 2018

Joan Velásquez Isaac y el sueño que la llevó a emprender

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Foto: Orlando Amador Rosales

Joan Velásquez cuenta con entusiasmo cómo fue crear su marca de diseño y seguir apostándole a su idea de negocio.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Sentir amor por lo que hace y creer en ello impulsó a esta barranquillera a cumplir uno de sus sueños: ser la dueña de su propia marca de diseño textil. Tiene 26 años y dentro de sus proyectos está crear su página web y lanzar una línea de artículos.

Llegar a los 26 años le permitió a la diseñadora gráfica, Joan Velásquez Isaac, materializar uno de sus sueños: ilustrar en textil. Manifiesta que todo inició al sentir cierta inclinación por el Diseño Gráfico, a sus 16.
 
“Cuando mi hermana estudiaba Diseño Industrial yo estaba en el colegio y en mis tiempos libres lo que hacía era que pintaba digitalmente con su pen mouse. Ella se daba cuenta y pensaba que yo tenía un gran potencial. Así que un día cualquiera me preguntó que si yo quería estudiar Diseño Gráfico, pero yo no tenía ni idea de lo que era. Luego empecé a estudiarlo y efectivamente me gustó”.
 
Velásquez menciona que al conocer un poco más de la carrera supo que no se había equivocado en la elección. Descubrió que tenía todo lo que le gustaba hacer: ilustrar, conocer de la teoría del color y realizar fotografías.
Agrega que cursarla no solo llenó sus expectativas, también adquirió conocimientos de cómo a través del diseño un buen branding y campaña publicitaria puede persuadir a las personas.
 
Dice que desde niña sintió atracción por el arte, enfocándose en pintar y dibujar. Comenta que dentro del Diseño Gráfico lo que más le atrae es la ilustración. Es tanto su gusto por esta que decidió crear, hace un año, su marca Citrino.
 
El proyecto. Joan especifica que Citrino es una marca de diseño, que se dedica a plasmar ilustraciones en textil. Nació como medio para ofrecer prendas de ropa y objetos que las personas pudieran usar en su diario vivir, con un toque diferenciador, el cual es otorgado por las ilustraciones de su creadora.
 
Menciona que gracias a todo el aprendizaje que adquirió en su carrera como diseñadora gráfica, pudo crear el concepto del logo de Citrino. 
 
La elección del nombre se dio, según cuenta, debido a que siempre deseó verse reflejada en la marca. Pero no imprimiéndole su nombre de pila sino dándole un concepto que la identificara. Después de tener clara esta idea, empezó en la búsqueda de lo que la representara en sí y encontró el Citrino, conocido como la piedra del sol, que le brinda balance y fortalece sus debilidades. Afirma que siempre lleva una en su muñeca derecha.
 
Respecto a su primera colección, recuerda que se arriesgó a sacar, como prueba, una prenda diferente de cada diseño. Es decir, lanzó ocho ilustraciones en prendas de hombre y mujer, con un tipo de estampación conocido como sublimación. 
 
“Con esos diseños pude hacer fotos para publicarlas en las cuentas de Facebook e Instagram que creé exclusivamente para vender los productos de la marca. Esto lo hice mientras me llegaban las telas de Bogotá. Entonces, la segunda colección, que en realidad fue la primera oficial, con 95 prendas,  la saqué con impresión digital”.
 
Manifiesta que luego de contar con la mercancía, a principios de marzo de 2017, de inmediato fue contactada por La Feria Mandala en Bogotá, y una tienda de Medellín. En estos dos escenarios  llegó a mostrar su colección.
 
La barranquillera asegura que sus productos: cartucheras, maletines, cosmetiqueras, camisas para hombres y mujeres tienen gran acogida en su ciudad natal y en el interior. Bogotá y Medellín son las dos capitales en las que más comercializa sus productos, a través de envíos.
 
Aunque de Diseño de Modas sepa poco, ha aprendido a pisar este terreno gracias a que, para ella, teniendo una marca como lo es Citrino, es importante investigar y estar al tanto de las tendencias, colores y todo sobre el ámbito de la moda. Así como también observar y hacer un análisis de mercado para conocer los gustos de las personas.
 
Define a Citrino como una marca alternativa y cree con convicción que los diseños de sus dos colecciones mantienen cierta conexión con algunas películas, espacios, constelaciones, vida, naturaleza y animales.
 
¿Cómo funciona? Sus prendas son confeccionadas por una barranquillera. En cuanto a los materiales de marroquinería, estos son suministrados por otro proveedor. 
 
Al iniciar, lo primero que hace son las ilustraciones. Acto seguido envía el archivo del producto final a Bogotá, a una empresa que se dedica a estampar, pero antes visita una sucursal del local aquí en Barranquilla y elige la tela.
 
Luego envía el archivo y espera durante uno o dos meses para tener entre sus manos las telas estampadas. Una vez le llegan, las lleva a la modista y espera cierto tiempo para obtener toda la producción.
 
Propósitos. Una de sus metas este año que empieza es crear su página web y sacar adelante otra línea que podrá estar enfocada al hogar o a los niños. Añade que uno de sus proyectos a futuro es tener una tienda en la capital del Atlántico para comercializar objetos con sus ilustraciones, pero enfocada en una que sea multimarcas. 
 
Enfatiza que empezar un negocio como emprendedor es un camino difícil de recorrer, aunque para ella lo que ha logrado compensa cualquier sacrificio. Por lo tanto, aconseja perder el miedo, arriesgarse con estudio, hacer análisis de mercado y “meterle amor y mucha pasión”, como lo hace la Gente Caribe.
 
Una recomendación..
“Para quienes tienen el deseo de emprender, lo primero que deben perder es el miedo y arriesgarse”.
 
 

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