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Millennials 14 de Octubre de 2017

‘Coworking’, la apuesta de los mellos Jattin

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Foto: Carolina Meneses.

Alejandro (izq.) y Julián (der.) estudiaron Administración en Boston, EEUU. Tienen 27 años, y son de Barranquilla.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Laborar en la oficina, en casa o en un café es lo que reúne LYD House, un espacio de trabajo colaborativo que Alejandro y Julián idearon en pro del emprendimiento.

La “creación y materialización de un sueño” es el significado que Julián Jattin le da a la palabra emprendimiento. Entretanto, para su hermano mello, Alejandro, es “cuando una persona descubre su pasión y la manera de ofrecer un valor agregado a la sociedad”. Un “salto al vacío” para poder darle un plus a la comunidad.
 
Con 27 años, estos jóvenes barranquilleros decidieron abrir un espacio para emprendedores en su ciudad natal. Creen firmemente en que esta manera de negocio es hacia donde va el mundo, pero siempre que se tengan las ideas y el impulso por realizarlas. 
 
Eso sí, aunque esas ideas pueden salir  haciendo cualquier cosa, la forma en cómo se ejecutan “es el 99%”, admite Alejandro. “Por eso se necesita un espacio para que se fomente el ecosistema de emprendimiento de la ciudad, y una dinámica que ayude con el proyecto”, añade Julián.
 
De esa necesidad que ambos vieron en Barranquilla nació LYD House, un 'coworking space' (espacio de trabajo colaborativo) para que, en palabras de Julián, “fluya la comunicación entre las personas que quieren emprender”. Su nombre: siglas para la frase en inglés 'Live your dream' (vive tu sueño). 
 
¿Cómo funciona? La idea es que los miembros lleguen y se sienten donde deseen, para así no crear rutinas y se conozcan con los demás. Un concepto que abarca en su totalidad uno de sus objetivos: el trabajo flexible.
 
Alejandro dice que este tipo de espacios existen, sin embargo LYD House cuenta con un diferenciador. “Es el sitio ideal entre la oficina, el home office (trabajo desde casa) y trabajar en un Juan Valdez, pero con el componente de que generamos comunidad, para que emprendedores logren potencializar cada uno de sus proyectos”.
 
Pero esa comunidad que esperan generar no es solo entre emprendedores. A este espacio colaborativo también llegan grandes compañías y profesionales que pueden hacer parte, de alguna manera, de un emprendimiento.
 
“Aquí encuentras diseñadores gráficos, programadores, abogados, empresas multinacionales, todo lo que un emprendedor necesita, y nosotros apoyamos a todos nuestros miembros para que sus empresas crezcan dos o tres veces más rápido”, asegura Julián.
 
Desde agua y hasta cerveza, los miembros de este espacio pueden trabajar con flexibilidad. “Queremos que se convierta en el ‘pub’ del emprendimiento”.
 
Dicen los hermanos Jattin que en su espacio se conjugan todos esos actores para poder crear la dinámica de emprendimiento completa. Por eso ofrecen membresías para los diferentes gestores que quieran ser parte de LYD House. Desde reconocidas corporaciones hasta personas particulares.
 
“La (membresía) Corporativa, por ejemplo, es para empresas que están en la ciudad, o en otras ciudades, pero que sus instalaciones no están centradas, y en ocasiones les cuesta reunirse para trabajar, cuando están en esta zona. La Emprende es, por supuesto, para emprendedores, y la Nómada, para una sola persona que quiera venir a trabar”, define Julián. A esto, Alejandro agrega que hoy en día “hay muchos 'freelancers'  (personas que trabajan independiente) y gente pasan a 'home office' por el tema de la revolución digital. Pero ese 'home office' a veces aburre y necesitan un espacio para trabajar”, razón por la que la Nómada es la más popular.
 
Desde marzo del año lectivo al presente cuentan con más de 80 miembros fijos que, como ellos, quieren “echar pa’ lante” emprendiendo.
 
Tanto Julián como Alejandro estudiaron en Boston, EEUU, teniendo claro que hacer su propio negocio era su objetivo. “Desde que salimos de la ciudad quisimos tomar el camino del emprendimiento con una empresa energética y como estábamos 'home office', terminamos en un lugar parecido, vimos los beneficios y nos gustó la dinámica. Faltaba un lugar así en Barranquilla, por eso lo hicimos”.
 
Hoy, estos hermanos trabajan de la mano. Julián es el que lleva los negocios, Alejandro es el desarrollador general. Y como dice Alejandro, “juntos se hace la fuerza. Ser emprendedor no es fácil, pero lo más difícil es el riesgo. Por eso trabajando juntos se mitiga eso y te motiva a darle pa’ lante y no quedar estancados en la idea, en el sueño”.

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