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La Cita Positiva 14 de Enero de 2017

Y cuando ya no queden recursos ¿qué?

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Sandra Leventhal

Iniciamos el año con propósitos frescos y metas nuevas por alcanzar. Una meta importante es la de limpiar a fondo, deshacernos de todo aquello que no sirve y regalar las cosas que ya no utilizamos. Pero también sería importante revisar cuánto de aquello que tenemos, o adquirimos, verdaderamente necesitamos y de eso ¿cuánto vamos a utilizar o consumir?

Muchas de las cosas o productos que adquirimos provienen de acciones irracionales movidas por un afán emocional por poseer y adquirir. Hay un porcentaje muy alto de necesidades que no son realmente necesidades sino más bien caprichos motivados por el deseo.

Adquirimos bienes de consumo que nos ilusionan con una idea irracional de algo que podría ser o que podría darnos, pero al final no resulta así, ya que ningún producto puede lograr llenar un vacío. Se trata del juego consumista moderno especializado en convencernos que comprando, consumiendo y desperdiciando nuestra vida cambiará.

Entonces acabamos llenándonos de cosas que no utilizaremos y que acabaremos desperdiciando. ¿Qué bien puede hacerle a nuestro planeta esta necesidad de producir cosas innecesarias, para que muchas personas que no las necesitan, adquieran y desperdicien cosas innecesarias?

Ya somos muchos en el planeta, y se hace necesario comenzar a revisar qué tanto desperdiciamos y cómo podríamos detener esto. Es importante revisar de todo aquello que consumimos cuanto realmente necesitamos, cuánto desperdiciamos y cómo podríamos frenar este desperdicio.

Los recursos con que contamos no son ilimitados y se hace urgente comenzar a tomar conciencia de esta realidad, revisar acciones para protegerlos y no dilapidarlos en un afán extremo e irracional por desperdiciar, ser autocomplacientes y, de paso, irresponsables.

Nosotros compartimos esta casa con 7.000 millones de habitantes, y no hay para tantos. No hay para cambiar cada año o cada semestre o cada mes de objetos de consumo, ya que producir tanto objeto nuevo crea un peso enorme en nuestro planeta y disponer de esa basura es un detrimento mayor de nuestra casa.

Es hora de parar el desperdicio y comenzar a revisar qué tanto necesitamos verdaderamente de todo aquello que adquirimos, qué tanto podemos reciclar, reutilizar o simplemente no cambiar. Preguntarnos a la hora de adquirir productos si verdaderamente los necesitamos o es más bien es un capricho emocional y reflexionar si verdaderamente lo requerimos como una necesidad; o si más bien se trata de un acto de vanidad.

Analizar si esas cantidades de productos que debemos o deseamos adquirir serán utilizados, o si por el contrario, terminaran siendo otros productos más, o más objetos en el bote de la basura. Las generaciones bajo nosotros cuentan con nuestra responsabilidad y compromiso por proteger nuestro planeta. Comencemos hoy mismo por tomar conciencia y frenar un poco el desperdicio.

www.sandraleventhal.com

 

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Y cuando ya no queden recursos ¿qué?

Sábado, Enero 14, 2017 - 00:00
Sandra Leventhal

Iniciamos el año con propósitos frescos y metas nuevas por alcanzar. Una meta importante es la de limpiar a fondo, deshacernos de todo aquello que no sirve y regalar las cosas que ya no utilizamos. Pero también sería importante revisar cuánto de aquello que tenemos, o adquirimos, verdaderamente necesitamos y de eso ¿cuánto vamos a utilizar o consumir?

Muchas de las cosas o productos que adquirimos provienen de acciones irracionales movidas por un afán emocional por poseer y adquirir. Hay un porcentaje muy alto de necesidades que no son realmente necesidades sino más bien caprichos motivados por el deseo.

Adquirimos bienes de consumo que nos ilusionan con una idea irracional de algo que podría ser o que podría darnos, pero al final no resulta así, ya que ningún producto puede lograr llenar un vacío. Se trata del juego consumista moderno especializado en convencernos que comprando, consumiendo y desperdiciando nuestra vida cambiará.

Entonces acabamos llenándonos de cosas que no utilizaremos y que acabaremos desperdiciando. ¿Qué bien puede hacerle a nuestro planeta esta necesidad de producir cosas innecesarias, para que muchas personas que no las necesitan, adquieran y desperdicien cosas innecesarias?

Ya somos muchos en el planeta, y se hace necesario comenzar a revisar qué tanto desperdiciamos y cómo podríamos detener esto. Es importante revisar de todo aquello que consumimos cuanto realmente necesitamos, cuánto desperdiciamos y cómo podríamos frenar este desperdicio.

Los recursos con que contamos no son ilimitados y se hace urgente comenzar a tomar conciencia de esta realidad, revisar acciones para protegerlos y no dilapidarlos en un afán extremo e irracional por desperdiciar, ser autocomplacientes y, de paso, irresponsables.

Nosotros compartimos esta casa con 7.000 millones de habitantes, y no hay para tantos. No hay para cambiar cada año o cada semestre o cada mes de objetos de consumo, ya que producir tanto objeto nuevo crea un peso enorme en nuestro planeta y disponer de esa basura es un detrimento mayor de nuestra casa.

Es hora de parar el desperdicio y comenzar a revisar qué tanto necesitamos verdaderamente de todo aquello que adquirimos, qué tanto podemos reciclar, reutilizar o simplemente no cambiar. Preguntarnos a la hora de adquirir productos si verdaderamente los necesitamos o es más bien es un capricho emocional y reflexionar si verdaderamente lo requerimos como una necesidad; o si más bien se trata de un acto de vanidad.

Analizar si esas cantidades de productos que debemos o deseamos adquirir serán utilizados, o si por el contrario, terminaran siendo otros productos más, o más objetos en el bote de la basura. Las generaciones bajo nosotros cuentan con nuestra responsabilidad y compromiso por proteger nuestro planeta. Comencemos hoy mismo por tomar conciencia y frenar un poco el desperdicio.

www.sandraleventhal.com

 

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