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La Cita Positiva 24 de Diciembre de 2016

Sentimientos navideños

El usuario es:
Sandra Leventhal
Llega diciembre y desde varias semanas antes nos anteceden momentos de expectativa frente a las celebraciones que se aproximan. Es tiempo de compartir, de preparar, regalar y recordar. La Navidad es un momento lleno de alegría pero a la vez también  trae consigo la nostalgia. Estamos en familia, compartimos regalos y recordamos a aquellos que ya no están con nosotros o no pueden acompañarnos.
 
Estos sentimientos de nostalgia son desencadenados por las celebraciones y los rituales que las acompañan, transportándonos a épocas anteriores donde compartíamos con otros o con los mismos pero en momentos diferentes de nuestras vidas al rededor de imágenes, aromas y sabores comunes.
 
Cada familia guarda para sí, tradiciones particulares y es alrededor de estas que se tejen las memorias de la Navidad. Olores de comidas tradicionales, canciones y villancicos particulares, los regalos especiales junto al árbol, los dulces exclusivos de estas fiestas y las reuniones familiares que no pueden faltar.
 
Sin embargo no todo es azúcar y canela, la Navidad también es una época del año que tiende a detonar profundos momentos de tristeza y angustia. Toda esta carga simbólica de tradiciones y costumbres es un potente desencadenante de emociones de aquello que fue y ya no será o de las memorias con esos seres queridos que ya no volverán.
 
Por otro lado, la vida ha tomado una velocidad que ya no nos permite a todos como familia vivir en la misma ciudad e incluso en el mismo país. Esto genera una angustia adicional por cuanto la reunión de todos en familia al rededor de estas celebraciones podría tornarse difícil. Todos y cada uno de nosotros ocupamos un rol especifico dentro de la familia, pero este rol se potencializa cuando la familia está junta.
 
Son muchas las ocasiones en que nuestro día a día está muy distante de permitirnos conservar ese rol familiar tan único y particular, así volver a encajar con todos puede tornarse muy difícil, es el caso del exitoso jefe que se espera que en familia se comporte como un hijo menor en compañía de sus padres. O la mama segura que dirige su hogar, se espera que siga las normas de unos suegros omnipresentes.
 
Otro desencadenante de angustia tiene que ver con las expectativas que nos hacemos alrededor de las fiestas, ya que estas son meras ilusiones y fantasías apoyadas en emociones, creando en nuestro imaginario unos escenarios que en la mayoría de las ocasiones o no se cumplen o distan mucho de la realidad, trayendo con ellos frustración y melancolía de aquello que no se dio.
 
Navidad es la oportunidad de revisar nuestras emociones frente al año que culmina, frente a aquellos que comparten con nosotros y frente al papel que desempeñamos en nuestras vidas. Es momento de celebrar, momento de compartir, de agradecer y de planear para el año que se avecina pero también es momento de reflexionar y recordar que esos seres queridos solo quieren pasar el mejor rato posible con nosotros y nosotros con ellos. 
 
¡Feliz Navidad a todos!

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