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La Cita Positiva 16 de Diciembre de 2017

Porque el secreto…

El usuario es:
Sandra Leventhal

Hace algunos años salió a la venta un libro que generó una ola de optimismo y posibilidades: El secreto. Prometía la fórmula para hacer realidad los sueños de cada cual, siempre y cuando siguiera las claves para lograr materializarlos. Fueron muchas las personas que se lanzaron a probar estas técnicas y muchos de estos experimentaron, para alcanzar grandes metas, probando que el prometido secreto sí servía. ¿Qué hizo que esta técnica lograra estas materializaciones tan deseadas?

La ciencia se ha dado a la búsqueda de algunas respuestas. Todo comienza con un deseo que se convierte en una intención. Nuestro aparato cognitivo está diseñado para resolver situaciones y problemas. Permanentemente, de manera consciente o inconsciente, estamos eligiendo rutas de acción. Estas acciones están gobernadas por nuestras emociones y nuestras intenciones.

Una vez tenemos claro un deseo y lo convertimos en una intención, se crea una ruta neuronal encargada de definir y delinear esa intención. Entre más la delimitamos y más la visualizamos, más la alimentamos y esta va tomando forma en nuestro cerebro. Comienza a convertirse en una situación que merece ser resuelta. Se convierte inconscientemente en una meta, y sin darnos cuenta comenzamos a realizar acciones y ajustes orientados hacia ésta.

Recibimos estímulos mediados por esta intención y las cosas toman forma, cada vez recibimos más elementos que nos permiten continuar la construcción de ese sueño por medio de nuestras acciones. Así aquello que comienza como un mero deseo se va convirtiendo en una realidad. Todo nuestro cerebro comienza a funcionar al servicio de nuestro deseo.

El verdadero secreto está en permitirle a esos sueños existir ante todo como posibilidades, luego como intenciones y finalmente acciones que conducen a la consecución de metas precisas y bien definidas. Nuestro cerebro es capaz de visualizar logros increíbles, la humanidad ha encontrado respuestas a grandes interrogantes y necesidades a partir de una posibilidad, siguiendo intuiciones y profundos deseos.

Ahora el turno es nuestro. Poner en marcha nuestras intenciones y convertirlas en realidades, materializar nuestros sueños. Lo importante es tener muy claro qué es aquello que deseamos, así logramos visualizarlo con lujo de detalles, para que esa ruta neuronal que creamos esté bien delimitada, alimentada, y poner nuestro cerebro al servicio de nuestros sueños. 

Sandraleventhal@yahoo.com
 

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Porque el secreto…

Sábado, Diciembre 16, 2017 - 00:00
Sandra Leventhal

Hace algunos años salió a la venta un libro que generó una ola de optimismo y posibilidades: El secreto. Prometía la fórmula para hacer realidad los sueños de cada cual, siempre y cuando siguiera las claves para lograr materializarlos. Fueron muchas las personas que se lanzaron a probar estas técnicas y muchos de estos experimentaron, para alcanzar grandes metas, probando que el prometido secreto sí servía. ¿Qué hizo que esta técnica lograra estas materializaciones tan deseadas?

La ciencia se ha dado a la búsqueda de algunas respuestas. Todo comienza con un deseo que se convierte en una intención. Nuestro aparato cognitivo está diseñado para resolver situaciones y problemas. Permanentemente, de manera consciente o inconsciente, estamos eligiendo rutas de acción. Estas acciones están gobernadas por nuestras emociones y nuestras intenciones.

Una vez tenemos claro un deseo y lo convertimos en una intención, se crea una ruta neuronal encargada de definir y delinear esa intención. Entre más la delimitamos y más la visualizamos, más la alimentamos y esta va tomando forma en nuestro cerebro. Comienza a convertirse en una situación que merece ser resuelta. Se convierte inconscientemente en una meta, y sin darnos cuenta comenzamos a realizar acciones y ajustes orientados hacia ésta.

Recibimos estímulos mediados por esta intención y las cosas toman forma, cada vez recibimos más elementos que nos permiten continuar la construcción de ese sueño por medio de nuestras acciones. Así aquello que comienza como un mero deseo se va convirtiendo en una realidad. Todo nuestro cerebro comienza a funcionar al servicio de nuestro deseo.

El verdadero secreto está en permitirle a esos sueños existir ante todo como posibilidades, luego como intenciones y finalmente acciones que conducen a la consecución de metas precisas y bien definidas. Nuestro cerebro es capaz de visualizar logros increíbles, la humanidad ha encontrado respuestas a grandes interrogantes y necesidades a partir de una posibilidad, siguiendo intuiciones y profundos deseos.

Ahora el turno es nuestro. Poner en marcha nuestras intenciones y convertirlas en realidades, materializar nuestros sueños. Lo importante es tener muy claro qué es aquello que deseamos, así logramos visualizarlo con lujo de detalles, para que esa ruta neuronal que creamos esté bien delimitada, alimentada, y poner nuestro cerebro al servicio de nuestros sueños. 

 
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