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La Cita Positiva 17 de Junio de 2017

Papá presente

El usuario es:
Sandra Leventhal

Hasta no hace muchos años, la figura del padre en el hogar era más la del administrador y proveedor, que de agente activo en la educación de los hijos.

Los padres tenían la última palabra, eran los que impartían la disciplina y otorgaban los permisos. Manejaban el presupuesto y determinaban acciones puntuales del hogar.

En el siglo XX todo comenzó a cambiar. La revolución femenina, junto con la era de la tecnología, cambió el panorama familiar por completo. El padre dejó de ser esta figura lejana y autoritaria para convertirse en ese ser único en la vida de sus hijos.

En algunos casos, su papel quedó un poco relegado dentro de la dinámica familiar, y durante ciertos años, que no son pocos, no se tenía muy claro cuál era la función de esta figura, si ya las cargas estaban de cierta manera definidas y el padre apenas comenzaba a ubicarse en un nuevo rol.

Así las cosas, la psicología tampoco tuvo muy claro durante esos años de cambio cuál podía ser el nuevo papel del padre y cómo podría influir a la familia, incluso, se pensaba que los padres tampoco estaban muy interesados en hacer parte activa del rol de crianza.  Nada más equivocado.

Resulta que el padre es una figura primordial en la vida de sus hijos, y son muchos los padres que buscan y construyen relaciones de gran significancia con estos, incluso, llegan a ejecutar dinámicas que permiten desarrollar áreas muy particulares de comunicación, de manejo de problemas, de relaciones sociales, por ejemplo.

Los padres les dan a sus hijos una gran confianza, aquellos hijos que se sienten valorados y respetados por sus padres, se sienten más protegidos, lo que les permite desarrollarse de una manera más sana. Un padre abierto y disponible emocionalmente para sus hijos les otorga una gran sensación de seguridad. Por el contrario, si el padre evalúa permanentemente a sus hijos, los critica y se muestra siempre defraudado por estos, estará formando seres inseguros e incapaces que dudaran de sí mismos.

Los estudios  más recientes muestran que en la adolescencia es cuando más relevancia e importancia tiene esta relación, ya que el padre podría ejercer una gran fuerza de soporte positivo en la construcción de este futuro adulto. Un padre presente, que acepte a sus hijos así como se presentan y que sea capaz de escucharlos, guiarlos y respetarlos, es un apoyo que no tiene precio en la construcción de ese ser humano.

Nada más grande para un hijo que sentirse aceptado, validado y reconocido por su padre. Esta dinámica positiva es el andamio capaz de sostener y apoyar el desarrollo funcional y sano de este adolescente.

Ser papá ya no es solamente aquel señor distante que me da el permiso y me otorga su billetera. Papá es aquel que me permite sentirme protegido, me acompaña, me apoya, me respeta y me muestra cuán valioso soy.

¡Feliz día papás! 

sandraleventhal@gmail.com

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