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La Cita Positiva 28 de Enero de 2017

Negativos y pesimistas

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Sandra Leventhal

Hay personas que parecería que viven en el no. Parecería que es la única palabra que conforma su vocabulario, son esos seres pesimistas que están convencidos de que nada es posible y todo en sus vidas es negativo.

¿Qué es lo que pasa con estos negativos empedernidos? Diferentes estudios universitarios han arrojado luz sobre el tema. El desorden, el caos y la negatividad parecen estar presentes en todo sistema universal, al parecer la negatividad hace parte de la estructura genética de un individuo. Es como si su esquema mental estuviese organizado para favorecer la mirada negativa, pesimista y oscura de la realidad.

Efectivamente estos seres humanos no ven posibilidades de manera natural, siempre se enfocan en las dificultades, los obstáculos y el no. Es tan natural que estos seres negativos no se percatan de que están mirando o enfocando todo su pensamiento y sus emociones en el no.

También parece ser que es más común en hombres que en mujeres, al parecer la negatividad es cosa de machos y está acompañada por un pesimismo generalizado. El entorno es otro factor favorecedor de este tipo de visión hacia la vida. Hay familias más pesimistas que otras.

De otra parte, se puede tratar de un estado de tristeza generalizado o un mal manejo de la frustración o la decepción, tiñendo de negativo todo cuanto nos rodea. Esta conducta, o más bien característica, también podría ser contagiosa, se ha descubierto que en un ambiente negativo es más fácil contagiarse de este negativismo.

Los seres negativos son como agujeros negros que amenazan con reducir todo y manejar estos seres puede ser bastante difícil. Lo primero para hacer es definir quiénes son esos seres negativos que acompañan nuestras vidas, una vez lo tenemos claro, la segunda pregunta a responder es definir a qué obedece este comportamiento negativo o estas respuestas pesimistas, comprender por qué esta conducta es de gran ayuda. El pesimismo es un reflejo de quien lo exhibe y denota una situación personal propia. Nada tiene que ver con los otros.

No le preste atención innecesaria, mantenerse desvinculado de la situación en la medida de lo posible es una buena estrategia para no caer en las peleas con un pesimista, como se dice coloquialmente, “no le pare bolas”, es decir, no entre en el juego, en muchas ocasiones estas personas están buscando una reacción, llamando su atención de manera negativa. Si le es posible, aléjese de la situación o cambie el tema.

Recuerde que la infelicidad o frustración del otro no es asunto suyo, es la manera como usted reacciona frente a esta situación lo que sí es asunto suyo y usted tiene el poder de controlar cómo se deja afectar, manténgase alerta y positivo, incluso, rete a ese ser a decirle algo positivo y así podrá comenzar a mirar las cosas con otra óptica.

En muchos casos estos seres lo único que desean es ser apoyados, reconocidos y escuchados, así que una palabra amable y positiva podría cambiar esta negatividad constante. 

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Negativos y pesimistas

Sábado, Enero 28, 2017 - 00:00
Sandra Leventhal

Hay personas que parecería que viven en el no. Parecería que es la única palabra que conforma su vocabulario, son esos seres pesimistas que están convencidos de que nada es posible y todo en sus vidas es negativo.

¿Qué es lo que pasa con estos negativos empedernidos? Diferentes estudios universitarios han arrojado luz sobre el tema. El desorden, el caos y la negatividad parecen estar presentes en todo sistema universal, al parecer la negatividad hace parte de la estructura genética de un individuo. Es como si su esquema mental estuviese organizado para favorecer la mirada negativa, pesimista y oscura de la realidad.

Efectivamente estos seres humanos no ven posibilidades de manera natural, siempre se enfocan en las dificultades, los obstáculos y el no. Es tan natural que estos seres negativos no se percatan de que están mirando o enfocando todo su pensamiento y sus emociones en el no.

También parece ser que es más común en hombres que en mujeres, al parecer la negatividad es cosa de machos y está acompañada por un pesimismo generalizado. El entorno es otro factor favorecedor de este tipo de visión hacia la vida. Hay familias más pesimistas que otras.

De otra parte, se puede tratar de un estado de tristeza generalizado o un mal manejo de la frustración o la decepción, tiñendo de negativo todo cuanto nos rodea. Esta conducta, o más bien característica, también podría ser contagiosa, se ha descubierto que en un ambiente negativo es más fácil contagiarse de este negativismo.

Los seres negativos son como agujeros negros que amenazan con reducir todo y manejar estos seres puede ser bastante difícil. Lo primero para hacer es definir quiénes son esos seres negativos que acompañan nuestras vidas, una vez lo tenemos claro, la segunda pregunta a responder es definir a qué obedece este comportamiento negativo o estas respuestas pesimistas, comprender por qué esta conducta es de gran ayuda. El pesimismo es un reflejo de quien lo exhibe y denota una situación personal propia. Nada tiene que ver con los otros.

No le preste atención innecesaria, mantenerse desvinculado de la situación en la medida de lo posible es una buena estrategia para no caer en las peleas con un pesimista, como se dice coloquialmente, “no le pare bolas”, es decir, no entre en el juego, en muchas ocasiones estas personas están buscando una reacción, llamando su atención de manera negativa. Si le es posible, aléjese de la situación o cambie el tema.

Recuerde que la infelicidad o frustración del otro no es asunto suyo, es la manera como usted reacciona frente a esta situación lo que sí es asunto suyo y usted tiene el poder de controlar cómo se deja afectar, manténgase alerta y positivo, incluso, rete a ese ser a decirle algo positivo y así podrá comenzar a mirar las cosas con otra óptica.

En muchos casos estos seres lo único que desean es ser apoyados, reconocidos y escuchados, así que una palabra amable y positiva podría cambiar esta negatividad constante. 

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