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La Cita Positiva 23 de Septiembre de 2017

¿Nacemos buenos y la sociedad nos corrompe?

El usuario es:
Sandra Leventhal

Esta era una de las tesis que sostenía Juan Jacobo Rousseau, uno de los padres de los derechos del hombre. Verdaderamente será que nacemos buenos y de acuerdo a la historia de vida que nos corresponda ¿nos convertimos en seres malos?

La ciencia desde ya hace varias décadas busca respuestas a este interrogante, ¿cómo es que personas buenas pueden acabar cometiendo actos de violencia a veces inimaginables? ¿Qué es lo que lleva a estas personas a perpetrar conductas de incalculable maldad?

Somos seres instintivos y como tal, estamos biológicamente diseñados para conservarnos como especie, por lo tanto de alguna manera la conducta pro social está impresa en nuestro cerebro, pero a la vez necesitamos sobrevivir y cualquier percepción de amenaza tiene el potencial de desencadenar  una  alerta en el  área instintiva diseñada para defendernos.

Entonces de qué depende?

Algunas de las respuestas  que la ciencia ha logrado entregar  yacen precisamente en el cerebro, en esas áreas que nos han permitido construir comunidad a lo largo de nuestra historia evolutiva. La conducta Pro social, es aquella que nos permite construir lazos sociales firmes  y esta cimentada sobre el comportamiento altruista, la ética común, la empatía y las buenas acciones; esta conducta requiere de áreas corticales especializadas en el manejo de información relacionada con esta conducta. Además depende del entorno donde se estimule o no este tipo de comportamiento, dirigido  hacia el bien común.

En un entorno donde la ética y la consideración por los más débiles es prioridad,  la conducta pro social se hace más firme, protegiendo a la sociedad de conductas agresivas y destructivas.

Así,  si una persona está en un ambiente protegido donde se fomenta el ser altruista y solidario, esta persona aprenderá comportamiento pro social y generara estas conexiones corticales protectoras. Desafortunadamente si llegase a sufrir de una patología severa  el reto de lograr una conducta pro social será mucho más grande.

Lo que sí es seguro es que tener un alto sentido ético y una fuerte empatía hacia los otros, genera estados de bienestar y comportamiento pro social. Ayudar a otros, realizar actos de bondad desinteresada y actuar de acuerdo a las normas sociales comunes es una excelente manera de comenzar a fortalecer  la bondad en los seres humanos, además este tipo de comportamiento protege de los comportamientos des adaptativos, cuidando  no solo a los individuos sino a toda la sociedad.

Cuando somos capaces de mantener una actitud permanente de reconocimiento al otro como un ser humano con las mismas características nuestras y con los mismos miedos y sufrimientos, nos convertimos en mejores personas, ser mejores personas fomenta una mejor sociedad y una mejor sociedad ayuda a que podamos construir mayor bienestar.

Para concluir, se trata finalmente de ser más felices y la felicidad está ligada con el altruismo, con la ética, con las buenas acciones y con el comportamiento justo  y equitativo.

sandraleventhal@yahoo.com
@sandraleventhal

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