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La Cita Positiva 16 de Septiembre de 2017

Mi hijo se marchó

El usuario es:
Sandra Leventhal

Cuando los hijos crecen entran en el camino directo a convertirse en adultos, como padres nos enfrentamos a una gran frustración, comienzan a separarse e incluso recurren a crear distancia emocional. Incluso algunos se separan de nuestros principios y valores y nos llenan de angustia. Sentimos que están alejándose de nosotros y que esos jóvenes ya no los conocemos. Se inicia un ciclo de discusiones y peleas que en muchas ocasiones no tienen ningún sentido.

La adolescencia trae muchos retos para padres e hijos, la comunicación es uno de estos retos importantes, así como reconocer que estos adultos en construcción requieren su propio espacio para construirse como adultos. Sin embargo aún necesitan de nuestro apoyo y de nuestro afecto, así como en muchas circunstancias de nuestra guía.

Esta etapa de la vida es un remolino de emociones, es común que los mismos adolescentes no tengan claras ni sus emociones ni sus propios deseos. Son tantos los cambios que suceden que en muchas ocasiones se les hace difícil mantener el ritmo del paso de estos cambios.

A veces incluso ellos mismos no encuentran como explicar su propio pensamiento ni la volatilidad de sus emociones, todo es incierto y frente a muchos cuestionamientos se sienten amenazados, dado que este preguntar los enfrenta con la angustia de no reconocerse en muchos casos.

Esta circunstancia hace que sea importante tener paciencia y la tolerancia de explicarles de manera profunda y tranquila aquello que como padres nos inquieta.

Es muy importante darles el espacio que necesitan, pero a la vez la guía especifica de aquello que buscan sin necesidad de imponerles, más bien tratando de darles a conocer nuestro punto de vista y porque es valioso para nosotros, sin olvidar que ellos buscan proteger su propia individualidad. No olvidar que en esta etapa sus amigos y pares se convierten en sus modelos a seguir y lo peor que podemos hacer es criticarlos y amenazarlos.

La clave como padres es ejercer el autocontrol y no caer en la necesidad de criticar y comentar todo cuanto hacen, se trata  de crear espacios de confianza y armonía, donde ellos se sientan valorados y protegidos así como reconocidos en su individualidad. Respetar sus propias decisiones y sus elecciones es fundamental para mantener una relación de armonía y seguridad.

Definir claramente los límites, sin caer en el autoritarismo y sin que estos límites se sientan arbitrarios, mostrando con respeto y tolerancia porque son valiosos, pero recordando que los jóvenes son individuos y  están construyendo sus propios esquemas mentales. Reconocerlos como seres merecedores de respeto, y con el derecho de concebir sus propios principios y pensamientos.

Al final lo más importante es recordar que se enseña con el ejemplo, y si nuestros valores fueron reconocidos durante los años de infancia como valores importantes y éticos, la probabilidad es que se mantengan de generación en generación. 

Sandraleventhal@gmail.com

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