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La Cita Positiva 26 de Agosto de 2017

¿Los modales en la mesa son importantes?

El usuario es:
Sandra Leventhal

Las horas durante las comidas son la oportunidad para compartir con nuestros seres queridos alrededor de la mesa.

Es el momento para disfrutar, conversar sobre las inquietudes que nos asaltan o las experiencias que hemos vivido y compartido.

Además, se trata de un momento en que vivenciamos el principio por excelencia que nos ha permitido conformar comunidad, socializar alrededor de una actividad ligada directamente a la supervivencia: comer.

Los modales son un grupo de reglas que permiten estructurar este compartir alrededor de la comida, además permiten conformar límites mentales de aquello que se espera y aquello que no se permite. Esto aporta a la formación de redes neuronales orientadas al autocontrol, habilidad social fundamental.

Los modales crean indirectamente redes para la autodisciplina y el desarrollo de habilidades sociales. Crean vínculos de manejo social y buenas relaciones y denotan el nivel educativo y de exposición social del individuo. ¿Qué son, entonces, buenos modales?

Ante todo, dejar el celular fuera de la mesa. La mesa es la oportunidad para compartir con otros por consiguiente estar pendiente de este aparato es de mala educación. Comer con la boca cerrada. No hay nada más desagradable que tener que observar cómo la comida se procesa en la boca de otro.

Hurgarse los dientes en la mesa es otra afrenta contra la estética de la buena mesa y, contrario a unos buenos modales, sentarse con las manos sucias y en mala presencia también es una demostración completa de malas maneras. Igualmente es de mala educación poner una mesa con un mantel sucio y en mal estado.

Otro punto a tener en cuenta es cuando los invitados son difíciles. Es de mal gusto ponerse con exigencias con la comida frente a los anfitriones, así como criticar aquello que se está brindando, e irrespetar las costumbres e intenciones de quienes invitan.

Las groserías, las malas palabras, las conversaciones grotescas también están proscritas de la mesa. Es mejor mantener la conversación ligera y amena, evitar temas que pudiesen convertirse en motivo de conflicto y optar por dinámicas de interés común de todos.

Utilizar correctamente los cubiertos, servirse con respeto, considerar las cantidades de comida y dejar para todos, además de evitar tomar de más y manchar el mantel son otros actos de civismo y educación a la hora de compartir. En fin, vale la pena investigar un poco sobre las buenas costumbres a la hora de comer, para así evitar pasar una vergüenza. Finalmente el adagio dice que “en la mesa, como en el juego, se conoce al caballero”.

¡Buen provecho!

Sandraleventhal@gmail.com
 

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