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La Cita Positiva 23 de Diciembre de 2017

Llegó la Navidad

El usuario es:
Sandra Leventhal

Llegó el momento de compartir con la familia, los amigos e incluso los vecinos. Llegaron las novenas y con ellas la alegría de compartir cantos, plegarias, natillas, buñuelos y otras delicias. Estar reunidos juntos alrededor de las celebraciones de Navidad, Es la oportunidad para celebrar.

Pero, estar en familia no siempre supone felicidad, los compromisos sociales y las agendas definidas durante varios días seguidos, podrían llevarnos a sentir un poco de estrés cuando debemos enfrentarnos a una ocupada vida social.

Dentro de algunos factores detonantes de esta angustia generalizada están varias dimensiones, por un lado el tema de reencontrarnos con seres queridos que a pesar de ser familia no son los más grandes receptores de nuestros afectos. También está el hecho de planear y ofrecer los regalos apropiados, las comidas que todos añoran, las preparaciones adecuadas y suficientes y velar por que todo salga bien.

Para otros el tema de la imagen y los logros del año podrían ser razones para recibir críticas o generar malestar interior. No siempre aquello que nos dicen lo tomamos con aprecio y es común que cierto tipo de comentarios logren maltratarnos.

En estas situaciones lo mejor es organizar un presupuesto social y emocional de cuánto estamos dispuestos a invertir en celebraciones y compañía de aquellos que estarán compartiendo y analizar lo que posiblemente se esperaría de nosotros y que estamos dispuestos a entregar, ya sea en términos de compañía, esfuerzo y compromiso.

Definir en qué participaremos sintiéndonos a gusto y a qué estaríamos dispuestos a obligarnos llegado el momento, que tanto antes que traernos felicidad podría mortificarnos, o cuánto de nosotros estamos en disposición de entregar. Es más saludable decir a tiempo “no gracias no puedo”, mantener la salud mental y las buenas relaciones, que decir sí a todos y a todo y estallar en una explosión de amargura.

Cuando estamos abocados a la intensidad del compartir con las mismas personas durante muchas y repetidas oportunidades, otra buena táctica es elegir cada oportunidad para acercarnos a personas diferentes para conversar y mantener los temas ligeros y amenos.

También es importante reconocer que así como nosotros podríamos sentir estrés de este compartir intenso, aquellos que están a mí alrededor posiblemente también lo sientan, estamos en igualdad de condiciones y si somos amables y cordiales nuestros familiares y amigos lo sentirán y agradecerán.

Al fin y al cabo, se trata de acercarnos, se trata de estar contentos, se trata de compartir con la familia, pero también se trata de disfrutar de momentos especiales. Hagamos de estas fiestas una experiencia de paz y felicidad.  ¡Felices fiestas! 

Sandraleventhal@gmail.com
www.sandraleventhal.com

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Llegó la Navidad

Sábado, Diciembre 23, 2017 - 00:00
Sandra Leventhal

Llegó el momento de compartir con la familia, los amigos e incluso los vecinos. Llegaron las novenas y con ellas la alegría de compartir cantos, plegarias, natillas, buñuelos y otras delicias. Estar reunidos juntos alrededor de las celebraciones de Navidad, Es la oportunidad para celebrar.

Pero, estar en familia no siempre supone felicidad, los compromisos sociales y las agendas definidas durante varios días seguidos, podrían llevarnos a sentir un poco de estrés cuando debemos enfrentarnos a una ocupada vida social.

Dentro de algunos factores detonantes de esta angustia generalizada están varias dimensiones, por un lado el tema de reencontrarnos con seres queridos que a pesar de ser familia no son los más grandes receptores de nuestros afectos. También está el hecho de planear y ofrecer los regalos apropiados, las comidas que todos añoran, las preparaciones adecuadas y suficientes y velar por que todo salga bien.

Para otros el tema de la imagen y los logros del año podrían ser razones para recibir críticas o generar malestar interior. No siempre aquello que nos dicen lo tomamos con aprecio y es común que cierto tipo de comentarios logren maltratarnos.

En estas situaciones lo mejor es organizar un presupuesto social y emocional de cuánto estamos dispuestos a invertir en celebraciones y compañía de aquellos que estarán compartiendo y analizar lo que posiblemente se esperaría de nosotros y que estamos dispuestos a entregar, ya sea en términos de compañía, esfuerzo y compromiso.

Definir en qué participaremos sintiéndonos a gusto y a qué estaríamos dispuestos a obligarnos llegado el momento, que tanto antes que traernos felicidad podría mortificarnos, o cuánto de nosotros estamos en disposición de entregar. Es más saludable decir a tiempo “no gracias no puedo”, mantener la salud mental y las buenas relaciones, que decir sí a todos y a todo y estallar en una explosión de amargura.

Cuando estamos abocados a la intensidad del compartir con las mismas personas durante muchas y repetidas oportunidades, otra buena táctica es elegir cada oportunidad para acercarnos a personas diferentes para conversar y mantener los temas ligeros y amenos.

También es importante reconocer que así como nosotros podríamos sentir estrés de este compartir intenso, aquellos que están a mí alrededor posiblemente también lo sientan, estamos en igualdad de condiciones y si somos amables y cordiales nuestros familiares y amigos lo sentirán y agradecerán.

Al fin y al cabo, se trata de acercarnos, se trata de estar contentos, se trata de compartir con la familia, pero también se trata de disfrutar de momentos especiales. Hagamos de estas fiestas una experiencia de paz y felicidad.  ¡Felices fiestas! 

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