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La Cita Positiva 08 de Julio de 2017

Estímulos, estímulos, estímulos…

El usuario es:
Sandra Leventhal

¿Se puede estar sobre estimulado? Efectivamente así parece y una de las situaciones que ha traído la modernidad es precisamente la sobre estimulación de los seres humanos. Vivimos en una realidad que nos ha llevado a requerir estímulos permanentemente. Estamos constantemente expuestos a eventos sensoriales que llaman nuestra atención.

Desde el celular con sus constantes timbres de whats app, correos, mensajes y llamadas, hasta los avisos publicitarios permanentes en el computadores cuando estamos navegando o las ofertas que se anuncian en las calles.

Además de esto, desde pequeños vemos como padres y maestros se dedican a activar nuestros sentidos, con el ánimo de permitir un mejor desarrollo cognitivo desde que inicia la vida, yo me pregunto ¿hasta dónde es sano este mar de excitación sensorial?

En los años ochenta se puso de moda el proceso de la estimulación temprana, dando pie a una serie de actividades orientadas a despertar los sentidos de los niños desde muy temprana edad. Aparecieron toda clase de terapias y centros donde los infantes asistían a iniciar la exploración dirigida del mundo sensorio motor.

En los 90 ya veíamos como padres e hijos corrían por las ciudades llevando a sus hijos a las jornadas de estimulación y deporte, además de soportar las cargas académicas escolares y el vasto océano de actividades sociales, niños y padres en una frenética carrera por lograr agendas atiborradas de actividades donde no había espacio para medio segundo de contemplación.

Así llegamos a las carreras al nuevo milenio donde la era de la telecomunicación, abrazo cada rincón de nuestra existencia, nos invadieron los dispositivos móviles, las tabletas, y los artilugios tecnológicos diseñados para conectarnos y facilitarnos la existencia, la cual para este momento se ha convertido en una existencia frenética de estímulos permanentes amenazando con convertirnos en una sociedad neurotizada gracias a esta sobre estimulación avasallante.

Lejos quedaron los momentos de soledad y disfrute personal donde no existía la intromisión de un celular a destiempo o un insistente e indiscreto mensaje de entrada en medio de una conversación intima. Ahora son ajenos los minutos de reflexión tranquila, gracias a la insistencia de toda una tecnología dispuesta a inmiscuirse en todos y cada uno de los espacios de nuestras vidas.

Desde relojes, hasta anuncios digitales, televisores, pantallas y tabletas en cada rincón de nuestra existencia, se encargan de hacer sentir su omnipresencia. Cada día se hace más difícil disponer de tiempo para el disfrute del silencio y la soledad, amenazando con convertirnos en una sociedad cada día mas enajenada, apática y neurótica.

No es gratuito que en los países donde más ha avanzado el desarrollo tecnológico, ha aumentado de manera desproporcionada la tasa de suicidios. Es probable que el desarrollo de nuevas tecnologías traiga avances pero también tenemos que hacernos consientes del reto que estos avances están trayendo a los seres humanos. Finalmente no somos máquinas y todavía requerimos de actividades humanizantes que nos permitan ser lo que somos, seres humanos con necesidades sociales y derecho a momentos de paz y tranquilidad para reflexionar.

Sandraleventhal@gmail.com

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