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La Cita Positiva 17 de Diciembre de 2016

El tiempo de disfrutar

El usuario es:
Sandra Leventhal
Y llego el momento de compartir con la familia, los amigos e incluso los vecinos. Llegaron las novenas y con ellas la alegría de compartir cantos, plegarias, natillas, buñuelos y otras delicias. Estar reunidos alrededor de las celebraciones de Navidad, pero también es el momento de enfrentarnos a situaciones que podrían llenarnos de angustia.
 
Estar en familia de manera intensa no siempre supone felicidad, como tampoco estar con compromisos y agendas definidas durante varios días seguidos. Es natural sentir un poco de estrés cuando debemos enfrentarnos a una ocupada agenda social.
 
Dentro de algunos factores detonantes de esta angustia generalizada están varias dimensiones, por un lado el tema de reencontrarnos con seres queridos que a pesar de ser familia no son los más grandes receptores de nuestros afectos. También está el hecho de planear y ofrecer los regalos apropiados, las comidas que todos añoran, las preparaciones adecuadas y suficientes y velar porque todo salga bien.
 
Para otros el tema de la imagen y los logros del año podrían ser razones para recibir críticas o generar malestar interior. No siempre aquello que nos dicen lo tomamos con aprecio y es común que cierto tipo de comentarios logren maltratarnos.
 
En estas situaciones lo mejor es organizar un presupuesto social y emocional de cuánto estamos dispuestos a invertir en celebraciones y compañía de aquellos que estarán compartiendo, y analizar lo que posiblemente se esperaría de nosotros y que estamos dispuestos a entregar, ya sea en términos de compañía, esfuerzo y compromiso.
 
Definir en qué participaremos sintiéndonos a gusto y a que estaríamos dispuestos a obligarnos llegado el momento, que antes que traernos felicidad podría mortificarnos, o cuánto de nosotros estamos en disposición de entregar. 
 
Es más saludable decir a tiempo “no gracias no puedo”, mantener la salud mental y las buenas relaciones, que decir sí a todos y a todo, y estallar en una explosión de amargura.
 
Cuando estamos abocados a la intensidad del compartir con las mismas personas durante muchas y repetidas oportunidades, otra buena táctica es elegir cada oportunidad para acercarnos a personas diferentes para conversar y mantener los temas ligeros y amenos.
 
También es importante reconocer que así como nosotros podríamos sentir estrés de este compartir intenso, aquellos que están a mi alrededor posiblemente también lo sientan, estamos en igualdad de condiciones y si somos amables y cordiales nuestros familiares y amigos lo sentirán y agradecerán.
 
Al fin y al cabo, se trata de acercarnos, se trata de estar contentos, se trata de compartir con la familia, pero también se trata de disfrutar de momentos especiales. 
Hagamos de estas fiestas una experiencia de paz y felicidad. 
 
¡Felices fiestas a todos!

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El tiempo de disfrutar

Sábado, Diciembre 17, 2016 - 00:00
Sandra Leventhal
Y llego el momento de compartir con la familia, los amigos e incluso los vecinos. Llegaron las novenas y con ellas la alegría de compartir cantos, plegarias, natillas, buñuelos y otras delicias. Estar reunidos alrededor de las celebraciones de Navidad, pero también es el momento de enfrentarnos a situaciones que podrían llenarnos de angustia.
 
Estar en familia de manera intensa no siempre supone felicidad, como tampoco estar con compromisos y agendas definidas durante varios días seguidos. Es natural sentir un poco de estrés cuando debemos enfrentarnos a una ocupada agenda social.
 
Dentro de algunos factores detonantes de esta angustia generalizada están varias dimensiones, por un lado el tema de reencontrarnos con seres queridos que a pesar de ser familia no son los más grandes receptores de nuestros afectos. También está el hecho de planear y ofrecer los regalos apropiados, las comidas que todos añoran, las preparaciones adecuadas y suficientes y velar porque todo salga bien.
 
Para otros el tema de la imagen y los logros del año podrían ser razones para recibir críticas o generar malestar interior. No siempre aquello que nos dicen lo tomamos con aprecio y es común que cierto tipo de comentarios logren maltratarnos.
 
En estas situaciones lo mejor es organizar un presupuesto social y emocional de cuánto estamos dispuestos a invertir en celebraciones y compañía de aquellos que estarán compartiendo, y analizar lo que posiblemente se esperaría de nosotros y que estamos dispuestos a entregar, ya sea en términos de compañía, esfuerzo y compromiso.
 
Definir en qué participaremos sintiéndonos a gusto y a que estaríamos dispuestos a obligarnos llegado el momento, que antes que traernos felicidad podría mortificarnos, o cuánto de nosotros estamos en disposición de entregar. 
 
Es más saludable decir a tiempo “no gracias no puedo”, mantener la salud mental y las buenas relaciones, que decir sí a todos y a todo, y estallar en una explosión de amargura.
 
Cuando estamos abocados a la intensidad del compartir con las mismas personas durante muchas y repetidas oportunidades, otra buena táctica es elegir cada oportunidad para acercarnos a personas diferentes para conversar y mantener los temas ligeros y amenos.
 
También es importante reconocer que así como nosotros podríamos sentir estrés de este compartir intenso, aquellos que están a mi alrededor posiblemente también lo sientan, estamos en igualdad de condiciones y si somos amables y cordiales nuestros familiares y amigos lo sentirán y agradecerán.
 
Al fin y al cabo, se trata de acercarnos, se trata de estar contentos, se trata de compartir con la familia, pero también se trata de disfrutar de momentos especiales. 
Hagamos de estas fiestas una experiencia de paz y felicidad. 
 
¡Felices fiestas a todos!
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