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La Cita Positiva 11 de Marzo de 2017

Cuidado con el matoneo

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Sandra Leventhal

Hace unos días, una amiga cercana me llamó a contarme sobre su preocupación por la salud de su hijo de 12 años. Al parecer tenia las defensas bajas y se estaba enfermando con mucha frecuencia, el chico se quejaba constantemente de dolor de estómago y de cabeza, al punto que ya estaban constantemente llamándola del colegio para que fuera a recogerlo en mitad de clase.

Obviamente la acción seguida fue practicarle los exámenes de salud necesarios para diagnosticar o descartar cualquier sospecha de enfermedad. Afortunadamente no encontraron nada, el joven goza de excelente salud, entonces ¿qué estaba pasando?

Investigando un poco más, y después de hablar varias veces con este chico, se resolvió el misterio, este joven se estaba convirtiendo en el testigo cómplice silencioso de un caso de matoneo. Juan, sin darse cuenta estaba sirviendo como empoderador pasivo de otro muchacho que estaba atacando a otro compañero del colegió. 

La situación se había tornado tan difícil de soportar que él ya no podía con la culpa y la angustia de participar pasivamente de esta conducta agresiva, estaba somatizando el estrés y lo que quería era evadir estar en el colegio.

El matoneo, es una de esas situaciones donde entran a participar varios actores, por un lado está el agresor quien es el ejecutor de la conducta agresiva, que si bien puede ser violenta no siempre es abierta o directa, el agresor puede ser sutil y despiadado, realizando ataques emocionales y sicológicos de manera taimada y velada.

Luego están los testigos silenciosos o los facilitadores, que se convierten como Juan en los que respaldan tácitamente esta conducta y participan de manera pasiva o activa. Tapando la situación o descalificando a la víctima y defendiendo al agresor. Con su silencio se convierten en los cómplices útiles del maltrato.

Luego está la víctima, quien recibe estos ataques y es presa de la desdicha de sufrir en silencio, a causa del miedo ya sea de ser más atacada, marginada o verse expuesta ante una situación imposible de sostener. 

Finalmente están los padres de estos involucrados desde las diferentes orillas y el colegio, quienes también acaban asumiendo roles que no son fáciles, pero que en la medida en que se asuman de manera asertiva y eficaz, marcarán la pauta en el manejo sano de esta situación. El matoneo o bullying es una situación delicada que merece ser expuesta y confrontada en un dialogo abierto.

Se trata de una lucha de poder, donde cada protagonista acaba en muchos casos repitiendo conductas mal sanas que corren el riesgo de convertirse en habituales, así un agresor de menores podría acabar convirtiéndose en un agresor de aquellos más débiles. Una víctima podría terminar sumida en la desesperanza aprendida, un testigo podría terminar siendo un cómplice pasivo.

El matoneo debe ser confrontado en un dialogo sereno, organizado y asertivo. No permitamos que otros hagan daño a otros seres, simplemente porque pueden hacerlo y sienten poder al hacerlo. No nos convirtamos en testigos silenciosos del sufrimiento de otro. Si eres testigo de matoneo, denúncialo.

*juan es un nombre ficticio para salvaguardar al menor.
www.sandraleventhal.com

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Cuidado con el matoneo

Sábado, Marzo 11, 2017 - 10:30
Sandra Leventhal

Hace unos días, una amiga cercana me llamó a contarme sobre su preocupación por la salud de su hijo de 12 años. Al parecer tenia las defensas bajas y se estaba enfermando con mucha frecuencia, el chico se quejaba constantemente de dolor de estómago y de cabeza, al punto que ya estaban constantemente llamándola del colegio para que fuera a recogerlo en mitad de clase.

Obviamente la acción seguida fue practicarle los exámenes de salud necesarios para diagnosticar o descartar cualquier sospecha de enfermedad. Afortunadamente no encontraron nada, el joven goza de excelente salud, entonces ¿qué estaba pasando?

Investigando un poco más, y después de hablar varias veces con este chico, se resolvió el misterio, este joven se estaba convirtiendo en el testigo cómplice silencioso de un caso de matoneo. Juan, sin darse cuenta estaba sirviendo como empoderador pasivo de otro muchacho que estaba atacando a otro compañero del colegió. 

La situación se había tornado tan difícil de soportar que él ya no podía con la culpa y la angustia de participar pasivamente de esta conducta agresiva, estaba somatizando el estrés y lo que quería era evadir estar en el colegio.

El matoneo, es una de esas situaciones donde entran a participar varios actores, por un lado está el agresor quien es el ejecutor de la conducta agresiva, que si bien puede ser violenta no siempre es abierta o directa, el agresor puede ser sutil y despiadado, realizando ataques emocionales y sicológicos de manera taimada y velada.

Luego están los testigos silenciosos o los facilitadores, que se convierten como Juan en los que respaldan tácitamente esta conducta y participan de manera pasiva o activa. Tapando la situación o descalificando a la víctima y defendiendo al agresor. Con su silencio se convierten en los cómplices útiles del maltrato.

Luego está la víctima, quien recibe estos ataques y es presa de la desdicha de sufrir en silencio, a causa del miedo ya sea de ser más atacada, marginada o verse expuesta ante una situación imposible de sostener. 

Finalmente están los padres de estos involucrados desde las diferentes orillas y el colegio, quienes también acaban asumiendo roles que no son fáciles, pero que en la medida en que se asuman de manera asertiva y eficaz, marcarán la pauta en el manejo sano de esta situación. El matoneo o bullying es una situación delicada que merece ser expuesta y confrontada en un dialogo abierto.

Se trata de una lucha de poder, donde cada protagonista acaba en muchos casos repitiendo conductas mal sanas que corren el riesgo de convertirse en habituales, así un agresor de menores podría acabar convirtiéndose en un agresor de aquellos más débiles. Una víctima podría terminar sumida en la desesperanza aprendida, un testigo podría terminar siendo un cómplice pasivo.

El matoneo debe ser confrontado en un dialogo sereno, organizado y asertivo. No permitamos que otros hagan daño a otros seres, simplemente porque pueden hacerlo y sienten poder al hacerlo. No nos convirtamos en testigos silenciosos del sufrimiento de otro. Si eres testigo de matoneo, denúncialo.

*juan es un nombre ficticio para salvaguardar al menor.
www.sandraleventhal.com

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