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La Cita Positiva 09 de Diciembre de 2017

Cuando la moda incomoda

El usuario es:
Sandra Leventhal

Vestir es un acto de autonomía, elegir las cosas que nos pondremos es uno de esos momentos en que la mayoría somos auténticos y obedecemos a gustos propios, a menos que por algún motivo hayamos optado por seguir el ultimo alarido de la moda...

Entonces dejamos de lado esta forma particular de expresar nuestra personalidad y copiamos los estilos que nos imponen otros, incluso a veces en contra de nosotros mismos. Así somos presa y caemos en la trampa de la falta de originalidad, o somos presa de la caprichosa implementación de parámetros estéticos irreales, o cánones de belleza que amenazan con violentar la misma dignidad humana.

Se ha vuelto común perder de vista que los seres humanos venimos en todas las tallas, de todas las formas y con el derecho de poseer un cuerpo con diferentes medidas y de diferentes edades. Actualmente se le ha dado una sobre valoración a la juventud, cayendo en el peligro del desconocimiento a la sabiduría y respeto que merecen los seres humanos con más experiencia.

Escenas donde mujeres maduras se ven obligadas a parecer una mala copia de si mismas en versión juvenil, descalificándose a si mismas en ciertas ocasiones al copiar una imagen inadecuada a si mismas. Señores maduros, disfrazados de jovencitos luchando contra los irreparables años, que la modernidad se empeña en desconocer y descalificar.

Crear un estilo propio es un derecho, que no debería ser susceptible a ser desconocido. Ser quienes somos, como somos y de la edad que somos es un orgullo, cada señal de edad es una huella de vida y debería ser honrada como tal.

Nuestra imagen debería ser una prolongación de quienes sentimos que somos desde nuestro interior y en coherencia con aquello que buscamos proyectar, con autenticidad y respeto por el momento que vivimos. Sentirnos orgullosos de nuestros cuerpos tal como nos han servido para darnos la posibilidad de vivir en armonía.

Ese es nuestro santuario, merecedor de respeto, de aceptación y de valoración y cuidado, pero sin violentarlo, buscando la salud y el bienestar. Orgullosos de tenerlo y conservarlo lo mejor posible, para que nos pueda acompañar en excelentes condiciones el trayecto que corresponda a nuestras vidas.

Resaltando lo mejor de este. Evitando caer en la trampa de buscar encajar en la estética arbitraria impuesta por otros. Si estás bien, tu salud es optima y te sientes bien contigo mismo, la vida va a ser un reflejo de esto y la mejor manera de expresar esto, es construyendo tu propio estilo, acorde con quien eres y tu derecho a proyectarlo.

La moda debe servir a este propósito, donde cada uno tiene el derecho de incorporar lo que mejor le parece de acuerdo a su personalidad y si absolutamente nada se nos acomoda, nadie debería ser descalificado por buscar verse como un original.

Sandraleventhal@gmail.com
 

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Cuando la moda incomoda

Sábado, Diciembre 9, 2017 - 00:00
Sandra Leventhal

Vestir es un acto de autonomía, elegir las cosas que nos pondremos es uno de esos momentos en que la mayoría somos auténticos y obedecemos a gustos propios, a menos que por algún motivo hayamos optado por seguir el ultimo alarido de la moda...

Entonces dejamos de lado esta forma particular de expresar nuestra personalidad y copiamos los estilos que nos imponen otros, incluso a veces en contra de nosotros mismos. Así somos presa y caemos en la trampa de la falta de originalidad, o somos presa de la caprichosa implementación de parámetros estéticos irreales, o cánones de belleza que amenazan con violentar la misma dignidad humana.

Se ha vuelto común perder de vista que los seres humanos venimos en todas las tallas, de todas las formas y con el derecho de poseer un cuerpo con diferentes medidas y de diferentes edades. Actualmente se le ha dado una sobre valoración a la juventud, cayendo en el peligro del desconocimiento a la sabiduría y respeto que merecen los seres humanos con más experiencia.

Escenas donde mujeres maduras se ven obligadas a parecer una mala copia de si mismas en versión juvenil, descalificándose a si mismas en ciertas ocasiones al copiar una imagen inadecuada a si mismas. Señores maduros, disfrazados de jovencitos luchando contra los irreparables años, que la modernidad se empeña en desconocer y descalificar.

Crear un estilo propio es un derecho, que no debería ser susceptible a ser desconocido. Ser quienes somos, como somos y de la edad que somos es un orgullo, cada señal de edad es una huella de vida y debería ser honrada como tal.

Nuestra imagen debería ser una prolongación de quienes sentimos que somos desde nuestro interior y en coherencia con aquello que buscamos proyectar, con autenticidad y respeto por el momento que vivimos. Sentirnos orgullosos de nuestros cuerpos tal como nos han servido para darnos la posibilidad de vivir en armonía.

Ese es nuestro santuario, merecedor de respeto, de aceptación y de valoración y cuidado, pero sin violentarlo, buscando la salud y el bienestar. Orgullosos de tenerlo y conservarlo lo mejor posible, para que nos pueda acompañar en excelentes condiciones el trayecto que corresponda a nuestras vidas.

Resaltando lo mejor de este. Evitando caer en la trampa de buscar encajar en la estética arbitraria impuesta por otros. Si estás bien, tu salud es optima y te sientes bien contigo mismo, la vida va a ser un reflejo de esto y la mejor manera de expresar esto, es construyendo tu propio estilo, acorde con quien eres y tu derecho a proyectarlo.

La moda debe servir a este propósito, donde cada uno tiene el derecho de incorporar lo que mejor le parece de acuerdo a su personalidad y si absolutamente nada se nos acomoda, nadie debería ser descalificado por buscar verse como un original.

Sandraleventhal@gmail.com
 

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