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La Cita Positiva 12 de Noviembre de 2016

Abrirse a la bondad de otros

El usuario es:
Sandra Leventhal
Sospechamos de aquello que es bueno y aquellos que son decentes. Estamos tan acostumbrados a partir de la base que no somos tan buenos, que nos toma por sorpresa cuando encontramos gente decente, noble y deseosa de ayudarnos.
 
Hace apenas unos días una amiga me preguntó si debía confiar en un profesional el cual muy generosamente le había realizado un servicio por una fracción de sus honorarios acostumbrados, le pregunté porqué las dudas y me contestó que no podía creer que este le hubiese rebajado confiando en que en un futuro cuando ya fuese una empresaria exitosa le podría devolver el favor.
 
Estamos tan acostumbrados a la corrupción y a escuchar del crimen organizado y la delincuencia común que tácitamente estamos juzgando a todos con el mismo rasero, si no me saca mucho dinero y está dispuesto a ayudarme es porque me quiere tumbar.
 
Suena casi esquizofrénico este tipo de planteamiento pero es la triste verdad, vivimos en un mundo de profunda desconfianza y las fronteras de ciertos valores se han desdibujado.
 
Nos parece el colmo que ante una situación trágica en la calle o en un lugar público la gente se paralice y no haga nada, pero cuando actúan o alguien es decente y especial con nosotros nos cuesta comprender y aceptar. Suena paradójico pero es la realidad.
 
Entonces ¿qué está pasando?
Por una parte cuando nos encontramos con actos de nobleza nos extraña debido a que este es un valor que se ha perdido entre los grupos sociales en general. También nos es extraño aquello que ya no reconocemos como un comportamiento generalizado y se debe a la constante exposición a comportamientos negativos por parte de otros.
 
También queda expuesto nuestro propio comportamiento, inconscientemente trasladamos al otro lo que quizás haríamos nosotros en esas circunstancias, levantando sospechas en nuestro interior. También se debe a una dosis de inseguridad propia y falta de control sobre estos gestos de generosidad que no acostumbramos a recibir de extraños.
 
Estamos tan acostumbrados a creer que sabemos o conocemos a los otros, cuando estos actúan fuera de este guion esperado salimos de esa zona conocida y nos incomoda, al punto que necesitamos justificarlo descalificándolo.
 
Incluso nos mostramos incrédulos ante ciertas noticias que nos parecen imposibles como el cierre reciente de la última cárcel en Suecia. La razón fue la falta de criminales. Demasiado bueno para ser cierto.
Les diré lo que le dije a mi amiga, confía en la bondad de otros, agradece por ello y vela por tus intereses involucrándote en conocer, y si lo necesitas pregunta porqué tanta bondad, quizás puedas aprender algo. 
 

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