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Invitado 05 de Agosto de 2017

No tener brazos, la fortaleza de Adriana Macías

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Foto: Archivo particular

Adriana estará en el congreso ‘Mujeres líderes, que rompen límites’ el próximo jueves, en el hotel Dann Carlton, en Barranquilla.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

La mexicana cuenta cómo se ha convertido en una líder a pesar de no tener extremidades superiores. La próxima semana dictará una conferencia en Barranquilla.

Adriana Irene Macías Hernández nació en Ciudad de México hace casi 40 años. Es profesional en Derecho, graduada de la Universidad Tecnológica de México, con un postgrado en Administración de Derechos Humanos.
 
Hoy, Adriana realiza un Máster en Ecología Emocional, hace parte de La Estación, programa en el que se empeña en difundir cultura de capacidad, sin dejar de lado su ayuda a personas con problemas de drogas y bulimia, entre otros. También escribe artículos de liderazgo para una revista y emite mensajes positivos en Despierta América, informativo de Univisión.
 
Está casada, tiene una hija, y se dedica a escribir y dar su testimonio de vida. Es a través de libros (ha escrito tres) y conferencias dictadas en su país, Centroamérica y Suramérica, que busca incentivar en  las personas el conocerse mejor. A partir de ese ‘autoconocimiento’, espera que redescubran las cualidades en cada quien, las mismas que pueden llegar a ser sus fortalezas. 
 
Ella, por su parte, aprendió con el pasar de cuatro décadas que la ausencia de brazos en su cuerpo, desde que nació, no era una limitante, era su cualidad, lo que la hace fuerte.
 
La fórmula para el éxito es la actitud, el ímpetu y la inteligencia, dice Adriana.
 
¿Cómo fue crecer, aprender y hacer su día a día sin brazos?
 En un principio fue tan complicado como para cualquier persona.  Cuando somos bebés, entre juegos y la inquietud que tenemos por conocer el mundo, hace que no se note. Pero cuando crecí y quise ser independiente me di cuenta de lo difícil que sería esta tarea, pues implica disciplina de alimentación, de ejercicio para mantener la elasticidad, y creatividad para poder hacer todo a mi modo. Es un esfuerzo, toma tiempo, porque me tardo más en algunas actividades, pero hoy en día es un compromiso esta cualidad. 
 
¿En quién o qué se ha apoyado para que el no tener brazos no se convirtiera para usted en una desventaja?
En mi infancia mis papas supieron manejarlo muy bien a pesar de ser jóvenes y con poca información, pues su actitud hacía que yo casi ni lo notara después, entonces sí fue un poco complicado, pues pensé que esta característica no me permitiría lograr mis sueños al ser una limitante. Mis papás me enseñaron que una mala actitud es más limitante que cualquier otra cosa.
 
¿Qué anécdota recuerda de las más difíciles con respecto a utilizar sus pies como manos?
La primera vez que las circunstancias hicieron que usara mis pies en un restaurante era el cumpleaños de la magistrada donde yo hacía mi servicio social. Nunca antes había usado mis pies en un lugar público hasta ese momento, siempre alguien me ayudaba, algún familiar o amigo, pero en esta ocasión a mi lado estaba mi jefe y decidí ser independiente y así me sentí.
 
¿Qué cree que es lo más enriquecedor para su vida sobre el no contar con brazos?
Pienso que gracias a ello soy más disciplinada, pues necesito hacer ejercicio y dieta para ser independiente. Esa es una de las cosas que más disfruto, la independencia. Además, creo que tengo un sentido del humor a flor de piel y este es un elemento que todos podemos desarrollar, para hacer de él un bálsamo en los momentos de retos en nuestras vidas.
 
Viene a Colombia como conferencista. ¿Cuéntenos de qué se tratará la charla?
La conferencia que daré se llama Poder femenino y tiene como eje principal hacer que las mujeres puedan redescubrir sus fortalezas para lograr sus metas, pues aunque falte alguna herramienta esencial para lograrlas nuestra creatividad y entusiasmo nos servirán para encontrar un segundo camino.
 
¿Ha visitado Colombia antes? ¿Cómo están sus expectativas frente a la visita?
¡Claro! De hecho conozco varios lugares: Barranquilla, Cartagena, Medellín, Cali, Pasto, Bucaramanga y Bogotá. Lo que más me gusta es que en todos lados a los que voy, aunque dicto siempre la misma conferencia, cada una de las personas capta un mensaje diferente.
 
¿Si amaneciera con brazos hoy qué sería lo primero que haría?
¡Cortármelos!

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