EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/137387
El diván virtual 02 de Abril de 2016

Nuestra imagen

El usuario es:
Isabel Prado Misas


No somos perfectos, una frase que decimos y nos alivia porque creer que lo somos es una carga muy grande a sostener en medio de tanto error, fallas e inconsistencias que padecemos por ser humanos.

Claro que, aunque de dientes para afuera se diga, de estos para adentro podemos seguir creyéndolo, como en los casos en que tememos hablar por temor a equivocarnos o en los que huimos de situaciones que pueden ser provechosas pero las esquivamos por temor a quedar mal, porque al no tener la certeza de cómo van a concluir, preferimos evitarlas.

Algo paradójico pues siempre se ha creído que aquellos que tienen tal temor son los que tienen baja estima cuando al parecer es todo lo contrario. Podría decirse que la tienen tan alta que temen exponerse, fallar, o simplemente que el otro se dé cuenta  de que se equivocan, además como todo el mundo.

Lo que sucede es que somos seres de la imagen, nos construimos a partir de ella, es lo que sabemos de nosotros, eso que imaginamos que somos. Y esa imagen es frágil. Puede ser agujereada con un comentario, puede derrumbarse ante el reconocimiento del  error propio, por eso somos tan proclives a negarlos, a no aceptar que nos equivocamos porque eso nos hace doler el alma, o mejor, la imagen.

No hay peor dolor que el que uno mismo se causa, no hay rabia más grande que la que se siente contra uno mismo, por eso nos protegemos. Pero sucede que tal protección a veces resulta peor que el mal que queremos evitar porque lo que usamos es la negación, una forma de no aceptar, de no admitir, de tapar lo que no se quiere ver para evadir el sufrimiento, aunque intuyamos que lo único que hacemos al obrar así es posponerlo y, especialmente, no solucionarlo.

Lo más grave es que generalmente ni siquiera lo intuimos, estamos tan blindados para cuidar nuestra imagen que ni nos damos cuenta de la terquedad que nos habita. Tan frágiles para aceptar nuestra falta que creer a los demás equivocados es lo que más se nos acomoda, y culpar, culpar y culpar al otro, se nos convierte en la forma más cómoda de salir airosos.

Qué frágil es nuestra imagen y qué grande el temor de que se nos caiga, comprensible además, es lo que creemos ser, cómo no cuidarla. Pero a veces la protegemos tanto que terminamos paralizados, sin poder hacer nada, inseguros y miedosos, recelosos y desconfiados, a veces agresivos. Escondidos, encerrados. Lo que ameritaría que uno se preguntara: ¿Por qué me protejo tanto? ¿Será que me creo perfecto?

 

Etiquetas

Más de revistas
-->