EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/137573
Así Nos Conocimos 23 de Abril de 2016

Una historia de amor que superó la distancia

El usuario es:

Foto: Orlando Amador Rosales

“Hay que saber envejecer con dignidad”, afirma el barranquillero Alberto Ibáñez.

Sara Hernández C.@Sara_hernandezc

Alberto Ibáñez González y Gabriela Martínez-Aparicio contaron a revista Gente Caribe cómo desarrollaron su vida, de casi 70 años juntos.

A sus 16 años, el barranquillero Alberto Ibáñez González—hoy día de 86—vio por primera vez a Gabriela Martínez-Aparicio. El encuentro fue en el salón de baile del Country Club de La Arenosa, de allí recuerda con claridad que con solo verla a los ojos se le “derrotó el alma” y hasta ahí llegó,  narró el hombre entre risas y con notable agrado.

“Nunca me habías dicho eso”, cuenta visiblemente sorprendida su esposa Gabriela, de 85 años, o ‘Baby’, como es conocida por sus amistades.

Desde esa noche, en el club, inició la historia de amor entre la pareja que hoy tiene 62 años de matrimonio y está próxima a cumplir 63 este lunes.

Sus memorias tienen más de seis décadas de recuerdos que parecen haber sido ayer, dice Alberto, mientras sonríe. El amor, la paciencia y lo que llaman la ‘química’ son algunos de los secretos que este dúo señala para que su larga  relación perdure.

Su historia. Gabriela se fue a Estados Unidos a los 16 junto a su hermana Catalina, por tres años y medio. Al principio los enamorados se escribían cartas, pero luego no volvieron a hacerlo. La distancia cobró factura.

Al llegar ‘Baby’ de EU Alberto esperó unos días para visitarla. “Él no fue como los demás; hizo su aparición con un ramo de orquídeas, unas catleyas moradas. Era lo más fino que regalaban en esa época”, cuenta Gabriela.  Luego vinieron las visitas y tres años de noviazgo que terminaron con el matrimonio, un 25 de abril de 1953.

El día que se comprometieron, en la casa de Gabriela, ‘Baby’.

Sus cinco hijos llegaron consecutivamente. “Cuando yo tenía 31 años ya los había tenido a todos”, recuerda ‘Baby’.

Secretos. Una vez, recuerda Alberto, tenía un escrito que le envió a su novia, sobre el color de sus ojos: Los ojos de mi novia son grandes, son azules, se parecen a los cielos cuando se apartan las nubes—. El poema lo envió con una compañera de ‘Baby’, del colegio Lourdes, que llevó un chocolatico Milky Way y que dejaba ver la inocencia y el respeto que se guardaba la pareja.

La complicidad se mantiene vigente entre los dos; muestra de ello es que ambos aún recuerden el poema de memoria, uno de los primeros elementos que hablan de una relación sólida sin importar los años que hayan pasado.

Han tenido momentos difíciles, como cualquier relación de pareja; sin embargo, han superado todas las situaciones juntos.“Ella es mi novia de toda la vida, una mujer inteligente que supo levantar a nuestros hijos”, así se refiere Alberto de su esposa, mientras que ella, por su parte, explica que con el pasar de los días, lo sigue viendo como su compañero ideal, su pareja soñada.
 

Etiquetas

Más de revistas