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Así Nos Conocimos 25 de Febrero de 2017

Un amor que surgió en el Carnaval de Barranquilla

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Foto: Orlando Amador y archivo particular.

Germán Álvarez y Moraima Castro viven el Carnaval los 365 días del año, a través de la cumbiamba de Álvarez, La Gigantona.

Loraine Obregón Donado - @lore013

Germán Álvarez en la actualidad es el rey Momo de Barranquilla y Moraima Castro su apoyo incondicional. En mayo cumplirán 20 años de casados y su hogar lo integran sus dos hijos: Yesenia y Juan Camilo Álvarez.

La historia de los dos inició cuando a la edad de 17 años, Moraima Castro llegó a Barranquilla junto a su familia huyendo de la violencia que azotaba a su tierra natal, San Jacinto, Bolívar y los Montes de María. 
 
Paralelo a esto, Germán Álvarez, rey Momo 2017, tenía 25 años y dirigía un grupo de scouts en la Arenosa. En este, conoció a un compañero que estuvo enamorado de la hermana de Moraima y se convirtió en el cómplice de la conquista. En el año 1988 tuvo la oportunidad de conocer a Moraima y desde la segunda vez que la vio, afirmó que la química empezó a surgir.
 
“Cuando salíamos de nuestras reuniones como scouts, mi compañero y yo llegábamos a la casa de Moraima a ‘pantallar’ con el uniforme”, recordó Germán entre risas.
 
Las visitas continuaron y el destino fue juntando las fichas. Las conversaciones surgieron entre los dos, las salidas como amigos cada vez eran más repetitivas, hasta que se dio la atracción mutua. 
 
Esta pareja continúa consolidando su relación a través del diálogo y el respeto.
 
Germán y Moraima rememoraron que el amor tocó las puertas de sus corazones un Sábado de Carnaval. Sucedió justo cuando Germán desfilaba en la Batalla de Flores con la cumbiamba La Sabrosa y ella, junto a sus hermanos y amigos se encontraban vendiendo cervezas, agua y maicena en un camioncito. Cuando Germán los vio, no vaciló en salirse del desfile, acercarse al camioncito y tomarse una cerveza bien fría, mientras la cumbiamba seguía bailando. Luego, se dirigió hacia  Moraima y acordaron asistir a una fiesta de Carnaval en el barrio San José.
 
Dijo que esa noche su esposa lucía radiante y el disfraz que llevaba enaltecía su belleza. Indicó que no podrá olvidar este momento por dos razones: el primero que descubrió su alergia hacia la escarcha, detalle que tenía el tocado que adornaba el peinado de Moraima y el segundo que ese día “le ‘echó el cuento’ y dijo que sí”.
 
Ante la propuesta, Moraima expresó que no dudó en darle el sí, pues siempre le atrajo de él la madurez que le transmitía y la seguridad.
 
El tiempo transcurrió y decidieron unir sus vidas ante el altar en el año 1995. Para Germán, su relación se ha construido a base del diálogo y son testigos del dicho  “entre polos opuestos se atraen”, pues aseguró que aunque son de temperamentos distintos, se compenetran el uno con el otro. 
 
Este barranquillero manifestó que su pareja de vida le ha brindado apoyo constante en todo lo que ha realizado. Sin su aporte, estimó que desde hace mucho tiempo hubiese ‘tirado la toalla’. 
 
“El 18 de mayo cumpliremos 20 años de casados y desde que estamos juntos, ella me ha acompañado en las buenas y en las malas, sobre todo en el Carnaval”.
 
La memoria de Álvarez se trasladó hacia el año 1999 y mencionó que en ese entonces rescató la cumbiamba La Gigantona, tiempo en el que iniciaban su relación de casados.
 
“Cuando empecé en el rescate de La Gigantona, mi esposa se animó a ponerse una pollera y a bailar; desde ahí no ha dejado de hacerlo. Generalmente no bailamos como pareja, porque yo la dirijo, pero en municipios sí hemos tenido la oportunidad de hacerlo”, resaltó el rey Momo.
 
Sus hijos. Según Moraima, siempre se visionó con tener dos hijos y luego de que su hija mayor, Yesenia Álvarez, cumpliera 3 años, planificó para dar a luz el segundo, sin embargo, no pudo concebirlo  y “decidió esperar el tiempo de Dios”. Después, a sus 39 años no dimensionó que podía quedar en cinta y para su sorpresa, todo se dio. Moraima contó entre lágrimas que la noticia la embargó de felicidad, pero a su vez, de temor, porque anhelaba con que todo saliera bien. En esta etapa de su vida, tuvo momentos dramáticos, como padecer de sobrepeso, diabetes gestacional y desprendimiento de la placenta, pero al final se dio el milagro, “justo en el momento adecuado”.
 
Moraima señaló que la llegada de su hijo fue la luz en su vida, pues permitió que renaciera la relación de su familia. Sobre su hija Yesenia, Moraima la ve como su reina y Germán la ve como la niña de sus ojos. “A los tres años ella tuvo la oportunidad de desfilar en la Vía 40, momento en el que se robó las miradas del pueblo y el lente de muchos fotógrafos. En la actualidad se ha desligado un poco por sus estudios universitarios, pero dirige y maneja la imagen de la cumbiamba y la mía como rey Momo. Ella es la mejor”, finalizó Germán. 

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