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Así Nos Conocimos 24 de Septiembre de 2016

Loretta y Jabib, un amor que supera todo

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Foto: Orlando Amador Rosales

Los esposos con su pequeño hijo, Emmanuel Ascar Sterling.

Adriana Marcela Polo

Para esta pareja su relación fue la ‘medicina’ que pudo curar lo que para la ciencia era terminal. Hoy sienten estar blindados y dan testimonio de vida.

Agradecimientos: Hotel Park Inn, by Radisson y Simmonds Accesorios
 
Dicen que hay dos formas de reaccionar ante el dolor: la primera es dejar que te destruya y la segunda es usarlo como impulso para ser más fuerte. Un testigo de la segunda opción es Loretta Sterling Palomino, una luchadora de la vida que a sus 28 años conoció el cáncer y pudo ganarle la batalla. 
 
Por cosas de la vida, con el cáncer también le llegó el amor. Loretta y su compañero de lucha Jabib Ascar hoy cuentan y se ríen de esa experiencia, que al inicio fue desgarradora, pero de la que gracias a Dios y al amor mutuo pudieron salir victoriosos. 
 
La comunicadora social llevaba una vida normal. Como cualquier joven salía a fiestas, compartía con amigos y era catalogada como una de las presentadoras más bellas y talentosas de la televisión regional. Según sus amigos, nunca se mostraba triste, pero detrás de esa alegría que la caracterizaba vivía con un temor: que el mismo cáncer que se llevó a su madre años atrás, algún día llegara a tocarle la puerta. “Ya tenía mentalizado que algún día me pasaría, incluso en son de chiste dije más de una vez que yo sabía que también moriría de cáncer”, recuerda. Y así fue, la enfermedad llegó más temprano de lo que esperó.
 
En su seno izquierdo notó los primeros indicios, pero prefirió callarlo. Fue entonces cuando Jabib llegó a su vida. Se conocieron trabajando en la universidad Autónoma del Caribe hace varios años  y “desde el primer momento” se sintieron atraídos, aunque pasó mucho tiempo para entablar una conversación. Cuando al fin surgió la confianza, ella decidió hablar. “Me pidió que la acompañara al cementerio a llevarle flores a su madre, estando allá me dice que se ha sentido una masa en el seno, pero que no ha sido capaz de ir al médico, yo me preocupé e inmediatamente tomé cartas en el asunto y la acompañé al médico”, recordó el ingeniero. “Él me llevó casi que arrastrada a hacerme los exámenes correspondientes”, apunta Loretta. 
 
La pareja posa para el lente de Gente Caribe en el último piso del hotel.
 
“Los resultados arrojaron que era un cáncer triple negativo, lo más maligno que había. Al enterarse, lo primero que hizo fue decirme que me fuera de su vida, que estaba desahuciada y que no tenía por qué cargar con esta enfermedad”, cuenta Jabib. Pero ante esta situación él se negó y se convirtió en su novio, confidente y hasta "alcahueta". En su relación nada ha sido fácil, sus planes eran visitar el médico, hacerse más exámenes y las constantes quimioterapias, pero él siempre estaba ahí cuidándola y brindándole su amor, tanto que un día decidió llevársela para su casa para hacerlo más de cerca.
 
“Yo la ayudaba a cuidar su alimentación. Seguía una dieta junto a ella para que no se le hiciera difícil, al final terminé flaco, tanto que me preguntaban si yo era el enfermo”, recuerda entre risas. Meses más tarde los cuidados y tratamientos hicieron efecto, ya estaba sana pero debían seguir los tratamientos. La tristeza para la pareja era que debido a las quimioterapias se creía imposible tener un hijo; sin embargo decidieron unir sus vidas en matrimonio.
 
“Un día, en uno de los controles, descubrí lo inexplicable: ¡estaba embarazada! Ahí estaba mi milagro, luego de pedírselo tanto a Dios, Emmanuel”, expresa Loretta con un brillo en sus ojos. “Los médicos me dijeron que por mi bien debían sacarme él bebe, yo inmediatamente dije que no, que me podía morir, pero no lo abortaría”, agrega. “Muchos me decían que la hiciera cambiar de opinión, pero la decisión ella la había tomado y yo la respetaba”, anota Jabib. Los médicos decían que el bebé podría nacer con Síndrome de Down y los estudios confirmaban que quizá nacería con algún déficit, pero a las 38 semanas nació Emanuel, con un peso y una talla normal, completamente sano.
 
Ahora siguen siendo una pareja feliz, llevan los controles y también la confianza de que Dios les ha dado una nueva oportunidad de vida. “Hoy aprecio las cosas que antes me parecían simples, las personas, los momentos en familia, la brisa, todo lo que me rodea, pero ante todo, sigo con la confianza puesta en Dios, dando fe de su existencia y su amor por nosotros”, concluye Loretta.

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