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Así Nos Conocimos 04 de Febrero de 2017

La pareja que se propuso ser feliz

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Foto: Orlando Amador Rosales

La pareja delante del cuadro ‘Los enamorados’, pintado hace tres años, en donde la inspiración de Luzmila fue la relación con su esposo.

Sara Hernández C. @Sara_hernandezC

Luzmila Oquendo Lafaurie y Ferney González Gutiérrez tienen 29 años de casados. La pareja contó el inicio y desarrollo de su relación.

El relato de Luzmila Oquendo y Ferney González inicia en el barrio El Centro de Barranquilla. Ambos vivían allí, por lo que el parque de Los Enamorados, antiguo parque de Los Locutores, fue el lugar de varios encuentros hace 40 años, cuando su historia empezaba.
 
“Recuerdo que para diciembre el niño Dios nos regaló una bicicleta a nosotros, en total cuatro hermanos. En ese entonces, los domingos no había tráfico por la calle La Paz y nos dejaban salir por esa vía hasta la iglesia San José. Así que yo me iba hasta allí en bicicleta con mis amigas y regresábamos”, recuerda Luzmila de aquel tiempo cuando ambos tenían 13 años. 
 
Ferney vivía por la iglesia y para ese momento ya le había “puesto el ojo”. Sin embargo aún no se conocían. El inquieto joven atravesó la calle para ver de dónde venía aquella mujer que había llamado su atención.
“Tengo que ver de dónde viene esa niña y me fui hasta su edificio”, se decía. “Imagínate, por coincidencias de la vida terminé viviendo en el mismo lugar que ella. El destino así lo quiso”.
 
El enamoramiento fue hasta dos años después, cuando ambos tenían 15 años, luego que Ferney  se mudara al edificio y terminara siendo amigo de los hermanos de Luzmila. “La conocí y me dije que ella podía ser la mía”.
 “Ahí yo hice una estrategia chévere”, apunta el risueño hombre. “Yo vi un apartamento desocupado y busqué en el directorio quién era el dueño. Fui a buscarlo y al final me lo prestó. Ese día hice una fiesta de amor y amistad”, rememora del 17 de septiembre de 1977. 
 
“Ahí la enamoré con una tarjeta”, dice el hombre sonriendo. Tarjeta de la que, como si fuera ayer, Luzmila recuerda con exactitud el mensaje que reseñaba. “Contigo mi vida es diferente y feliz. Cada segundo, cada día te siento más cerca”. 
 
Ese escrito fue determinante en la historia ya que Ferney visitaba a Luzmila pero no se atrevía a dar aquel salto oficial. “Ella era mí novia sólo que no lo sabía”, cuenta entre risas el hombre en la sala de su hogar. 
Duraron 10 meses de novios hasta que un día que fueron a misa Ferney le pidió matrimonio al salir de la iglesia. Ellos organizaron todo en un año, compraron las cosas para adecuar el apartamento y, al final, optaron por casarse en 
Barranquilla, en 1986. Estaba más que propuesto, todo estaba pensado y fríamente calculado. 
 
Atracción. A Luzmila le atrajo el espíritu trabajador de Ferney, que es antioqueño de nacimiento. Él es independiente, responsable, maduro, sabía cuánto costaba mantener una casa y, lo que más le agradaba a ella, era lo detallista, cualidades que, de hecho, buscaba en un hombre.
Diez años de noviazgo y 29 de casados le han enseñado al odontólogo antioqueño que su esposa “todo lo que hace, lo hace bien”. Premisa que Luzmila inculca en su hogar a sus tres hijos.
 
Claves para la relación. La pareja aconseja no “salir corriendo”, ante cualquier problema.“Es que ante cualquier dificultad o problema hay que hablar y llegar a un acuerdo”, interviene la artista.
Los detalles en la relación son invaluables y por eso se toman un día a la semana para ellos. “Los hijos crecerán y formarán su hogar y al final solo quedamos nosotros”, agrega a su comentario la barranquillera.
Todo se supera si hay amor de por medio, el apoyo del uno al otro en los proyectos que emprendan es vital, o así lo sienten ambos, quienes consideran que pautas como estas han sido de vital importancia para mantener “viva” su relación hoy día. 
 
 
El cuadro de la foto
 
Luzmila tenía que hacer un cuadro con la técnica de óleo espatulado con colores vivos. Ella no dudó. Enseguida pensó en el parque de Los Enamorados, el lugar que dividía a Ferney y a ella, y en el  que ambos que vivieron su niñez.
“Mi hijo me preguntaba qué pintaba y yo le decía que a su padre y a mí. Él me dijo que no lo vendiera y aquí está hoy en la sala de mi casa”, recuerda la artista.

Momentos especiales

 

 

 

Su matrimonio fue el 12 de diciembre en 1987, en la capilla de la Catedral de Barranquilla. La segunda imagen es celebrando sus 25 años de vida matrimonial con una actividad eucarística oficiada por el padre Edimer Peña, el acto fue en la casa de oración Tierra Nueva. En la foto la pareja está junto a sus tres hijos de izquierda a derecha: Eliani (uniforme) Yara (camisa color crema) y Eduardo (al final del lado derecho).

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