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Así Nos Conocimos 30 de Julio de 2016

La ‘Gema’ que unió a Abraham Méndez y Elvira Tovar de Méndez

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Foto: Orlando Amador Rosales y archivo particular

Elvira, a sus 75 años, junto a Abraham, de 84, en la sala de su apartamento. La pareja tiene cuatro hijos y seis nietos.

Sara Hernández C.

Abraham Méndez no duda al comparar la belleza de su mujer, Elvira Tovar, con la piedra preciosa que menciona la canción ‘Gema’. De hecho, ese fue el motivo para dedicársela después de bailarla, aquella noche de 1960, en una fiesta del Country Club, en Barranquilla. “Ella estaba acompañada y pensé que era de su novio. Después noté que no era así y me acerqué”, comenta sonreído el hombre.
 
De ese momento recuerda que “bailaron boleros y, después, hubo chance para conversar. Ahí quedé más prendado”. “Imagínate, de qué le puede hablar un hombre a una mujer cuando uno le gusta”, cuenta. Esa ocasión fue la segunda vez en que ellos se vieron. 
 
La primera ocurrió cuando Abraham llegó a Barranquilla en un avión de San Juan del Cesar. La idea era instalarse con su hermano en La Arenosa y buscar empleo. Elvira, por coincidencia, había ido junto a su madre al aeropuerto. Ellas esperarían unas primas que venían también del mismo destino.
 
“Mis familiares venían a estudiar pero, a final, sus padres no quisieron enviarlas”, cuenta Elvira. “Yo creo que eso es cuento de ella”, interrumpe entre risas el hombre. Lo que si recuerda con precisión fue que le dijo a una de sus primas en ese momento: “qué pelada tan bonita”. A lo que ella le respondió, “es la hija de Tovar Daza”.  Se refería al odontólogo con quien, posiblemente, Abraham trabajaría. En ese instante, un saludo cordial bastó.
 
Momentos. Estaban más que conectados. El padre de Elvira llegó a ser el jefe de Abraham y como trabajó junto a él tenía buena imagen suya, razón por la que concedía permisos a fiestas a su hija solo si el joven asistía. Más adelante, la pareja se veía a escondidas en cine junto algunos amigos. “Todas ayudaban, todas estaban de acuerdo y Abraham se camuflaba entre nosotras”, explica la mujer mientras sonríe. Luego visitas al Patio Andaluz y a la casa de la hoy señora hablaban de la formalidad de la relación.
 
Más adelante llegaron las serenatas junto a Alberto Lacouture, su compañero de fórmula en las que Gema siempre estuvo en los listados. “Tocaba ir a prender la luz porque si no, el hombre pensaba que la canción no le había gustado a uno o, no la había oído”, rememora la mujer. “Hasta me tiraban piedras para que yo me diera cuenta que me iban a cantar”, agrega. Y razón tenía en dedicarle canciones pues ese fue una de los sellos que marcó la relación desde sus inicios.
 
Sobre él...
“Yo vi muchas cualidades en él; de hecho que mi papá, una persona con grandes valores lo tuviera en tan buen concepto, me envió un gran mensaje”.

El día de su matrimonio, un 15 de febrero de 1963, en Barranquilla.

Cosas del destino. Abraham Méndez viajó a La Arenosa en búsqueda de ofertas laborales. Él, natural de San Juan, estudió Odontología en la Universidad Nacional en Bogotá y después, por allegados a la familia de Elvira en el mismo pueblo, resultó que el padre de la mujer necesitaría un odontólogo, razón por la que él viajó a La Arenosa. Abraham trabajó 14 años junto a él y luego armó su consultorio.

 

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