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Así Nos Conocimos 21 de Enero de 2017

La fuerza del amor entre Javier Amin y Susana Yaar

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Foto: Archivo particular

Para Javier y Susana el tiempo ha sido su mejor aliado, aseguran que con el paso de los años, su relación se ha visto más fortalecida.

Loraine Obregón Donado

Esta pareja unió sus vidas hace 25 años. En la actualidad tienen dos hijas y cuentan que la base de su relación ha sido el respeto, la comprensión y, sobre todo, el amor.

Cómodos en su hogar, Javier Amin Hernández y Susana Yaar Renneberg se animan a relatarnos cómo empezó su idilio de amor. Por un momento no sé a quién escuchar primero, las risas no les permite ponerse de acuerdo en quién contará la historia de la mejor manera. Cuando por fin se deciden, Javier toma la palabra y con un brillo en sus ojos recuerda la época adolescente en la que se conocieron, no sin antes mencionar que hace 25 años decidieron casarse.
 
“Susana tenía 13 años y yo 15 cuando nos conocimos. Recuerdo que Tatiana Solano, amiga de Susy, fue la que nos presentó”, dice Javier con picardía. Susana intercede, aclara que después de esto pasó un año y la vida los volvió a poner en el mismo camino, justo cuando su hermano Emilio empezó a estudiar con Javier en el colegio Biffi e iniciaron una amistad. 
 
“Cuando ellos se convirtieron en los mejores amigos, Javier empezó a pasar todo el ‘santo’ día en mi casa, tanto así que dormía allá y era inevitable no tropezarnos”, recuerda Susana.
 
Los meses pasaron y Susana y Javier seguían siendo amigos, desconociendo que el destino se encargaría de unirlos, aunque cada quien sostuviera una relación amorosa distinta. Cuando menos lo esperaban, los dos le dieron punto final a sus relaciones y surgieron acontecimientos que dieron paso a los sentimientos.
 
“Todo fue rápido. Un día cualquiera Javier y yo íbamos caminando por un corredor que había en mi casa y lo vi como ‘chévere’, desde ahí empecé a verlo con otros ojos. Después él me llamaba, me invitaba a salir y siempre me ‘fregaba’ la vida diciéndome que yo era hermosa, pero para mí era como broma de amigos. Luego se convirtió en algo serio y empezó a visitarme de otra manera”, narra Susana.
 
A este punto, el gusto por el otro se estaba dando y los sentimientos ya florecían, por lo que Javier decidió proponerle ser novios y contarles a los padres de Susana. 
 
“Siempre hablamos con claridad y sinceridad. Le dije a mis suegros que estaba enamorado de Susana y su papá me respondió: Tigre, no vayas a jugar con ella. Yo le dije que no lo iba a hacer, así que nos dio el permiso y empezamos a ser novios con todas las de la ley. Vivimos un noviazgo tranquilo y de casa, aunque también íbamos a bailar, a comer, a cine, pero no con tanta frecuencia por el quebrantamiento de salud que vivía en ese momento la madre de Susy”, agrega Javier.
 
Javier cuenta que al finalizar el bachillerato, de inmediato empezó a trabajar en una arrocera, puesto su deseo era generar ingresos para hacer realidad su sueño: casarse con Susy. 
 
“Toda mi familia nos ayudó con la organización de la ceremonia y la fiesta. Nos casamos y nos fuimos de luna de miel a San Andrés. Cuando empezamos a vivir juntos, nos llevamos a mi mamá. Javier se consiguió un apartamentico de un solo cuarto y allí estuvimos los tres, hasta que mi madre falleció”, dice Susana.
 
Al año el regalo de la vida tocó la puerta de Susana y Javier: su primera hija, Stephanie, quien en la actualidad tiene 24 años de edad. Cinco años después nació Michelle, hoy con 19 años.
 
 
Stephanie Amin y Michelle Amin, las dos hijas de Javier y Susana.
 
 
“La verdad yo soy muy acelerado, muy perfeccionista, ordenado y cumplido en mis cosas, y Susana es el balance perfecto. Ella es calmada, pasiva, ordenada, cariñosa, una mujer muy tierna. Cuando murieron mis suegros, para Susy fue muy duro, pero gracias a Dios su familia y mi familia la rodeamos. La verdad es que todo el tiempo he estado con ella y jamás nos hemos separado, aunque hayamos vivido momentos difíciles”, comenta Javier.
 
Los dos reconocen que la confianza y el respeto han sido los pilares fundamentales en su relación y estiman que lo primero que debe haber en una pareja es amor, porque con él se puede vencer y superar cualquier dificultad. 
 
“Aunque nos casamos jóvenes, lo hicimos convencidos de que nos amábamos y no fue por ningún otro motivo. Gracias a Dios tuvimos la oportunidad de escogernos el uno al otro. Nuestro noviazgo fue lindo, primero nos conocimos bien, luego nos compenetramos y después vino lo demás. Todo ha sucedido en el tiempo indicado”, dice ella.
 
Esta pareja es consciente de que su naturaleza de seres humanos los hace imperfectos; sin embargo, la compañía del uno con el otro les ha permitido mejorar sus temperamentos. 
 
Para Susana, el tiempo ha sido perfecto, expresa que la llama del amor aún sigue viva y siente en lo profundo de su corazón que están fortalecidos, porque tienen presente que en los malos momentos siempre deben apoyarse mutuamente.
 
 
Javier y Susy celebraron su matrimonio en la iglesia Inmaculada Concepción de Barranquilla.
 
 
“A través de Susana he conocido más de Dios y hoy me siento muy cercano a él y con mucha tranquilidad en mi corazón”.
 
En total Javier duró 16 años en la industria arrocera y después pasó a ser parte de la empresa Superbrix S.A. Hoy continúa en esta empresa como gerente de logística de comercio exterior. Susana, por su parte, es docente de religión del Colegio Británico en Barranquilla.
 
“A Susy le encanta que la atienda y la pechiche. Es la reina de la casa, lo que ella diga, eso se hace. Me gusta mucho que me consienta y que me haga masajes. Ella siempre me ha acompañado en todo y nunca me ha dejado solo”.
 
“Lo que más me gusta de mi esposo es el amor que él siente por mí. Siento que para él yo soy lo primero. La verdad es que él se desvive por mí en todo, a mí no me puede doler el pelo, porque se quiere morir. Siempre está para mí. Yo siento que sinceramente me ama”.  
 
 
Dice Javier...
“Susy es mi balance perfecto, es mi mundo y la ternura en su máxima expresión”.
 
Sobre su relación...
“Nuestro amor lo alimenta día tras día la gracia, misericordia y el amor de Dios”.
 
 
 

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